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Susana Estrada, la lascivia de la Transición (y el pecho que le enseñó a Tierno Galván)

La consideraban en algunos lugares donde actuaba algo así como "La reina del destape". Fue condenada 13 veces por escándalo público.

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La famosa foto con Tierno Galván | Telecinco

Pionera en la historia del despelote español después de los cuarenta años del franquismo. Ciertamente el descaro de Susana Estrada resultó inaudito en los primeros meses de la Transición. Yo mismo recuerdo haber recibido una tarjeta, el año 1978, en la que era invitado a la presentación de un libro de la susodicha (que se titulaba Húmedo sexo). Llegué al lugar donde fui citado, y nada más traspasar la puerta de un club, recibí la bienvenida de la anfitriona, Susana Estrada, completamente en cueros. Era una tarde fría pero a ella no parecía importarle. Procuré introducirme en el local sin aparentar sorpresa alguna, lo mismo que la mayoría de los concurrentes, informadores en general. Hoy en día, aquello probablemente no hubiera supuesto extrañeza alguna: una "perfomance" erótica, sin mayor relevancia. Mas insisto que ese evento sucedió hace más de cuatro décadas. Hasta entonces, ver a una mujer sin ropa en un local público nunca había sido tolerado, ni siquiera antiguamente al entrar en casas de citas. El responsable de la edición de aquel bodrio, Carlos de las Heras, representante de la "vedette", fue condenado, seis años más tarde, a un mes y un día de arresto mayor y al pago de una multa de cuarenta mil pesetas.

Ángela Susana Pereda Estrada, asturiana de Gijón, nacida en 1949, fue modelo antes de dedicarse al mundo del espectáculo. El año 1966 es cuando se dio a conocer en Madrid con Historias del strip tease, cuyo argumento era simple excusa para que se quedara en porretas. Corrió de boca en boca aquel estreno, al que sucedieron otros de parecido jaez, en salas de café-teatro: "Machos", "Muñecas", y títulos parecidos, que congregaban a un público varonil que iba excitándose conforme Susana iba quitándose sus ropas íntimas hasta quedar como Dios la trajo al mundo. La cutrería al desnudo. Su nombre comenzó a repetirse entre la clientela masculina de aquellos espectáculos. Y ella acrecentó esa notoriedad apareciendo en revistas eróticas, de las llamadas "guarras" en esa época, caso de Clímax, en cuantas posturas se le ocurrían, cual salidas del "Kamasutra". Su mayor vanagloria fue cuando también Interviú le pagó unos miles de pesetas por sus poses, dado que la publicación cuidaba más aquellas sesiones fotográficas destinadas a una galería de desnudos semanales, por la que desfilaron muchas de las actrices en boga.

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El cine del destape comenzó a inundar muchas pantallas, con películas calificadas como eróticas y otras X, que eran las que exhibían escenas más explícitas de sexo. Y ahí se apuntaron aquellas actrices que normalmente no eran contratadas en cintas más convencionales. Ni que decir que Susana Estrada no tuvo inconveniente alguno en rodar en rodar tales engendros, cuyos títulos ya eran suficientemente llamativos: Pasión prohibida, por ejemplo. Aunque también intervino en otras cintas donde se disimulaban mejor aquellos despelotes, caso de La trastienda (con aquel plano final de María José Cantudo, tan comentado), El libro del buen amor, Lo verde empieza en los Pirineos... En estos últimos rodajes sus intervenciones eran más episódicas, no así en otros donde actuaba como protagonista, cuando la temática, insistimos, era de alto voltaje erótico y casi casi pornográfico.

Una faceta complementaria de Susana Estrada fue la de consultora sexual en las páginas de varias revistas, Play Lady y Lib. Fue acusada en catorce ocasiones de escándalo público, de las que sólo se libró una vez. La condenaron a estar privada del uso del pasaporte y a no poder votar durante un tiempo. La publicación hubo de pagar una multa. En Can-Can, año 1978, publicó varios relatos eróticos, absolutamente indecentes". Y en Sólo para hombres apareció en 1979 una fotonovela semanal con el epígrafe Sexo de Susana. Otra de sus facetas fue la de cantante. No era precisamente una intérprete como las actuales concursantes de Operación Triunfo, pero cumplía su objetivo de levantar con su voz el ánimo de su clientela varonil, con piezas que ya por sus títulos anunciaban lo que eran las desvergonzadas, horrendas letras: "Gózame ya", "Tócame", "Quítame el sostén", "Hagámoslo juntos"... ¡Inenarrables, para salir corriendo de la sala! Pero la clientela, no muy refinada, se refocilaba cuanto podía. "Haygente "p ", que decía "El Guerra", torero al que se le adjudican muchas sentencias populares.

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Susana Estrada, en 2008 | Gtres

Cobraba Susana Estrada cantidades muy alejadas de lo común en actores de prestigio. Si éstos no pasaban de las mil quinientas pesetas por dos funciones diarias en el teatro, ella cobraba treinta mil en adelante. Los fines de semana hasta actuaba tres veces. Poco le importaba a ella que la descalificaran en ciertos sectores, la ignoraran en medios informativos donde su nombre parecía "tabú". Y entonces fue cuando se desquitó con un suceso que aún se recuerda de vez en cuando en la prensa nacional. La habían nombrado "personaje del año" del diario Pueblo. Todos los años, el vespertino madrileño, órgano de los Sindicatos, elegía a medio centenar de personalidades de todos los ámbitos, la vida social, el deporte, los toros, el mundo del espectáculo en general... Y hasta la calle de las Huertas acudió Susana Estrada aquella tarde del 14 de febrero de 1978. Los salones del diario estaban abarrotados: alrededor de trescientos invitados acudieron a la convocatoria. Me situé en primera fila, cerca del lugar donde se entregaban los galardones, en presencia de los líderes políticos del momento: el Presidente Adolfo Suárez, el líder de la oposición, Felipe González, Manuel Fraga Iribarne, Santiago Carrillo, secretario general del PCE... Susana estaba junto al alcalde de Madrid, Tierno Galván. Vestía la asturianina una blusa ligera de seda, semiabierta, que en un determinado momento dejó entrever claramente uno de sus pechos. El "viejo profesor" miró de soslayo, aunque no pudo reprimir fijarse en la súbita aparición de aquella teta, y sin ruborizarse, en voz baja, que pude escuchar al hallarme como dije en una posición privilegiada, le dijo a la desinhibida vecina: "Señorita, tenga cuidado, tápese, no vaya a constiparse..". Los reporteros gráficos no perdieron ocasión de testimoniar con sus cámaras aquel momento, que resultó ser histórico por las miles y miles de veces que se ha reproducido la escena.

Para Susana Estrada fue el momento más rentable de toda su carrera. Que duró más años. Machos 87 fue uno de sus últimos espectáculos, del año fechado. Incluso en 2008 apareció en una película, Los años desnudos, clasificada con la letra S, donde se daba la paradoja de interpretar a una reportera feminista. Más adelante iba a menudo a Benidorm, donde actuaba con su repertorio habitual. Y en tiempos más recientes, ya retirada, se asomó a un programa de Antena 3, La granja. Hay en su biografía algunos detalles curiosos. Uno, que de jovencita estudió en un colegio de monjas ursulinas. Y otro, que defendió siempre a capa y espada su vida íntima. Sólo supimos, porque así lo dijo, que había sido madre de dos hijas.

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