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Alfredo Fraile: de asesor de Adolfo Suárez a hombre de confianza de Berlusconi en España

Entre sus Secretos Confesables, se encuentra la anécdota de cuando "en su despacho aparecieron un día las fotos del Rey Juan Carlos desnudo".

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Entre sus Secretos Confesables, se encuentra la anécdota de cuando "en su despacho aparecieron un día las fotos del Rey Juan Carlos desnudo".
Alfredo Fraile | Archivo

Las memorias de Alfredo Fraile, Secretos confesables (sobre las que ya escribimos acerca de su relación con Julio Iglesias, del que fue mánager durante quince años), contienen asimismo capítulos tanto o más interesantes acerca de varios personajes de primera fila con los que el autor tuvo relaciones profesionales, en su calidad de asesor, consejero, experto en una palabra en relaciones públicas y en medios de comunicación.

Tras dejar al cantante y regresar a España, fue requerido por el exPresidente del Gobierno, Adolfo Suárez, entre 1985 y 1987, a la sazón líder del Centro Democrático y Social, partido creado por el político abulense, "para que hiciera con él lo mismo que con Julio". Es decir, ayudarlo a llegar a la cumbre, a un gran triunfo electoral. Formó un equipo de colaboradores, entre los que llamaba la atención el humorista Forges (que tenía una ideología contraria, por cierto). Y lo primero que le dijo Alfredo a Suárez, fue esto: "Aquí todos te llaman Presidente… pero en la calle no lo eres. Tal vez fui duro, mas le dije la verdad". La campaña fue fructífera: el CDS consiguió diecinueve escaños. "Habíamos conseguido nuestro objetivo: Adolfo Suárez regresaba al primer plano de la política española".

Adolfo Suárez | Archivo

Fue a través de Valerio Lazarov como Alfredo Fraile entró en contacto con Silvio Berlusconi. "Il Commendatore estaba dispuesto a dar el salto a nuestro país, pero no a ciegas y me dijo que necesitaba tener información de España, estar al corriente de los planes del Gobierno, para poner en marcha la tele privada… conocer a sus posibles socios… No tardó ni diez minutos en convencerme. El mejor jefe que he tenido". Y Fraile fue pieza destacada hasta que nació Telecinco, tras no pocas, intensas y complicadas negociaciones. En la Navidad de 1993, Lazarov le pidió a Alfredo que convenciera a Berlusconi para que no entrara en política. Así lo hizo. Y obtuvo esta respuesta: "Italia está en peligro. Si no me presento van a ganar los comunistas y se cargarán lo que hemos creado. No puedo permitirlo".

Asunto vidrioso fue el que acabó con Alfredo Fraile imputado en el llamado "caso KIO". El empresario Javier de la Rosa era el representante en España de ese importante grupo inversor kuwaití. Y nuestro protagonista debía gestionar las relaciones públicas. "KIO quería que los ayudase, pero despistando a la prensa. Hasta que ellos lo ordenaran. Los de KIO dijeron al Ministro Solchaga que "si no les gusta De la Rosa nos vamos". Hubo un entramado político-financiero que no nos corresponde recordar aquí. Alfredo salió airoso de su imputación judicial: "Yo sólo era un simple empleado sin capacidad para decidir el movimiento de una peseta".

Y tras aquella dura batalla librada entre Javier de la Rosa, Mario Conde y "los Albertos", surgió un episodio aparentemente sólo propio de la prensa del corazón: unas fotos del Rey Juan Carlos completamente desnudo en la cubierta de su yate Fortuna. Acabaron en la mesa del despacho de Alfredo Fraile llevadas por la agencia que las obtuvo. Unas copias, por supuesto. ¿Por qué razones? "Me buscaron a mí porque pensaban que el grupo KIO podía pagar un millón de dólares y hacerle al Rey el regalo de quitarlas de en medio". En La Zarzuela dijeron que si querían publicarlas, lo hicieran, que el Rey no aceptaba chantajes. Finalmente se publicaron en una revista italiana.

Por cierto: don Juan Carlos, en una recepción, llamó a Alfredo Fraile, rogándole que llevara un mensaje "a mi primo Hassán". Al Rey de Marruecos, padre del actual monarca alauita. Y es que Fraile estuvo a finales de los años 80 al servicio de Hassán II. Quien intervino en esa gestión fue la malograda Carmen Ordóñez, por entonces asidua visitante de la Corte marroquí. "Jamás me había imaginado haciendo de embajador en la sombra de los marroquíes en España", recuerda Alfredo. Se trataba "de acercar a dos países vecinos que viven de espaldas". Y entre otras actividades, preparó concienzudamente la primera entrevista entre José María Aznar, líder de la oposición por entonces, con el Rey de Marruecos.

Hassan II | Wikipedia

La vida de Alfredo Fraile, a sus setenta años, está llena de pintorescos pasajes, de encuentros profesionales con líderes internacionales como Arafat y Simón Péres, amén de incontables personalidades de la vida cultural, social y artística. En Hollywood, durante su etapa con Julio Iglesias, conoció a los más brillantes actores (Kirk Douglas, Grégory Peck, Barbra Streisand…) y asistió a deslumbrantes fiestas. Pero Fraile no es hombre vanidoso, sino sencillo, muy trabajador, y nunca se ha dejado vencer por esos resplandores de la fama. Ha vuelto a vivir con su familia en Miami: "Estoy ahora en un proyecto para crear un canal de televisión en toda la América hispana".

Lo conocí en 1969, cuando era ayudante de Enrique Herreros (hijo), éste un agente artístico de relieve. Alfredo le pidió que llevara los asuntos de un futuro gran cantante que entonces empezaba, tras ganar el Festival de Benidorm. Lo aceptó a regañadientes. Y al poco tiempo "se lo traspasó". "Quédate con tu amigo, que no me interesa y tú, estás también despedido en esta oficina". Fraile se quedó en la calle, casado, con dos niños. El cantante era Julio Iglesias. Juntos, desde la nada, llegaron a la cima. Y si Herreros despreció injustamente a Alfredo, quince años después, cansado de que Julio hiciera caso omiso de muchos consejos, lo humillara incluso en público (soy testigo de uno de esos lances en el que el cantante lo mandó a la m…) nuestro personaje emprendió una nueva vida, la que nos cuenta en sus estupendas memorias.

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