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Las incontables bacanales que deja atrás Marianne Faithfull, ahora incapacitada

Marianne Faithfull no podrá cantar más por culpa del coronavirus. Detrás deja una vida sentimental y sexual azarosa.

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Marianne Faithfull no podrá cantar más por culpa del coronavirus. Detrás deja una vida sentimental y sexual azarosa.
Marianne Faithfull y Alain Delon | Cordon Press

Ya no podrá cantar más, según dicen los médicos, por culpa del coronavirus, que le ha afectado en los últimos meses. Marianne Faithfull, una de las más emblemáticas intérpretes del pop-rock británico, fue víctima hace cerca de un año de la pandemia, los tabloides ingleses la dieron por muerta, logró salvar la vida pero en el último otoño quedó palpable que los efectos secundarios de la covid-19 eran dramáticos: no podía respirar bien, se resentían sus pulmones, se fatigaba y, como mal añadido, había perdido casi la memoria. En un esfuerzo excepcional logró en los pasados meses concluir el que posiblemente sea el álbum postrero de su larga carrera musical, que hace el número 21 de su discografía, She Walks in Beauty, prevista su salida al mercado en abril. Una película sobre su vida la recuerda en la productora Netflix.

Marianne Evelyn Gabrel Faithfull nació en Londres, en el barrio de Hampstead, el 29 de diciembre de 1946. Ya es mérito que hasta sus setenta y cuatro años recién cunplidos estuviera aún en activo, pese a las penalidades sufridas: un cáncer de mama, una hepatitis C, la rotura de una de sus caderas… Y algo que no puede olvidarse: su adicción a las drogas y al alcohol en aquella delirante época que fue amante de Mick Jagger, el líder de los Rolling Stones, entre 1966 y 1970.

Marianne sufrió una infancia complicada, como resultado del divorcio de sus padres cuando ella contaba sólo seis años. Creció en un pueblo cercano a Oxford, al cuidado después de su madre, estudiando en un colegio de monjas. Pero su madre era alcohólica y ello le supuso también otra desgracia. Por cierto que la madre descendía del escritor Leopoldo Sacher Masoch, conocido por sus teorías sobre el masoquismo, término derivado de su apellido; una dama que había sido bailarina en Berlín, casada con un espía británico, violada durante la II Guerra Mundial por un soldado soviético. Marianne Faithfull contaba que su progenitora mató a aquel despreciable combatiente. Nunca utilizó la futura cantante el título de baronesa que había heredado de sus antepasados. Como se advierte, ya con unos ingredientes familiares muy apropiados para una trama novelesca.

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Con Mick Jagger | Archivo

El caso es que en los años 60 Marianne era una cantante callejera, que actuaba en los cafés donde se lo permitían en Londres. Iba de un lado hacia otro por los barrios de la City y acertó a introducirse en una fiesta donde sería descubierta por el productor discográfico de los Rolling. Eso le permitió ser contratada y conocer a los miembros del conjunto, intimando con Mick Jagger, como dijimos, y con Keith Richards, que le escribieron la canción "As tears go by". Tiempos aquellos de una revolución cultural en Inglaterra, con la música como bandera para una juventud que deseaba romper con las encorsetadas, hasta entonces, costumbres de una rígida sociedad. Ella comenzó a disfrutar de las drogas, la policía entró un día donde estaban los Stones y Mick se declaró culpable para evitar que la joven Marianne fuera llevada a la cárcel o a un centro de asistencia social. En 1968 esperaba un hijo de Mick, pero sufrió un aborto espontáneo, a los siete meses de embarazo. Un año antes de la ruptura, en 1969, estuvo a punto de suicidarse. Viajaba con Mick en avión rumbo a Australia y al llegar al hotel de Sidney cayó en coma, permaneciendo inconsciente por espacio de seis días.

En su autobiografía, Marianne Faithfull relataba que Mick Jagger estaba constantemente con mujeres, entre ellas Anita Pallenger, que era la mejor amiga de aquella y, encima, novia de Keith Richards. Pero se ve que a ninguno de ellos les importaba aquella promiscuidad. Los cuernos entre amigos se sobrellevan sin problemas.

