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La tragedia que ocultó Jane Fonda y también vivió su madre

Fonda confesó recientemente haber sido violada. Su madre también sufrió abusos sexuales y se suicidó con 42 años.

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La tragedia que ocultó Jane Fonda y también vivió su madre
Jane Fonda, en 1966 | Cordon Press

Detrás del brillo de una gran estrella de la pantalla puede esconderse un drama tortuoso, que es lo que le sucedió a Jane Fonda reveló recientemente en un diario digital norteamericano, The Edit, en conversación con la actriz Brie Larson, a la que confesó: "Fui violada de niña, abusaron sexualmente de mí y cuando ya fui mayor me despidieron del trabajo porque no quise acostarme con mi jefe. Siempre he pensado que la culpa acaso fue mía. Luego, los hombres que han pasado por mi vida fueron maravillosos, pero patriarcales, lo que hizo que me sintiera empequeñecida". Probablemente aquel pasado la llevó un día a abrazar los postulados feministas. Además, Jane Fonda reveló que su madre, Frances Ford Seymour (lejana descendiente de la tercera esposa de Enrique VIII de Inglaterra, lady Jane Seymour), también sufrió abusos sexuales cuando tenía ocho años. Con cuarenta y dos tomó la decisión de suicidarse. Jane contaba doce años y aquel trágico suceso acabó aún más por marcar su vida en adelante.

La deslumbró conocer a Roger Vadim, un director de cine francés de aquella nueva ola de los años 60, con quien contrajo matrimonio en 1965. Tuvieron una hija, Vanessa, divorciándose en 1973. Vadim se propuso cambiar a Jane Fonda, convirtiéndola en un símbolo sexual gracias a la película Barbarella, que marcó una época y creó hasta una moda futurista del vestido femenino. Cuando la actriz vino a Madrid en 1989 para promover su película Gringo viejo, que rodó junto a Grégory Peck, tuve oportunidad de charlar a solas con ella durante media hora, que se me hizo cortísima. Le recordé que en una autobiografía de Vadim decía acerca de ella que tenía mucha ternura, mas escondía frecuentemente ese sentimiento. Me respondió: "No estoy de acuerdo. Ternura sí que tengo, por supuesto".

El escritor y político Tom Hayden fue su segundo esposo, entre 1973 y 1990. Probablemente fue su época más feliz; desde luego la que convirtió a Jane Fonda en una actriz brillante, admirada internacionalmente. Sobre todo, en aquella década de los 70 se vio recompensada con dos "Óscar", el primero en 1971 por Klute, donde ejercía de prostituta, y siete años después por Coming Home (Regreso sin gloria). Tuvieron un hijo, Troy, que hoy es actor. Cuando Jane Fonda vino a Madrid ya estaba separada de Hayden, aunque tardaría un año en obtener el divorcio. La acompañaba su nuevo amante, Lorenzo Cazzialanga, que no le duró mucho a su lado. Me confesó: "Nada tengo contra el matrimonio pero tampoco planes inmediatos para volver a casarme". Reincidió por tercera vez en 1991, y la boda ocupó las revistas de medio mundo, dado que a la notoriedad de Jane Fonda se unía también la del novio, Ted Turner, todopoderoso fundador de la CNN, metido en negocios de la televisión, con tan importante cadena. Coincidió ese periodo matrimonial que duró diez años, hasta 2001 con el más gris de su biografía artística; se retiró del cine con la idea de dedicarse al hogar y a sus actividades públicas de carácter socio-político, de las que me había hablado durante nuestra entrevista en un hotel del paseo de la Castellana: "Fundamentalmente me preocupa el medio ambiente, la contaminación atmosférica, la marina y procuro participar en movimientos que apoyan a los países subdesarrollados de América Latina. Trabajo con celebridades de la comunidad de Hollywood interesadas en problemas comunes a los míos".

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Jane Fonda y Ted Turner, en 1993 | Cordon Press

Ya años atrás se había significado por los derechos civiles de los negros y los necesitados en Estados Unidos y por tomar iniciativas de protesta contra las guerras de Vietnam y la de Irak. Sin ir más lejos, apenas dos meses atrás ya mostró sus discrepancias con las nuevas políticas del Presidente Donald Trump. Sobre su separación de Tom Hayden, me comentó: "En estos casos se tiene la sensación de haber fracasado, en consecuencia, me he sentido triste". Pero se olvidaba de aquel marido con su nuevo novio, ya decimos. Y también porque era consciente de que no había sido del todo feliz a su lado. Les voy a confiar que durante mucho tiempo Jane Fonda ocultó a la curiosidad pública haber adoptado una niña cuando estaba casada con Hayden: Mary Williams, que tenía catorce años cuando oficializó esa adopción. Nunca quiso aparecer fotografiada con ella, pues mantuvo que la relación entre ambas quedaría en la intimidad. Así es que esa adolescente afroamericana, de raza negra, se mantuvo alejada de los fotógrafos, hasta mucho tiempo después cuando se deshizo el secreto. Ahora tiene cuarenta y ocho años, es escritora y editó un libro, La hija perdida donde decía que Ted Turner mantuvo a Jane muerta en vida. Mary Williams nunca quiso despojarse de su apellido, el de su madre biológica, a la que por cierto conoció Jane Fonda, utilizando el de ésta, su madre adoptiva.

