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El absoluto fracaso de Priscilla Presley con los conciertos de Elvis

Mientras que la hija de ambos, Lisa Marie, está arruinada.

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Lisa Marie y Priscilla | Cordon Press

La prensa madrileña y catalana venía anunciado desde hacía unos meses un espectáculo titulado "En Concierto Elvis", que viene representándose en distintas capitales europeas. Nos acabamos de enterar de la suspensión de ambos eventos, porque la venta de localidades hasta la fecha era tan escasa que no valía la pena para la organización celebrarlos, respectivamente los días 11 y 12 de junio próximos en el Wizink Center y el Palau de la Música. Una producción musical que consiste en la proyección de dos conciertos grabados en 1967 en Hawaii y Las Vegas, considerados de los pocos salvables en la última etapa gloriosa de Elvis, antes de aquellas otras patéticas actuaciones en la ciudad de los casinos, ya gordinflón y a merced de los estimulantes. Grabaciones donde se evocan un par de álbumes históricos, "If I Can Dream" y "The Wonder of You". No puede uno significarse a favor o en contra de tales suspendidos conciertos, al desconocerlos, pero sí comentar de pasada que la guinda de ellos se centra en la protagonista de los mismos, la que fuera esposa de Elvis, Priscilla. Ella es quien anima por lo visto desde el escenario cuanto sucede en las pantallas colocadas al efecto de recordar aquellas galas mencionadas; presenta a la Orquesta Sinfónica Nacional Checa, cuenta anécdotas del mítico rockero y en definitiva se lucra de su memoria, a pesar de que su matrimonio fue un completo fracaso.

Es triste que la memoria del que fue inolvidable rockero, pionero junto a Bill Haley del género musical que más influyó en la juventud de su tiempo, haya quedado oscurecida por la conducta de quien fue su mujer –no procede llamarla su viuda, pues él murió estando ya divorciados- y sobre todo de su única hija, Lisa Marie.

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Priscilla Presley en el concierto de Berlín | Cordon Press

Elvis Presley, como todos sus admiradores saben muy bien, tuvo que cumplir el servicio militar en Alemania, en un cuartel de las tropas norteamericanas sitas en Wiesbaden. En una de sus salidas se fijó en una joven morena de ojos rasgados que caminaba contoneándose con notoria sensualidad. No se atrevía el cantante a hacerle la corte y medió un amigo suyo para conocerla. Era Priscilla Beaulieu, hija de un oficial estadounidense destinado en aquella base. El problema es que la muchacha era menor de edad: sólo tenía quince años. Se las apañó Elvis para presentarle a su padre y a su abuela, con lo cual Priscilla se sintió algo más tranquila. Intervino luego el progenitor de Priscilla, un severo militar que hizo prometer a Elvis que la acompañaría todos los días a casa, tratándola con todo respeto. El rockero así lo hizo, aunque cada vez que salía con ella la besaba ardientemente, le hablaba de su futuro como cantante y actor cinematográfico, y de sus propósitos de convertirla en su esposa hogareña y futura madre de familia. Pasadas unas semanas, el 1 de marzo de 1960 Elvis Presley volvió a los Estados Unidos, siendo recibido poco menos que como un héroe, al haber servido a la patria sin escudarse en la popularidad que ya iba disfrutando como rockero. Para asombro de sus "fans", en 1961 decidió dedicar más sus empeños en la pantalla, convirtiéndose en un galán internacional con películas llenas de romances, escenarios envidiables y por supuesto canciones. Graceland era ya su refugio dorado. Invitó a Priscilla a visitarlo, aunque cabe decir que su ardor por ella había remitido bastante. Se cuenta que ocuparon la misma habitación, la cama… pero no hicieron el amor. Elvis prefería "hacer las cosas como Dios manda". Es decir, que fuera virgen al matrimonio.

La familia de Priscilla –ella todavía menor de edad- accedió a que conviviera con Elvis. Se divertían, pero insistimos que él la respetaba. Para sus aventuras sexuales encontró a Ann Margret, su compañera en 1964 del filme "Viva las Vegas". En las Navidades de 1966 Elvis le regaló un anillo de pedida, muy valioso, de diamantes. Se instalaron en un rancho situado en Horn Lake, Mississippi. La boda tendría lugar el 1 de mayo de 1967 en el hotel Aladdin, de Las Vegas. Frank Sinatra les prestó su avión privado, volaron a Palm Springs y, por fin, gozaron toda una noche hasta quedar exhaustos. No vamos a extendernos más en su matrimonio: Priscilla –Cilla, en la intimidad- quedó embarazada. La niña que esperaban vino al mundo el 1 de febrero de 1968, bautizada como Lisa Marie. Elvis fue engordando, dejó su etapa cinematográfica poco a poco y se dedicó a sus galas. Y mientras su fama como rockero iba descendiendo vertiginosamente, también perdía fuerza su pasión por Priscilla. En 1972 se separaron y al año siguiente consiguieron el divorcio, aunque quedaron, civilizadamente, como buenos amigos. Un buen pellizco se llevó ella, como también quedaron cubiertos los gastos de educación y manutención de la niña. En un descenso a los infiernos, paulatinamente, la salud del rey del rock and roll se resquebrajó por completo, atiborrado de pastillas y alcohol, hasta fallecer el 16 de agosto de 1977. Nació el mito Elvis Presley, muchos de sus seguidores se negaron a creer que había muerto y han continuado venerándolo como si estuviera escondido en alguna parte del planeta. Convertida su mansión de Graceland en lugar de culto. Se dice que más de un millón de visitantes acuden al año para rendirle tributo. El lugar más conocido después de la Casa Blanca, según exageran probablemente algunos.

