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Jesulín de Ubrique hace realidad la mayor angustia de María José Campanario

Una de las peores angustias de María José Campanario se hace realidad: el regreso a los ruedos de Jesulín. 

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Campanario y Jesulín | Cordon Press

Llevaba Jesulín de Ubrique siete años y pico sin vestirse de luces. El gusanillo de torear lo satisfacía haciendo el paseíllo de corto, en los festivales. Pero ha decidido reaparecer en los ruedos otra vez con un traje de alamares: en Cuenca, el domingo 19 de agosto. No es una plaza de temporada pero su feria es importante. Alternará con Juan José Padilla, que se retira, cosido a cornadas y percances, y con Cayetano Rivera. ¿Por qué vuelve Jesulín? ¿Será solo esta corrida o intentará proseguir el resto de temporada? Ya quedan menos festejos importantes, de aquí al mes de octubre. ¿Entonces…? Decían que estaba medio arruinado. Puede que tenga algunos problemas económicos, o que haya decidido adquirir alguna finca o más ganado. Nada sabemos de sus negocios, pero arriesgarse a competir con otros diestros más jóvenes que él, jugarse otra vez la vida con cuarenta y cuatro años cuando conoce lo que es "la boca del lobo", la cercanía a la muerte, será porque necesita o quiere ganar dinero con la única profesión que conoce y ha ejercido. De otra manera, no lo entendemos.

María José Campanario fue la primera en enterarse. Puso el grito en el cielo, claro. Sabe que es una locura lo que va a hacer su marido. Pero lo conoció como torero, en Castellón de la Plana, la tierra de ella. Se acercó a pedirle un autógrafo, lo conoció cuando gozaba de gran popularidad como torero. Fue a verlo varias veces a la plaza. No tendrá más remedio que aceptar lo irremediable: su reaparición en los ruedos.

Jesulín y María José llevan casados desde 2002. Tienen dos hijos: Julia y Jesús Alejandro. Desde que unieron sus vidas él ha estado siempre muy pendiente de su mujer. Como el torero vivía mucha tensión en su finca "Ambiciones", donde estaban sus padres y hermanos, compró un piso en Jerez. En esos primeros años todo parecía un mar de felicidad para la joven pareja, hasta que ocurrieron algunos episodios en el que por un lado la madre de María José fue acusada de pretender ilegalmente cobrar una pensión que no le correspondía. También el padre del matador tuvo problemas con su documento de la Seguridad Social, y por otras cuestiones relativas al patrimonio de su hijo. En esas y otras cuitas, Jesulín de Ubrique tuvo que dar la cara e ir solucionando cuantos problemas familiares se sucedían. Por no hablar de Belén Esteban, la mujer con quien tuvo una niña, Andreíta, a la que llevó a vivir a "Ambiciones" hasta que la madre de Jesús y algún otro familiar consiguieron convencer al torero que debía dejarla. Y cuando "la reina del pueblo" quedó compuesta y sin novio, regresó a Madrid, comenzó a "largar" en las revistas del corazón hasta ser fichada por la cadena Telecinco, donde aún sigue, pontificando, criticando, comentando lo que le sale de las narices sobre el mundo del "famoseo". Nunca pudo haber soñado ganar tanto dinero por un "trabajo" así, más propio de reporteros del corazón. Y de ello sigue ingresando miles de euros cada temporada.

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Campanario, en uno de sus ingresos | Archivo

