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La Mila Ximénez profesional: la edad de oro marbellí, su infierno personal y lo que pasó con Encarna Sánchez

Mila Ximénez vivió la época de mayor glamour marbellí, así como su particular descenso a los infiernos.

Mila Ximénez vivió la época de mayor glamour marbellí, así como su particular descenso a los infiernos.
Una superviviente que luchó hasta el final

La biografía de Mila Ximénez de Cisneros, fallecida este miércoles, tiene interés a partir de conocer a Manolo Santana: "No había mujer más enamorada ni más feliz en el mundo que yo. Decidí que sería mi marido y el padre de mi hija". Junto al as del tenis, compartió amistad y fiestas con muchos personajes en Marbella en aquella década de los 80. Decepcionada, guardó esos recuerdos en su memoria. Soñaba con encontrar al hombre de su vida para al final sentirse sola.

El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, jugaba a menudo al tenis con Manolo Santana y éste le pidió que fuera padrino de la boda civil con Mila. Terminada la ceremonia fueron a la casa de Suárez, donde brindaron por la felicidad de la pareja, fotografiándose para una exclusiva de ¡Hola! Le preguntó Mila al presidente por qué no se agachó cuando Tejero y sus hombres lo amenazaron con sus armas. "Porque estaba seguro de que me iban a matar, y preferí que me recordaran de pie".

Mila confesaría que se enamoró de Adolfo Suárez pero, claro está, que ese sentimiento no la llevaría a ninguna parte, sobre todo estando recién casada. La luna de miel la celebraron en el Caribe. Algo debió notar ella para advertir que Manolo seguía estando enamorado de su primera mujer, Fernanda. La pareja viajó mucho y en otra travesía, invitados a un torneo en memoria de Robert Kennedy, Mila contaba haber conocido a los miembros del clan, muy cerquita de Edward. En aquel campeonato pudo saludar a Charlton Heston, celebrando sus ojos azules. Más adelante, cuando nació Alba, el matrimonio planteó bautizarla en Marbella. En la cena, Mila departió con Jaime de Mora y Aragón, "sabio en amores y desamores", diría ella. Estaba Antonio el bailarín, con quien compartió muchas veladas y quien le confesó haber sido padre, aunque se le tuviera por notorio homosexual.

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Mila Ximénez | EP/Contacto Photo

En ese tiempo, mediados los años 80, Mila aceptó el ofrecimiento de Luís María Anson para colaborar en ABC, donde entrevistó a lo largo de un año a la duquesa de Alba, Andrés Segovia, Plácido Domingo, Leonard Cohen… De aquellas colaboraciones procede que se considere a Mila periodista, que no lo fue nunca; cronista social en todo caso y ocasional entrevistadora. En Marbella, Mila ya formaba parte del grupo imprescindible de toda clase de saraos., como Lola Flores y su familia. También Carmen Ordóñez, con quien intercambió muchas confidencias. Lloraron juntas aquella noche cuando Paquirri había muerto. En ese grupo de gente conocida, se encontraba Philippe Junot, ya separado de Carolina de Mónaco, que roneaba con Sofía de Habsburgo, la que a poco de romper con aquel, se lió con Richard Gere una temporada.

Un personaje de aquellos años era el multimillonario Adnan Kashogui, al que adulaban cuantos estaban a su lado. Su inmensa fortuna la había conseguido como traficante internacional de armas. Mila era invitada a la mansión de aquel, y a su espectacular barco. Vivía con varias mujeres: un harén. A su favorita no le importaba la presencia de las otras. Desfilaba asimismo en ese ambiente Tita Cervera, a quien como baronesa Thyssen la cercaban unos y otros. Corría a raudales el champán Möet Chandon y los camareros ofrecían a destajo bandejas de caviar ruso.