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Entre tanto, ¿qué habían hecho Priscilla y Lise Marie? Empecemos por la primera quien, si bien llevó el apellido Presley durante los seis años de casada con todo derecho, lo ha seguido usando en la actualidad para llamar la atención publicitaria del espectáculo que íbamos a ver en Madrid y Barcelona y que, por falta de interés como decíamos, se ha suspendido. Pero hubo otro tiempo en el que casada desde 1984 con un tal Marco Ganbaldi hubo de olvidarse del rey rockero. Hasta 2006 le duró esta unión, de la que tuvo un hijo, llamado Navarone (como aquella película de los cañones). Esta mujer nos parece que se aprovechó de la notoriedad de Elvis para potenciar su carrera de actriz. Y aun así, no ha pasado de ser una del montón, en series como Dallas o en películas caso de Austin Powers: misterioso agente internacional.

En época más reciente ha sido presentadora de un programa-concurso. Produjo no hace mucho un documental sobre Elvis para la cadena HBO. Y poco más. Setenta y tres años cumplirá el próximo 24 de mayo y siempre será "la que fue esposa de Elvis Presley".

En cuanto a su hija Lisa Marie, que ha cumplido medio siglo en el pasado febrero, fue mimada desde prácticamente a poco de nacer. Su padre le dejó una auténtica fortuna al morir: cien millones de dólares. Cifra que a día de hoy ha adelgazado tanto que apenas tiene para "ir tirando". Lo peor son sus deudas: entre el Fisco que le reclama diez millones de dólares y seis millones de gastos en una casa que adquirió en Inglaterra, las cuentas no le cuadran. Ella retruca que un administrador apellidado Siegel se aprovechó de su patrimonio. Y ahí andan entre juicios entre los abogados de una y otro. Y ella visitante asidua a centros de rehabilitación por su adicción nada menos que a la heroína. Más tarde le ha dado por la cocaína. Y en ello sigue, Cuando gozaba de los millones de papá se gastaba enormes cantidades en objetos y propiedades que no necesitaba. La derrochona tendrá que ir pagando todas sus excentricidades y vicios.

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Nicolas Cage y Lisa Marie en 2001 | Cordon Press

Recordar su biografía sentimental es para llenar páginas y páginas de un interminable culebrón. Cuatro veces se ha casado, a cual más desdichada: con Danny Keough, el primero que cayó en sus redes. El segundo, Michael Jackson. ¿Puede entenderse una unión con aquel excéntrico personaje, al margen de la categoría que tuvo como cantante pop y bailarín? La unión entre un ser infantil y una irreflexiva Lisa Marie estaba condenada desde el primer día del enlace al fracaso más absoluto. Como así sucedió. Lo de Nicolas Cage tiene por lo visto visos de mitología. Porque este actor, que se llevó un Óscar en 1995 por su papel en Leaving Las Vegas, parece que se sintió junto a Lisa Marie un yerno de Elvis con derecho a mirar por encima del hombro a todo el mundo. Algo de eso ocurrió que no sólo fue causa de su desastrosa convivencia con la hija del rey del rock: es que además perdió buena parte de su credibilidad como actor. Al punto que en los últimos años sólo interviene en películas para televisión. Lo he comprobado. Sintonizas con algún canal internacional y aparece a menudo en la pequeña pantalla ese Cage con cara de bobo que la naturaleza le proporcionó. No sé cómo Penélope Cruz estuvo una temporada encaprichado por él. Y el cuarto y hasta la fecha definitiva pareja de Lisa Marie Presley se llama Michael Lockwood. Éste, la demandó y un juez estimó sus alegatos, sentenciando a Lisa Marie a indemnizarlo con cien mil dólares. Por lo contado, si Elvis Presley estuviera realmente vivo como sueñan muchos de sus delirantes admiradores, se preguntaría por qué Priscilla sigue apropiándose del apellido Presley y por qué su hija es todavía más drogadicta que él.

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