Con una destacada filmografía compuesta de medio centenar de títulos, algunos tan recordados como Cat Ballou, Julia, Danzad, danzad, malditos y Cómo eliminar a su jefe, resulta que Jane Fonda había permanecido una quincena de años alejada de la pantalla, en gran parte por culpa de su tercer marido, quien parece ser dijo, al separarse de ella que todo había sido por una cuestión religiosa, al convertirse en cristiana. El caso es que en 2005 decidió reemprender su carrera cinematográfica. Había ya desistido de producir e interpretar una nueva versión para el mercado norteamericano de la película de Pedro Almodóvar Mujeres al borde de un ataque de nervios, que sólo se llevaría al teatro, en un proyecto ajeno al de Jane Fonda. Ya me advirtió entonces: "Un guionista está preparando el guión en inglés. Y un socio mío y yo hemos mantenido conversaciones con Almodóvar para tratar de comprender qué quería decir en la película, su visión de Madrid como ciudad… Tenemos que comprender muchas cosas de la película para poder trasladarlas a lamentalidad norteamericana, con unos personajes que han de vivir en Nueva York. Por ejemplo tengo que saber lo que Almodóvar pretendió con ese taxista con el pelo amarillo, que es un personaje muy especial. Muchos se han preguntado por qué mi interés en rodar una película que ya está hecha. Muy sencillo: porque en Estados Unidos hay muy poca gente en ver películas extranjeras subtituladas, y como la historia de Almodóvar y sus personajes son tan maravillosos, pensé que deberían ser vistos por un público más numeroso". Al final, aquel proyecto en inglés no se llevó de nuevo a la pantalla.

La reaparición cinematográfica de Jane Fonda se produjo en 2005. Se convirtió en años más recientes en Nancy Reagan en El mayordomo, y también rodó en ese mismo 2015 Ahí os quedáis y La juventud, esta última al lado de Michael Caine. De los galanes que tuvo a su lado siempre prefirió a Robert Redford, con quien rodó tres filmes, el más conocido Descalzos en el parque. Sobre quien ha dicho: "Me enamoré de él y si pasaba un día y no me hablaba yo lo tomaba como algo personal". El machismo imperante también en la sociedad norteamericana le hace reflexionar: "Los hombres siempre ganaron más que yo, incluso en mi mejor época, los mejores años de mi vida, los 70 y 80 cuando no me pagaron lo que yo valía". Al aeróbic le dedicó tiempo y trabajo: libros y programas de televisión. No hay mañanas que deje sus ejercicios habituales, una buena caminata. Entre sus negocios, mantiene el de unos cosméticos para gente mayor. Y continúa interviniendo en una serie para la pequeña pantalla, de la que es protagonista, producida por Netflix: Grace y Frankie. Va por la tercera temporada. Ella es Grace, y su amiga Frankie la interpreta Lily Tomlin. Ambas casadas con unos abogados muy ricos especializados en divorcios. Y éstos, un día, les dicen a sus "parientas" que están enamorados. Pero ¿cómo?, ¿quiénes son ellas y por qué a los dos os ha dado por dejarnos a la vez? "Muy sencillo –dice uno de ellos-, es que nos queremos. Nos hemos vuelto gays". En los últimos capítulos de la divertida comedia, las dos amigas engañadas deciden irse a vivir a un apartamento. Grace era hasta entonces una magnate de cosméticos, y Frankie maestra de arte hippy. Pues de la noche a la mañana optan por abrir un negocio: venta de juguetes eróticos. Para hablar de ello Jane Fonda se prestó hace unos días a ser entrevistada. Y ante la sorprendida reacción de la presentadora, Ellen DeGeneres sacó de su bolso un consolador. Inmediatamente después las cámaras enfocaron a Ellen, quien advirtió a la actriz de lo improcedente de su exhibición, aunque fuera durante unas milésimas de segundos. Pero ella, con buen humor, remató así la faena: "No te escandalices porque yo voy a algunas cenas, depende de quién me acompañe, con un vibrador al cuello, que más parece una joya plateada". Ni qué decir que la audiencia del canal subió como la espuma, las redes sociales se inundaron de comentarios de uno y otro signo, lo que vino a ser la confirmación de que Jane Fonda, en este 2017 que cumplirá ochenta años, amén de mantener un físico envidiable, sigue fiel a sí misma, y nunca defrauda a nadie con su poderosa personalidad. Se ha separado del productor musical Richard Perry, tras ocho años de vida en común y ha puesto a la venta la mansión de Beverly Hills donde vivían, por un importe de doce millones de euros. Mujer independiente siempre, que se crece cuando tiene problemas.

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