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Muere Manuel Pazos, el portero al que amó Lola Flores

Pazos faltó a algún que otro entrenamiento por su relación con Lola Flores. Al portero le costó incluso alguna que otra multa.

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Muere Manuel Pazos, el portero al que amó Lola Flores
Pazos, a la izquierda | Atlético de Madrid

Los viejos aficionados del Atlético de Madrid, aquellos que iban al viejo estadio Metropolitano, en la barriada de Cuatro Caminos, han de recordar a un guardameta legendario llamado Manuel Pazos. Por su apellido se le llamaba, simplemente. Usaba rodilleras blancas, se remangaba la camisa y bajo los palos además de valentía y arrojo mostraba una elegancia singular. Pazos, cubierta su cabeza con una gorra. Pazos, deteniendo balones peligrosos del adversario.

Acaba de fallecer a los ochenta y nueve años. Era de la localidad gallega de Cambados. Jugó en el Celta de Vigo, en el Real Madrid, Hércules de Alicante... Pero donde fraguó su leyenda fue en el equipo colchonero, donde militó siete temporadas, ganando la Recopa y dos Copas, años 1961 y 1962. Terminó jugando en el Elche, hasta 1969. Cincuenta años después de su retirada, acaba de morir en dicha ciudad levantina, donde vivía.

Pazos era un buen guardameta. Pero le gustaba también saltarse ciertas normas. Y no le importó faltar a algún entrenamiento... porque estaba enamorado de Lola Flores. Vivieron una apasionada relación, que al futbolista le costó más de una multa de la directiva. Era mucha Lola, la que se había encaprichado de aquel guapo gallego. Por muy conocido que fuera él, ella le ganaba en popularidad. Y vivieron noches de intenso amor, que la prensa deportiva, y también la otra, ocultaba a la afición deportiva y a sus lectores. Esa relación perjudicó sin duda la trayectoria profesional de Pazos en el Atleti.

No fue Pazos el único futbolista que se encamó con Lola Flores. También Biosca, capitán del Barcelona C. de F. y de la selección nacional, cayó en las redes amatorias de la Faraona. Y algún otro jugador barcelonista. Lo mismo alternaba amantes del balompié que toreros, como Gallito, el sobrino de los Gallos. Hasta que apareció en su vida Antonio González, el Pescaílla, y la Faraona amainó un poco su pasión. Lo demás, su vida, se ha contado ya muchas veces. Y este pasado 16 de mayo se han cumplido veinticuatro años de su adiós.

Al final de la temporada 1961-62, Pazos cerró su etapa en el Atlético con 33 años y rumbo al Elche, del que también fue una leyenda. Jugó siete temporadas hasta su retirada en 1969.
"Contra el líquido elemento, contra el barro, contra el viento, contra su propia defensa, no descansa un momento y sus actuaciones son inmensas", se decía de él en el equipo franjiverde, del que es considerado como el mejor guardameta que ha defendido su camiseta, con la que disputó 190 partidos entre la Liga y la Copa.

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