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La época de Jessica Lange en Madrid casada con el hijo del doctor Grande Cobián

Jessica Lange cumple 70 años. La estrella vivió en Madrid con su marido, hijo del Doctor Grande Cobián.

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Jessica Lange en King Kong | Cordon Press

Todavía hay muchos que recordamos a Jessica Lange en aquellas tórridas escenas compartidas con Jack Nicholson en un "remake" de El cartero siempre llama dos veces. Era el año 1981 y aquella fascinante rubia atrapó a los espectadores, convirtiéndose en uno de los grandes "sex symbols" del cine norteamericano. La película dio mucho dinero a los productores, aunque la crítica siempre prefirió la anterior adaptación de la conocida novela negra, que llevaron a la pantalla John Garfield y Lana Turner, que estaban espléndidos. No obstante de esa última versión quedó la fuerza erótica que desplegaba ante las cámaras Jessica Lange. Papel que obtuvo tras no aceptarlo Meryl Streep.

Era entonces casi una principiante, sin más experiencia que la que le deparó en su debut el productor italiano Dino de Laiurentiis al convertirla en el amor de King Kong, en otro "remake", más atrevido que el filme original, pues Jessica Lange desplegó todos sus encantos en las escenas compartidas con aquel gigantesco simio. Transcurría el año 1976 y la incipiente actriz había llegado al mundo del celuloide por pura chiripa.

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Con Meryl Streep en los Oscar de 1983, cuando ganó por Tootsie | Gtres

Hija de un vendedor ambulante nació hace ahora justamente 70 años, que cumple este 20 de abril, en el estado norteamericano de Minnesota. No tenía muy decidido su futuro cuando estudiaba en la Universidad, aunque le atraían las Bellas Artes. En sus aulas conoció a un español, hijo del gran investigador, el bioquímico, especialista en nutrición, doctor Grande Cobián, que se llamaba como éste, Francisco, Paco desde el primer instante en que se conocieron él y Jessica. Surgió entre ambos un chispazo amoroso que los llevó a contraer matrimonio en 1971. Juntos vivieron un sinfín de aventuras a bordo de una furgoneta, con la que recorrieron muchos de los Estados Unidos, México y también París, donde ella se matriculó en la Escuela de Bellas Artes. Asimismo fue allí por una temporada bailarina en la Ópera Cómica. Francisco Grande entre tanto vivía de la fotografía. La vida bohemia de la pareja la trasladaron a Madrid, donde residieron un tiempo, sin que por entonces nadie supiera de la futura estrella, aún ajena a su relación con el cine.

Un fortuito encuentro con el antes citado Di Laurentiis cambió la vida de Jessica Lange, cuando ya su matrimonio "hacía aguas", a pesar de que entre ella y Paco Grande no desapareció nunca la amistad, como se comprueba que dilataron los procedimientos para divorciarse, lo que finalmente acordaron en 1981. Habían pasado diez años desde que se habían dado el "sí" ante un juez, pero la mitad de los últimos con sus vidas separadas. Jessica dejó Europa, marchándose a Nueva York donde para pagarse las clases de interpretación hubo de trabajar de camarera. Queda dicha su primera aparición en la pantalla en 1976, cuando surgió ante ella un bailarín ruso, de elevada y espigada presencia, que volvió locas a más de una amante. Jessica se enamoró perdidamente de Mikhail Baryshnikov, que no sólo triunfó en la danza sino que rodó con fortuna algunas películas. No llegaron a casarse pero su convivencia duró seis años, hasta 1982. De la que les nació una niña, a la que llamaron Alessandra.

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En el remake de King Kong | Cordon Press

Jessica Lange ya era en la década de los 80 una de las más admiradas actrices en la cinematografía norteamericana, de la que por supuesto saltaría a la de otras latitudes, gracias a su presencia en películas como Tootsie y Blue Sky, que le depararon dos "Óscar". Otros títulos imprescindibles en su biografía son Frances, donde demostró su talante dramático personificando a una malograda actriz, Frances Farmer, a la que practicaron una lobotomía, y El cabo del miedo. En ese tiempo, Jessica Lange ya era sin discusión un mito sexual, aunque muy alejada del estereotipo de lo que se llamaba "mujer objeto". Sabía interpretar, se le daba bien el drama. Y siempre lucía una espléndida fotogenia. Sin ser Marilyn Monroe, seducía a la cámara y por supuesto a su galán de turno y a cuantos la contemplábamos extasiados en el patio de butacas. Esa notoriedad, en un país donde abundan los mitómanos, le pasó factura cuando más de un desequilibrado la perturbaba con llamadas o cartas en demanda de encuentros amatorios. Jessica Lange, como otras grandes estrellas en su parecido caso, no tuvieron más remedio que recurrir a un detective especializado en tales circunstancias que aunque les cobrara una elevada minuta a cambio aseguraba su tranquilidad.

¿Qué fue luego de otros amores? Pese a su etiqueta de "sex symbol", Jessica Lange llevó sus relaciones con toda la discreción que puede mantenerse en un universo como el de Hollywood, lleno siempre de chismosos de la prensa amarilla. Se sabe que intimó con Bob Fosse, el director de All That Jazz para luego convivir desde 1990 hasta 2009 con el escritor, actor y director Sam Shepard, con quien tuvo dos hijos, Hannah y Samuel. Quebró también la pareja y Shepard falleció más tarde, en 2017, víctima de una progresiva esclerosis. Luego, no se le han conocido más amores que merezcan la pena reseñarse.

Conforme fueron pasando los años Jessica Lange acusó lo que en el cine suele ocurrirle a la mayoría de las actrices, por muy bellas que sean: que al cumplir los cincuenta años no encuentran papeles adecuados y nadie las contrata; amén de que quien ha sido una estrella no acepta trabajos secuendarios, a no ser que sus finanzas la obliguen a ello, que no era el caso de esta atractiva rubia. Que se pasó al teatro, eligiendo en su repertorio obras donde demostrar en un escenario su capacidad dramática, de ahí que eligiera varias de las obras más conocidas de Tennessee Williams, perfectas para tales propósitos. A pesar de todo, el Óscar que se llevó en 1994 por Las cosas que nunca mueren, le devolvió la autoestima, recobrando una parte de su pasada popularidad.

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En American Horror Story | Fox

En otro orden particular, Jessica ha sufrido con el paso del tiempo algunos episodios depresivos, de angustia, rabia, tristeza, pero los ha ido curando por sí misma, al no ser amiga de visitar las consultas de psiquiatría. Tampoco es muy religiosa, y en ese aspecto ha recurrido a algunas prácticas del budismo. Lo que sí ha sido siempre es muy considerada hacia quienes sufren necesidades perentorias o de otro tipo. Llegó a encargarse de criar en los años 90 a un niño discapacitado. Y en cuestiones políticas siempre ha puesto por encima de los dos partidos en liza en los Estados Unidos sus ideas pacifistas.

Últimamente trabaja en televisión, el refugio de tantos veteranos del cine, recalando en series tan populares en USA como American Horror Story, que va por su octava temporada, y más recientemente The Politician. Como colofón a estas líneas concedamos que Jessica Lange es una de las escasas actrices que en los Estados Unidos ha reunido en las estanterías de su vivienda las estatuíllas de los Óscar, Globos de Oro, Emmy y Tony, galardones que premian los más estimables trabajos en cine y televisión. Tantos premios no los han alcanzado en su conjunto otras colegas suyas.

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