María José Campanario fue durante bastante tiempo centro de los aguijones dialécticos de Belén. Y viceversa. Sin que firmaran la pipa de la paz la "guerra" entre ambas parece haberse aminorado. La esposa de Jesulín decidió cursar la carrera de odontología, optando por acudir a una capital portuguesa, donde tenía menos problemas con su historial académico. Ha ido cumpliendo todos sus deberes estudiantiles pero la mala suerte le persigue. Su salud viene siendo quebradiza desde hace un par de años. Padece una dolorosa fibromialgia. Esta situación qué duda cabe viene preocupando mucho al matrimonio. No obstante quieren después del verano renovar sus planes matrimoniales. En esa ceremonia el deseo más ferviente de Jesulín de Ubrique es reunir a sus tres hijos. Belén ha repetido hasta la saciedad que su padre no se ha ocupado apenas de Andreíta, aunque haya cumplido con lo estipulado con la justicia, transfiriendo mensualmente la cantidad asignada para manutención y educación de la niña. Que ya el año pasado cumplió la mayoría de edad. Cuando apareció fotografiada en todas las revistas rosas hubo quien en las redes sociales se mofó de la muchacha. Lo que nos parece irrespetuoso y fuera de lugar, sin respetar su intimidad cuando Andrea quiere vivir tranquilamente, de manera anónima.

Acerca de esa posible reunión de la familia de Jesulín de Ubrique con sus tres hijos se ha empezado ya a elucubrar sobre si mediará o no una millonaria exclusiva. No sería la primera vez ni la segunda ni la tercera que el torero y María José Campanario han brindado a la revista ¡Hola! la ocasión de ser protagonistas de lucidos reportajes, a cambio de respetables sumas. La primera vez que lo hicieron se embolsaron el equivalente a cincuenta millones de pesetas. Parece que fue ella quien más estuvo de acuerdo con esa contraprestación. Nada que objetarles al respecto, faltaría más. Pero si Andrea acude a esa, llamemos, "segunda boda" de su padre ¿tendrá derecho a llevarse parte del "pastel" de la exclusiva, en caso de que suceda? Belén Esteban, no nos cabe duda que aconsejará a su hija en tal situación, pues conoce los trámites que se suceden.

Queda otra cuestión para los próximos meses también. Se trata de la aparición de un libro dictado a una periodista por una persona que conoce muy bien los entresijos de "Ambiciones", la finca que compró Jesulín con los primeros millones que ganó, y a la que bautizó con ese apelativo recordando su primer éxito en una novillada sin caballos celebrada en Ronda, cuya res llevaba ese nombre. Que además responde no solo al sueño que tenía de jovencito Jesús Janeiro Bazán. Quería ser futbolista, portero concretamente en el Ubrique Industrial, de categoría regional. Pero entre él y su padre convinieron que con lo que se ganaba más dinero era siendo torero. Y Jesulín, a base de mucho esfuerzo, superando lo difícil que es llegar a ser matador de toros de primera categoría, logró llegar a lo más alto del escalafón. Con un estilo más técnico y de valor, que artístico. Admirado por las mujeres, para quienes se encerró en tres ocasiones en el ruedo, con público únicamente femenino. Cuando daba la vuelta al ruedo en esas corridas, ya se ha contado muchas veces que recibía desde los tendidos bragas y sostenes de sus encendidas "fans". Y hasta le dio un día por cantar en el Festival de Benidorm: "Toda, toda…", rezaba el estribillo. Sí, muy ambicioso. Pero no sólo él, que a fin y al cabo ha ganado millones con su sudor. A su alrededor también le han secundado otros de su "clan".

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Y eso que en el pasado, los Janeiro llegaron a pasarlas canutas. Una tarde, mientras se vestía en un pueblo de Cáceres para hacer el paseíllo, Jesulín de Ubrique me contó lo siguiente en la habitación de un hotel de carretera: "Hasta los dieciséis años yo viví en una casa de alquiler, con mis padres y mis tres hermanos. Una casa que sólo tenía salón, cocina y una habitación grande donde dormíamos todos: los seis. Fíjate lo que voy a decirte: era yo mayorcito y, al vivir así, tan estrechamente, recuerdo haber visto escenas de mis padres en la cama que… ¡Vamos, haciendo el amor!. Y yo tenía que taparme la cabeza debajo de las sábanas".

Genial Jesulín. Aquel que cuando le preguntaron al salir del Vaticano qué le había parecido su audiencia con el anterior Papa, contestó: "En dos palabras… Im… presionante"

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