Ya separada de Manolo Santana, liquidaron sus bienes en común y cada uno se fue por su lado. Mila no tenía entonces problemas económicos. El tenista le pasaba una pensión para ella y la hija de ambos: un cuarto de millón de pesetas. Con su nuevo estado civil, Mila fue apartándose de sus amistades marbellíes, donde percibió la falsedad de muchas de ellas. Y la ausencia de prejuicios a la hora de intercambio de parejas.

De vuelta a Madrid se instaló en un apartamento que había sido propiedad de Santana. Sus entrevistas en ABC le permitieron conocer a personajes que no conocía. Por ejemplo, Encarna Sánchez. Luego, ésta le devolvió la pelota entrevistándola en su programa de la Cope. Lo que molestó al director de ¡Hola!, que había apalabrado una exclusiva con Mila para que contara los avatares de su divorcio con Santana. Ello supuso no cobrar ya lo estipulado. Encarna Sánchez, al saberlo, le extendió un cheque a Mila. Acabaron sus colaboraciones con el diario monárquico de la calle de Serrano. Justo cuando Encarna propuso a Mila que entrevistara ante los micrófonos a una serie de gente conocida, empezando por Isabel Pantoja. "Encarna entró en mi vida como jefa y como amiga".

La íntima amistad de la locutora y Mila Ximénez proporcionó a la prensa rosa comentarios malévolos. Se decía que Encarna le había regalado un espectacular coche. Dimes y diretes que nunca pudieron confirmarse. Aquella amistad se rompió. Mila no quiso aceptar un finiquito que le ofrecía Encarna. Hemos de añadir algo al respecto: aquella se dejó convencer por la almeriense para que comprara un chalé en la privilegiada urbanización de La Moraleja, operación que cerró una vez vendidas otras propiedades. Encarna pretendía, por lo visto, reunirse con Mila a menudo, viviendo cerca las dos. Acabaron tarifando. Y Mila, medio arruinada con aquel casoplón que no pudo pagar. La locutora ya no sentía nada por Mila, a la que deseó que se fuera de España. ¿Qué les pasó para obrar de aquella manera? Algo tuvo que ver la aparición de Isabel Pantoja en la vida de Encarna Sánchez.

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Mila, con Jorge Javier y Lydia Lozano en 2011 | Gtres

Mila quedó semi arruinada y hubo de malvender el chalé de La Moraleja, al serle imposible hacer frente a su adquisición y los gastos que conllevaba. Se preguntó en ese trance económico, al comprobar que antiguos amigos suyos le daban la espalda, si alguna vez había estado enamorada cuando confesaba: "He intentado amar todo lo que soy capaz". No es del todo cierto que no haya tenido suerte en el amor. El actor Pepe Sacristán fue un bálsamo para ella. Ocurre que su relación duró poco tiempo. Mila, a la vista de su situación económica, comenzó a colaborar en programas televisivos: Crónicas marcianas, A tu lado, La noria… Mila, de vez en cuando, criticaba públicamente a Isabel Pantoja, que reinaba en las revistas rosas. Habían coincidido en el programa Directamente Encarna. Y no simpatizaron nunca. "Creo que utilizó todo tipo de artimañas para acercarse al torero, que no estaba en su mejor momento emocional después de su ruptura con Carmen, la mujer a la que nunca dejó de amar".

Mila siempre fue una mujer sincera. Confesó esto: "Pasé momentos duros, no voy a negarlo. Me costaba ver la luz al final del túnel, y a veces me he refugiado en la noche, el alcohol y algún que otro estimulante que me hacía ver la realidad menos oscura".

Poco a poco, Mila, con su tenacidad, logró salir del pozo negro en el que se hallaba. Se recuperó de su fracaso patrimonial gracias a sus apariciones en Sálvame, Supervivientes y Gran Hermano Vip. Contundente, agresiva, sin importarle enfrentarse a sus compañeros de tertulias de chismes, Mila Ximénez siempre se destacó por sus vehementes intervenciones. Mujer luchadora, que veces dejaba escapar tiernos reflejos, sin renunciar a expresarse como siempre quiso ser. Una mujer libre diciendo lo que pensaba.

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