
La producción europea La Vida Barcelona se ha convertido en el último objetivo del activismo contra el turismo y la llamada gentrificación en la capital catalana. Aunque el rodaje ya ha concluido y el equipo se ha trasladado a Ámsterdam para completar la grabación, un grupo de vecinos ha lanzado una campaña en redes sociales para intentar boicotear cualquier acto promocional relacionado con la serie.
La iniciativa parte de una cuenta de Instagram creada expresamente para movilizar a quienes consideran que la ficción contribuirá a proyectar una imagen idealizada de Barcelona y, con ello, a aumentar la presión turística sobre la ciudad. En sus publicaciones, los impulsores reconocen que ya no pueden impedir la producción de la película, pero animan a organizar acciones contra la promoción, los patrocinadores y las marcas vinculadas a la producción.
El movimiento está impulsado por Tommy Blanco, que justifica la campaña asegurando que Barcelona está expulsando a sus vecinos debido al incremento del precio de la vivienda y critica que la serie presente la historia de una joven extranjera instalada en la ciudad sin reflejar aspectos como la lengua o la realidad social de la capital catalana.
Sin embargo, la protesta llega cuando el rodaje ya es historia. La revista Variety confirmó que la producción abandonó Barcelona para continuar las grabaciones en los Países Bajos, por lo que la campaña ha cambiado de objetivo y ahora busca dificultar cualquier presentación o evento promocional que pueda celebrarse en la ciudad.
Una serie inspirada en el fenómeno de Emily in Paris
La ficción, producida por Millstreet Films, Videoland y Beta Film, sigue la historia de Julia, una diseñadora neerlandesa interpretada por Holly Mae Brood que viaja a Barcelona para infiltrarse en una agencia rival por encargo de su madre. A medida que avanza la trama, la protagonista termina enamorándose de la ciudad y vive distintas relaciones personales.
Los propios productores no han ocultado que aspiran a competir con las grandes comedias románticas internacionales. De hecho, el vicepresidente ejecutivo de Beta Film, Justus Riesenkampff, defendió que Barcelona constituye el escenario ideal para atraer a un público joven internacional, mientras que entre las directoras figura Katina Medina Mora, responsable de episodios de Emily in Paris. En el reparto también participa la actriz catalana Greta Fernández.
Quejas en redes contra la producción
La campaña no se ha limitado a Instagram. Numerosos usuarios han trasladado sus críticas a los perfiles oficiales de las productoras, donde denuncian que este tipo de proyectos alimentan la masificación turística y encarecen el acceso a la vivienda.
Los mensajes piden a las empresas que dejen de utilizar Barcelona como reclamo para producciones audiovisuales y cuestionan el impacto que este tipo de contenidos puede tener sobre una ciudad que lleva años denunciando problemas derivados del elevado número de visitantes.
La polémica coincide con el creciente atractivo internacional de Barcelona como plató cinematográfico. En los últimos años la ciudad ha acogido numerosas producciones extranjeras y nacionales que explotan su imagen como destino mediterráneo.


