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Ana Belén y Víctor Manuel: a 60.000 euros por gala

Ana Belén y Víctor Manuel percibieron exactamente 60.500 euros por su actuación durante las fiestas coruñesas el pasado sábado 1 de agosto.

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Ana Belén y Víctor Manuel: a 60.000 euros por gala
Ana Belén y Víctor Manuel | 'Cordon Press'

No suele divulgarse qué es lo que cobran actualmente los cantantes. Ellos firman por lo común una cláusula de confidencialidad con los empresarios en la que consta ese compromiso. Por medio, ya se sabe: se teme al señor Montoro y sus acólitos. Comprensible. Pero cuando actúan contratados por los Ayuntamientos en fiestas, el asunto tiene otra vertiente, la de la transparencia en los gastos públicos. Así, hemos podido comprobar que la pareja formada por Ana Belén y Víctor Manuel percibió exactamente 60.500 euros por su actuación durante las fiestas coruñesas en la plaza de María Pita el pasado sábado 1 de agosto.

Festejo que presenciamos, entre los seis mil espectadores que abarrotaron el abierto recinto. Gratis para todo el mundo. Duró dos horas. La Coruña entraña un recuerdo especial para el matrimonio, pues se conocieron en la bella capital gallega en 1971. Él actuaba por entonces mano a mano con Julio Iglesias, en una gala que los llevó al Pabellón de Deportes. Y ella representaba en el teatro Rosalía de Castro la comedia dramática "Sabor a miel". Era pasada la medianoche cuando en otro lugar fueron presentados a la manera antigua: "Aquí la actriz…. Aquí el cantante…". Y, como se decía en las crónicas añejas, Cupido hizo el resto. Se casaron civilmente en Gibraltar el 13 de junio de 1972. Tienen dos hijos, chica y chico, aquella actriz, y el otro músico y productor discográfico. Un matrimonio muy querido en el ambiente artístico.

La actuación de ambos se circunscribe a la gira que realizan este verano dando a conocer en su primera parte las canciones de su último disco, "Canciones regaladas". La concluirán el próximo 9 de octubre en Madrid, en el Barclaycard Center. Hacía siete años que no actuaban juntos y nada menos que treinta desde que grabaron su último disco de estudio. El presente reúne una docena de muy estimables temas, creaciones de destacados autores e intérpretes, caso de Rubén Blades, Billy Joel, Leonard Cohen, Chico Buarque y Jobim, José Alfonso, y también del recordado Carlos García Berlanga. El disco se escucha con interés y es una novedad respecto a lo que ha venido siendo el repertorio anterior de la pareja, por ser distinto y más variado. Aunque no todas esas versiones nos parecen logradas, como la ranchera de José Alfredo Jiménez "En el último trago", que en la voz de Víctor Manuel nos resulta incomprensiblemente desconocida, siendo una de las más logradas creaciones de aquel mito de la canción popular mexicana. Pero lo que ya tiene menos acierto es la inclusión de esas "Canciones regaladas" en una actuación al aire libre, ante un numeroso auditorio, siendo de carácter intimista, más propias para darlas a conocer en un teatro o recinto cerrado. Así se explica que durante la primera hora del espectáculo de la pareja apenas si se escucharon tímidos y aislados aplausos al término de cada interpretación. Resultaron aburridas en ese ambiente.

Todo cambiaría en la segunda parte cuando Ana Belén y Víctor Manuel se arrancaron con una selección de sus creaciones más conocidas, a saber, entre otras: "Contamíname", "El hombre del piano", "España, camisa blanca de mi esperanza", "Lía", "Peces de ciudad", "No sé por qué te quiero" y las mejores y populares composiciones del asturiano, como "Sólo pienso en ti", "¡Ay, amor!", “Soy un corazón tendido al sol”, “Asturias”, “Bailarina”, “Paxarinos”, “Quiero abrazarte tanto”… Ahí es donde el público, de varias generaciones, acogió con entusiasmo ese repertorio, que ya forma parte sin duda alguna de la historia del pop melódico de los últimos cuarenta años. El colofón, amén de algunos bises, sería con “La Puerta de Alcalá”, desde hace tiempo una especie de himno oficioso de la ciudad de Madrid para infinidad de jóvenes. Lo estrenaron en 1986, compuesto por el grupo de rock Suburbano. Una hábil maniobra de su casa de discos supuso a la pareja adelantarse al estreno en las voces de ese conjunto. Así es que Ana Belén y Víctor Manuel gozan desde entonces con ese sensacional regalo. La canción que no pueden eludir en ninguna actuación: "¡Mírala, mírala… la Puerta de Alcalá…!"

Ella sale a escena con un ceñido traje blanco. Muy guapa, muy atractiva a sus sesenta y cuatro años. Y él, embutido en una camiseta negra y un traje oscuro. Ya con sus cabellos blanquecinos, a sus sesenta y ocho "tacos", pero con un físico envidiable. Recuérdese que es uno de los supervivientes entre los cantautores en activo de los lejanos años 60. Lo que ocurre es que la voz le falla al asturianín, resulta monótono, se esfuerza entre las cuerdas de su guitarra y las melodías se pierden en su garganta. Todo lo contrario de la madrileña, que mantiene sus excelentes cualidades vocales e interpreta con naturalidad y acierto sus baladas y canciones. De no ser por su concurso, dos horas de concierto de Víctor Manuel serían inaguantables. Entre tanto, consideremos que es un respetable autor, quien ultima sus memorias, probablemente para que aparezcan editadas antes de fin de año. Conociéndolo y sabedores de su carácter sincero, esperemos que nos cuente cuanto ha vivido en el mundillo artístico y en su condición de ciudadano: aquel que en 1964 dedicó una canción a Franco glorificando sus XXV Años de Paz para pocos años más tarde afiliarse al Partido Comunista, del que salió escaldado para solicitar el carné del PSOE. Hace menos de un mes nos dejó estas declaraciones: "Me creí el paquete completo de Zapatero. Luego ya hizo cosas que no nos gustaron y así lo dijimos". Bueno está rectificar.

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