En las bacanales de aquella pandilla estaba muy presente aquello de sexo, drogas y rock and roll. Marianne conoció a todos los grandes músicos del momento, incluyendo a Los Beatles, rivales de los Rolling Stones. Y a David Bowie. Como asimismo intimó con los gurús de esos años, los escritores Allen Ginsberg y William Burroughs. La involucraron en 1971 en la muerte de Jim Morrison. Fue en París, ambos eran casi vecinos. Una noche, Marianne recurrió a los servicios de Jean de Breteuil, traficante de drogas. Tras ingerir un montón de pastillas, ella se quedó profundamente dormida, en tanto Jean fue al apartamento de Morrison, proporcionándole un chute que acabó con su vida. El siniestro Breteuil, cuando fue detenido, alegó que quien facilitó la droga mortal a Jim fue Marianne Faithfull y ella, que no recordaba nada de la noche de autos pagó el pato durante un tiempo, acusada de algo que no había cometido. Pero tenía mala fama y por esa circunstancia pagó eso que se ha venido en llamar "pena del telediario". Y es que un día estrenó la canción "Sister morphine", que le habían compuesto también Jagger y Richards. Un himno para promover el uso de la morfina y de paso cualquier estupefaciente.

Muerto Morrison, alejada de Mick Jagger (aunque su amistad continuó hasta el presente), Marianne vagó diez días por las calles de Londres, dormitando en algunos portales del barrio del Soho. Era manifiestamente heroinómana. Y anoréxica. Su aspecto entonces era espantoso: nada que ver con la belleza que exhibía a principios de la década de los sesenta, cuando se iniciaba como "groupie" de los Rolling. En aquel lamentable estado, algunas veces la recogía el pintor Francis Bacon, llevándola a un restaurante, sin preguntarle nada en absoluto sobre sus andanzas y adicciones.

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Marianne Faithfull | Archivo

Marianne se estrenó sexualmente a muy temprana edad. Se dice que a los catorce años. Poco después, bien entonces o cuando llegó a los dieciocho, algo impreciso que no hemos podido contrastar, fue madre de Nicholas, tras un breve matrimonio con el galerista John Dunber. Más adelante sus encuentros sexuales fueron incontables, aunque como amante de Mick Jagger queda dicho que estableció esa relación a lo largo de cuatro años. Malhablada, en una de sus primeras apariciones en la pantalla en 1967, pronunciaba el término inglés "fuck", que naturalmente mereció las críticas de la gente biempensante.

Uno de sus posteriores ligues la llevó a Boston, donde Howard Tose, habitual drogadicto, se lanzó al vacío desde la ventana del apartamento que ocupaban. Una experiencia más para quien como Marianne Faithfull la prensa señalaba como una maldita del rock, que seguía grabando discos con su voz ronca y profunda, y aparecía en algunas películas. Otros dos matrimonios efímeros sumó a su incontrolada vida sentimental: con el músico Ben Brierly y el escritor Giorgio della Tarza. En ese periodo de los años 80 y comienzos de los 90 perdería la custodia de su hijo al estar enganchada a las drogas.

El siguiente amor de la cantante británica fue su mánager, el francés François Ravard. Celosa, al saber que estaba liada con otras, lo dejó en 2009. Marianne vivió algunas temporadas en París, donde conoció a Bob Dylan, aunque no hay constancia de que se acostara con él. Carla Bruni, que la conoció antes de convertirse en primera dama de Francia cuando matrimonió con Nicolás Sarkozy, pronosticó que dada la vida que llevaba Marianne Faithfull no llegaría a cumplir los cuarenta. Curioso nos resulta recordar que también la bella Carla compartió cama con Mick Jagger, mucho después de Marianne.

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Marianne Faithfull en 2013 | Gtres

Añadimos, como colofón de este trabajo, que en el biopic sobre Marianne Faithfull producido por Netflix, quien ha dado vida al personaje de la cantante ha sido Lucy Boynton, la misma que años atrás fue la afortunada protagonista de Bohemian Rapsody, donde era Mary Austin, aquella mujer que compartió amores con el bisexual Freddy Mercury. Faithfull, simplemente, es el título de esa serie biográfica sobre la leyenda femenina del pop-rock británico. Le fascinó conocer la personalidad de Marianne, la época en la que ella practicaba el amor libre y lo cantaba en su repertorio. Por supuesto que Lucy ha disfrutado de una educación familiar bien distinta por parte de sus padres, que son periodistas. De su profesión de actriz, destaca la posibilidad de interpretar la vida de personajes tan excitantes como Marianne, o aquel amor loco de una mujer por el ídolo del pop. Ambas películas la han llevado a conocer la música bien distinta de los años 60 y la de finales de los 90, cuando respectivamente Marianne Faithfull y Freddie Mercury eran iconos de unas generaciones muy diferentes.

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