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Cristina Pujol, la novia de Kiko Matamoros, planta cara a todos en una entrevista

Cristina Pujol rompe su anonimato definitivamente y salta a la portada de Lecturas.

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Cristina Pujol, la novia de Kiko Matamoros, planta cara a todos en una entrevista
Cristina en portada | Lecturas

Pese a su tan cacareada huida de la prensa, apenas dos semanas ha tardado Cristina Pujol, la novia nueva de Kiko Matamoros, en ocupar la portada de Lecturas abrazada a su hombre como si de un póster de James Bond se tratase. "No descarto tener un hijo con Kiko", dice ella, plantando cara a las críticas y contando todos los detalles de su nueva relación.

Cristina, con cierto parecido a Angelina Jolie, asegura haber perdido su trabajo de dependienta en unos grandes almacenes debido a la publicación del romance. Dice hacer esta exclusiva entrevista para, por tanto, "defenderse de todo lo que está pasando" y asegura que se ha sentido "forzada a hablar". Su futuro iba por otro lado y no los platós: está opositando a policía nacional aunque "después de todo esto, tampoco pasaría una entrevista para ser policía".

¿Cómo conoció a Kiko? La respuesta de Cristina, que tiene dos hijos de relaciones anteriores, es un tanto vaga: "Vine con mis amigas a Madrid un fin de semana, fuimos a una cena en casa de unos amigos y él estaba allí". Sí que se extiende más en otra clase de detalles: "Físicamente me encanta, me pone. Nos gustamos, pero con respeto. Me pidió el teléfono y luego nos íbamos saludando por whatsapp. Todo poquito a poco". Abunda también en un detalle: antes de conocerlo, un día lo vio casualmente en un tren: "Lo vi en el AVE y me hizo mover el cuello. Vi a un hombre grande, le conté a mi madre: ¡No veas cómo está el Matamoros para la edad que tiene!".

Cristina, de padre catalán y madre manchega, se lleva 23 años con Kiko, y por tanto está a punto de cumplir 40. Se nota, no obstante, que su madre es una persona muy importante en su vida. Cuando ella le contó que Kiko Matamoros era su novio, "se llevó un susto, no le gustó. A las pocas horas ya me sonreía", revela. La distancia la llevan bien: "Aunque estoy en Albacete, no me siento insegura. Desde la distancia me habla cuando me tiene que hablar. Es un hombre, me siento protegida".

Lo que más les dolió fue, sin embargo, ver a uno de sus hijos hablar por televisión sobre el tema. "La familia del padre de mi hijo piensa que solo me quiero yo, que soy mala", explica sobre el entorno de este joven, producto de una relación anterior. A esa familia no la ve desde hace 17 años, aunque ella aclara que su hijo "es increíble", espera que "madure un poco más". Eso sí, el titular de Lecturas no deja lugar a dudas, y no descarta tener otro hijo con Kiko Matamoros.

Por último, Cristina aclara que nunca fue prostitutatal y como sugirió su ex– y que se dedicó al estriptis cuando "era un baile sensual". Su madre era la que la acercaba a la discoteca. "Estaba sola en Valencia. Entre semana trabajaba en la recepción de un gimnasio con un sueldo muy pequeño, prácticamente solo me daba para pagar el piso, y como me veía joven y bonita iba a bailar". De ahí saltó a los estriptis –cuenta– "que en aquellos tiempos eran un baile sensual en el que, como mucho, podías quedarte en lencería".

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