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Del Elíseo al picadero de Régine: la incontinencia sexual de Jacques Chirac

El expresidente galo mantuvo varias amantes, un hijo en Japón y un refugio amoroso sobre una de las discotecas más influyentes de Paris.

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El expresidente galo mantuvo varias amantes, un hijo en Japón y un refugio amoroso sobre una de las discotecas más influyentes de Paris.
Chirac, junto a Trierweiller | Cordon Press

Los recuerdos se apagan en la cabeza de Jacques Chirac. La demencia senil que sufre desde hace unos años amenaza con sepultar en el olvido sus años dorados en el Elíseo, y también los rigores del escarnio público tras ser imputado y condenado por corrupción. Dejar la presidencia de la República trajo consigo perder la inmunidad inherente al cargo. Fue el primer Jefe de Estado del país en ser condenado por un escándalo de corrupción.

Pero la malversación de fondos públicos no fue la única transgresión de Chirac. En el terreno de la ética, sus secretos de alcoba pueden ser aún más escandalosos que los de su más reciente sucesor, François Hollande, célebre ya por colocar en las portadas de medio mundo la costumbre de acompañar la llegada al Elíseo con una larga lista de conquistas amorosas.

Jacques Chirac fue todo un hautain -chulo-. Carismático y altanero, Chirac se dedicó a coleccionar conquistas desde bien joven, cuando su padre le obligó a dejar a su primer amor en 1953, la americana Florence Herlihy, con la que quiso fugarse a los EEUU. Tenía 21 años.

Cursaba sus estudios en el Instituto de Estudios Políticos de París y su padre no quería que el joven Jacques descuidara su formación. Tras un breve periodo en Argelia, ingresó en 1958 en la Escuela Nacional de Administración para convertirse en alto funcionario de la república.

Fue en aquel entonces cuando buscó consuelo para su corazón roto. Pronto, la joven Bernadette Chodron de Courcel lograría tapar la herida dejada por Florence Herlihy convirtiéndose en la mujer del prometedor funcionario Chirac. Lo que Bernadette no había esperado es que la llegada a la política de su marido desatara en él un apetito insaciable por acumular conquistas fuera del hogar conyugal.

Bernadette compartió a su esposo con la periodista de France Presse Elisabeth Friederich y con la también periodista y escritora de L'Express Michelle Lotta. Menos conocido es su affaire con la redactora de Le Figaro, en 1974. Una relación que su equipo de campaña censuró debido a la cercanía de las elecciones generales de aquel año. En cualquier caso, Chirac siguió con ella hasta 1976, cuando le obligaron a romper. No falta quien afirma en Francia que aquella pobre chica quiso quitarse la vida tras la ruptura con el político parisino.

Pero las conquistas de Chirac también fueron célebres en la política. Pudo presumir ante Pompidou de engatusar a su secretaria de Estado, Marie-France Garaud. En su lista particular también cuenta con Michelle Barzach, que terminó siendo ministra de Sanidad y Familia de Francia cuando Chirac accedió al puesto de primer ministro del país bajo la presidencia de Francçois Miterrand.

En las filas de los adversarios políticos también tuvo éxito el carismático presidente de la República. Que su mujer estuviera delante y pronunciando un discurso no impidió que Jacques Chirac coqueteara con Sophie Dessus, cargo socialista en Corrèze, consejera general en Limousin y alcaldesa de Uzerche en 2009. Aquel capítulo fue muy sonado, ya que las cámaras recogieron el feliz encuentro y la regañina de Bernadette, que no dudó en interrumpir su alocución para amonestar a su marido.

Pero Chirac era así. En Francia se comenta que Jean-Claude Laumond, su chófer durante 25 años se convirtió en algo más que su confesor. Laumond era quien hacía de correa de transmisión entre Bernadette y su marido, más acostumbrado a dormir fuera del Elíseo que dentro.

La conexión Chez Régine

Precisamente, uno de los sitios en los que le gustaba empezar la noche, y en ocasiones terminarla, era la boîte de nuit, una discoteca conocida como Chez Régine. Situada en la Rue Ponthieu, tras los Campos Elíseos, aún hoy en día conserva parte de su antiguo esplendor bajo el nombre de "Régine". Aquel local de fiestas le debe su fama a la regente, la cantante Régine Zylberberg, que trataba con exquisita atención a sus clientes, a quienes ofrecía un ambiente selecto y discreto. Tanto, que aquella sala de fiestas se convirtió en uno de los sitios de moda para la élite parisina. Por la pista de baile de Chez Régine pasaban noche sí, noche también, ministros del Gobierno y conocidos actores como el propio Alain Delon. Descorchaban botellas de champán a tutiplén al ritmo de la música que los pinchadiscos seleccionaban para tan ilustres clientes. Al calor de aquel epicentro de influencias acudían algunas de las señoritas más espectaculares del París de la época, que buscaban mejorar su relaciones sociales entre copas de Mumm Cordon Rouge y La Veuve Cliquot.

Fuentes de la más absoluta solvencia relatan a Chic cómo muchos de aquellos ministros, e incluso el propio Chirac, terminaban la noche en Chez Régine, pero en una estancia situada justo encima de la discoteca y que la dueña del local ponía a disposición de sus mejores clientes para consumar su capricho amoroso al abrigo de aquel discreto picadero.

Además de compañeras de gabinete, periodistas y adversarias políticas, Chirac también sucumbió a los encantos de la milenaria cultura japonesa. A lo largo de su mandato, el presidente Chirac viajó hasta en 45 ocasiones al país de los samurais. Allí, a sus compromisos políticos, sumaba en su agenda encuentros con una joven intérprete, de quien se dice, tiene un hijo que hoy habría cumplido ya 20 años.

En definitiva, todo un conquistador con más secretos de alcoba que el célebre adúltero, François Hollande.

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