
Una noticia clásica de los veranos en Cataluña, el altercado lingüístico, la gran bronca porque alguien que no sabe catalán tiene que atender a un ciudadano de Cataluña plenamente entregado al ejercicio de no cambiar de idioma y menos si eso implica hablar español. Unas veces se trata de una carta de restaurante que sólo está en español; otras, de una heladería en la que una dependienta no entiende la palabra fresa (maduixa) en catalán. Este verano el incidente se ha producido entre un diputado de Junts en el Parlamento catalán y un agente de la Policía Nacional de la comisaría de La Junquera, en Gerona.
Choque de altura. Un diputado nacionalista y un funcionario público. La versión del diputado, que se llama Isaac Padrós y es invidente, se centra en que no le atendieron en catalán cuando junto a su esposa y una hija tramitaba la renovación del DNI de otra de sus hijas, el pasado 29 de julio. Y en que le obligaron a pagar el trámite a pesar de estar exento por ser familia numerosa. El agente le advirtió que no entendía el catalán, pero Padrós no cambió al español y pidió la asistencia de un traductor. Se le dijo que en esos momentos no había ninguno disponible.
La tensa situación escaló cuando Padrós fue informado de que tenía que pagar la tasa de expedición del documento. Entonces, el diputado alegó su condición de cabeza de una familia numerosa. El policía le indicó que debía haber informado antes de hacer el trámite de esa circunstancia. También le dijo, siempre según la versión de Padrós, que un cartel a la vista indicaba que se tenía que avisar antes de hacer el trámite. Padrós, del que ya hemos dicho que es invidente, se sulfuró un poco más hasta el punto de que junto a su esposa y su hija fueron acompañados a un espacio más discreto de la comisaría para evitar el escándalo público.
El carnet de diputado no vale
Según Padrós, entonces fueron rodeados por siete u ocho agentes de la Policía Nacional, lo que les resultó intimidatorio. Igual que los modales del agente cuando pidió al diputado que se identificara. Padrós enseñó la acreditación parlamentaria; el policía replicó que ese carnet no suplía al DNI y que le mostrara el DNI. Fue la señora de Padrós quien tomó la cartera de su marido y extrajo el documento, que siempre según la versión de Padrós, le fue arrebatado con notable intemperancia.
Tras tomar los datos, se le dijo a la familia que si no iban a pagar el trámite este no se daba por hecho y que abandonaran la comisaría. En ese momento, Padrós recapacitó y accedió a pagar para evitar que semejante cisco fuera en balde y tuviera que repetir la renovación. Pero no acabó ahí la trifulca. Padrós llamó a los Mossos d'Esquadra con la intención de que quedara constancia de que se habían vulnerado sus derechos lingüísticos y sociales. Un par de mossos se personaron en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía y la secuencia acabó con los mossos informando a Padrós de que había sido denunciado por el agente de la Policía Nacional por un delito de desobediencia.
La reacción de Padrós no se hizo esperar. Una denuncia de respuesta por varios delitos: contra el ejercicio de los derechos cívicos, de denegación discriminatoria de una prestación, contra la integridad moral, por coacciones y por falsedad en documento público por el acta de denuncia del agente. Todo ello acompañado de un pormenorizado relato sobre las supuestas vejaciones, humillaciones y faltas de respeto de los policías nacionales que ha sido presentado en la Fiscalía de Gerona.


