Menú

Castilla y León

Contradicciones de las monjas cismáticas de Belorado: "No tiene ni pies ni cabeza"

Las hermanas del convento burgalés piden al arzobispo que les pague la seguridad privada mientras se quejan en Instagram de que no tienen para comer.

Las hermanas del convento burgalés piden al arzobispo que les pague la seguridad privada mientras se quejan en Instagram de que no tienen para comer.
Foto publicada por la monjas cismáticas en Instagram. | EFE

Este domingo expira el primer plazo otorgado por la Santa Sede (a través de su comisario pontificio) a las monjas rebeldes de Belorado para que confirmen su salida de la Iglesia católica. Tres son las primeras monjas del convento burgalés llamadas por el Tribunal Eclesiástico para responder a la acusación de delito de cisma, las más combativas.

Se trata de las religiosas que presentaron una denuncia ante la Policía Nacional (que posteriormente ratificaron en el juzgado) contra la persona designada por Roma para encauzar el conflicto -el arzopispo de Burgos, Mario Iceta-. Entre ellas la exmadre abadesa del monasterio (cuyo mandato finalizó el 29 de mayo), que encabeza la revuelta.

A la vista de los acontecimientos, todo apunta a que la posición de las hermanas será mañana la misma que hoy. Las monjas, bajo la tutela de una organización que es considerada una secta por el Vaticano (la Pía Unión de San Pablo Apóstol) desde que anunciaran su ruptura con la Santa Sede, no han cedido un ápice pese a los esfuerzos de Iceta.

El comisario pontificio incluso envió -el 6 de junio- a una comisión gestora que tenía entre sus cometidos el de hablar con las hermanas y constató "la nula intención de la comunidad de establecer cualquier diálogo con la persona designada por la Santa Sede y su equipo". De hecho, tan sólo dejaron pasar a la notario (que les hizo entrega de los requerimientos).

El resto fue invitado a marcharse. Sor Isabel de la Trinidad, que continúa aferrada al cargo de madre abadesa aunque su mandato ha concluido y ha sido relevada del mismo, no quiso recibirles. Tampoco han atendido al primero de los requerimientos que les trasladó la notario: la entrega de una copia de las llaves del monasterio (del que Iceta es el responsable legal).

Alejadas de la discreción que caracteriza a las monjas de clausura, las clarisas de Belorado han decidido librar una batalla y hacerlo a la vista de todos. Como si de infuencers se tratase, las hermanas cismáticas van compartiendo en Instagram cada uno de sus movimientos. El último fue el pasado jueves, para compartir un comunicado en el que -nuevamente- arremeten contra Iceta.

Las hermanas de Belorado aseguran que la decisión del comisario pontificio de tutelar las cuentas del monasterio "tiene como consecuencia directa la imposibilidad de comprar desde los productos básicos para mantenernos, como el alimento y los materiales de cuidado de las hermanas mayores, hasta la materia prima para la elaboración de nuestros productos de chocolate".

También afirman que no pueden atender a los animales de la granja o pagar las nóminas de los trabajadores. Y también que necesitan contratar seguridad privada porque están sufriendo acoso mediático. Así que, siguiendo el modelo de la Pía Unión que ahora les guía espiritualmente, aprovechan la ocasión para pedir ayuda económica a través de la red social.

Huelga decir que Arzobispado de Burgos niega estas acusaciones. De hecho, ha respondido de forma inmediata a cada una de ellas. Para empezar, recuerda que "el representante legal de los Monasterios de Belorado, Derio y Orduña es el Comisario Pontificio (Mario Iceta) a todos los efectos, en el ámbito tanto canónico como civil".

"En razón de este cargo, como Superior Mayor", añade, "tiene el derecho y el deber de velar, ante todo, por las personas que habitan el monasterio, de modo particular por las hermanas mayores, los trabajadores contratados, la gestión adecuada de los movimientos financieros, así como la gestión de todos los bienes muebles e inmuebles".

Por otra parte, asegura que las entidades bancarias -al contrario de lo afirmado por las monjas- han actuado "absoluta y escrupulosamente dentro de la legalidad vigente" y están trabajando "para que no exista ningún problema de pago a quienes legítimamente tienen derecho al cobro: suministros, nóminas, recibos, etc.". Ningún empleado -insisten- ha acudido a poner "ninguna queja".

¿Por qué actúan así?

El comportamiento de las hermanas clarisas de Belorado desde que difundieran el "manifiesto católico" con el que dieron el pistoletazo de salida a esta revuelta es incomprensible para las fuentes eclesiásticas cercanas al caso consultadas por este periódico. "No tiene ni pies ni cabeza", asevera una de ellas después de este último comunicado.

El carácter contradictorio de los movimientos realizados por las religiosas parece innegable. Para empezar, por el hecho de rechazar con tanta inquina las doctrinas de la Iglesia bajo las que se han ordenado (acusándola del mayor latrocinio de la historia) o de que se prodiguen en las redes sociales con tanta frecuencia a pesar de su condición de monja de clausura.

También resulta curioso que se haya presentado como portavoz de las hermanas un falso cura que pertenece a una organización que tanto el Vaticano como muchos expertos en la materia consideran una secta y que se mueve por el monasterio como Pedro por su casa. Según dice, no tiene llaves ni tiene nada que ver con las decisiones de las monjas. Pero sale a atender a los medios y hablar por ellas.

Otras de las cosas que ha llamado nuestra atención es la cuestión del "acoso periodístico" que mencionan en su publicación del 13 de junio y que parece que utilizan para justificar "la contratación de servicios de seguridad privada, para garantizar en lo posible nuestra integridad física y la conservación del patrimonio". Era lo que nos quedaba por ver en este culebrón: monjas con guardaespaldas.

Petición al arzobispo

En relación con este asunto, hemos conocido un dato curioso. Según la versión del Arzobispado de Burgos, el pasado martes -11 de junio- recibieron un correo electrónico de Belorado que indicaba: "nos vemos en la obligación de contratar un servicio de seguridad privada que proteja y defienda de ataques contra la intimidad". Y lo más significativo: "entendemos que el arzobispo debe asumir los costes de este servicio".

Esta comunicación de las hermanas cismáticas es relevante por dos cuestiones. En primer lugar porque de repente sí reconocen la autoridad del arzobispo. Y, por otro lado, porque en su publicación en Instagram se victimizan asegurando que no tienen recursos para abastecerse de alimentos y materiales para continuar con su producción de trufas. Sin embargo, cuando de dirigen a Iceta lo hacen para solo para solicitar seguridad privada.

Dada esta situación, desde el arzobispado reclaman a las religiosas que de la misma manera "comuniquen las necesidades concretas para afrontar los gastos ordinarios de la comunidad". Por su parte, insisten, siguen "con la mano tendida" y "en ningún caso existe la más mínima intención de condicionar económicamente" a las hermanas. "Seguimos a la espera de que la comunidad realice algún gesto que posibilite la vía del diálogo", concluye el comunicado.

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro
    • Curso