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Lanzarote recupera su producción de agua tras un cero energético

El suministro en la isla canaria y La Graciosa volverá a la normalidad este domingo después de que el apagón detuviera las plantas desaladoras.

El suministro en la isla canaria y La Graciosa volverá a la normalidad este domingo después de que el apagón detuviera las plantas desaladoras.

La isla de Lanzarote ha logrado recuperar el cien por cien de su capacidad para producir agua potable, después de sufrir un grave incidente eléctrico durante la madrugada de este sábado. El gerente del Consorcio de Seguridad y Emergencias del Cabildo de Lanzarote, Enrique Espinosa, ha confirmado que, una vez superado el primer embate del corte de suministro, los esfuerzos se centran ahora en restablecer por completo la normalidad en la red de distribución.

El origen de esta crisis se sitúa en un cero energético registrado en torno a las 05:45 horas, un apagón generalizado que dejó sin electricidad tanto a Lanzarote como a la isla vecina de La Graciosa. Esta interrupción abrupta del fluido eléctrico provocó la parada inmediata de las plantas desaladoras, infraestructuras críticas en el archipiélago canario que dependen de un suministro constante para transformar el agua del mar en recursos aptos para el consumo.

Ante la repentina paralización de la maquinaria, el organismo operador, Aguas de Lanzarote y La Graciosa, se vio obligado a emitir un aviso de emergencia. Los equipos técnicos iniciaron maniobras urgentes en las diferentes zonas afectadas. El objetivo prioritario de estas intervenciones fue preservar las reservas todavía disponibles en los depósitos y gestionar con prudencia los recursos hídricos almacenados mientras se aguardaba la ansiada recuperación de la capacidad industrial.

En unas declaraciones facilitadas a los medios de comunicación locales, Enrique Espinosa ha estimado que el suministro llegará a todos los hogares con total garantía a lo largo de este domingo. "Ya hemos solucionado lo más grave", ha aseverado el cargo público. De este modo, ha querido tranquilizar a los ciudadanos indicando que ahora falta "atender el reparto de agua a las diferentes estaciones de bombeo" para lograr, en última instancia, "que llegue a toda la población".

Este tipo de eventualidades pone de manifiesto la enorme fragilidad de las infraestructuras en territorios insulares, donde la dependencia energética es un factor determinante no solo para la iluminación o la industria, sino para la propia supervivencia hídrica. La desalación requiere grandes cantidades de electricidad y cualquier interrupción, por breve que sea, genera un efecto dominó que tarda horas en revertirse. Afortunadamente, la rápida intervención técnica ha evitado un desabastecimiento prolongado en pleno fin de semana, minimizando el impacto sobre los residentes y el sector turístico.

Las administraciones insulares continúan trabajando de forma coordinada con la empresa suministradora para monitorizar la presión en las cañerías y garantizar que el caudal retorne de manera progresiva. La restitución de este servicio básico es esencial para dar por superado un episodio que, si bien se ha resuelto con celeridad, subraya la necesidad de fortalecer los sistemas de respaldo eléctrico en la región.

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