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El declive de Kevin Spacey: sin trabajo y condenado a pagar 30 millones de euros

Spacey ha puesto sus ojos en Europa donde podría el año próximo rehacer su ahora rota carrera.

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Spacey ha puesto sus ojos en Europa donde podría el año próximo rehacer su ahora rota carrera.
Kevin Spacey en House of Cards | Archivo

El actor Kevin Spacey vive una odisea desde que en 2017 se destapara un turbio asunto relacionado con una supuesta agresión sexual suya a un camarero de dieciocho años. Según el testimonio del joven, fue abordado por Kevin en el bar donde trabajaba y lo forzó. Eso sucedía, al parecer, en 2016. Inmediatamente después comenzaron a sucederse otras denuncias, entre ellas la del actor Anthony Rapp, acusándolo así mismo de abusar de él cuando era un muchacho de catorce años y aquel contaba veintiséis. Surgieron más casos parecidos, tanto en Los Ángeles como en Londres. Kevin Spacey triunfaba entonces con una serie televisiva durante seis temporadas, House of Cards.

El revuelo que ocasionó aquel cúmulo de demandas judiciales obligó a la productora a cancelarle su contrato. Y ahora un juez acaba de condenarlo al pago de treinta millones de euros. Con ser una cifra mareante, como para arruinar a cualquier potentado, no queda ahí la cosa: en Hollywood hace tiempo que no quieren saber nada de él. Así es que para seguir viviendo de su trabajo, Spacey ha puesto sus ojos en Europa donde podría el año próximo rehacer su ahora rota carrera.

Hasta la fecha los jueces que iban sucesivamente atendiendo las causas judiciales contra Kevin Spacey lo iban exonerando, al no hallar pruebas contundentes de sus supuestas agresiones sexuales. Ya es casualidad que repentinamente, fueran surgiendo denuncias de hipotéticas víctimas. Quizás más de una pensaba obtener indemnizaciones "por la cara" y cierta publicidad. Lo que está claro es que la vida sentimental del actor ha sido intensa en su condición de gay, algo que ocultó siempre hasta que hace cuatro años se conoció y salió del armario. Muchos de los jóvenes aspirantes al cine sabían de las andanzas del actor, cuando los llevaba a su casa.

Nada más destaparse el escándalo los guionistas de House of Cards recibieron en seguida la orden de eliminar su personaje, Frank Underwood, un truhan congresista demócrata persistiendo en mantener su puesto a toda costa. ¿Nos suena a los españoles ahora esa ambición de un político mentiroso, locuaz y trapacero para no dejar su sillón y su poder? Pues Kevin lo interpretaba con absoluta solvencia. También lo quitaron de en medio en la película Todo el dinero del mundo, de Ridley Scott. La reacción no sólo de productores y actores de Hollywood sino del público fue darle la espalda. A su última película Billionaire Boys Club sólo asistieron diez espectadores la noche de su estreno un día de agosto de 2018.

Así es que Kevin Spacey está en el paro más absoluto. Él se lo buscó. Ello produce por otra parte estupor y tristeza. ¿Cómo un actor de su categoría, laureado en un par de ocasiones con el Óscar, una de ellas por su trabajo en American Beauty, pudo caer tan bajo? La respuesta más bien podría ser de un sexólogo, o un psiquiatra, o los dos a la vez. Por ello, su representante le recomendó que buscara alivio yendo a una clínica de rehabilitación. La encontró en Arizona. Debe ser un centro de probada eficacia pues sus pacientes han de pagar treinta mil euros al mes. Por allí estaba Harvey Weinstein, el productor que dio origen al MeToo, tipo repulsivo, gordinflón y desagradable ya de entrada, que se llevaba a las aspirantes de alguna de sus películas a donde pudiera con el fin de violarlas si lograba llegar al final de sus asquerosas pulsiones, o si no, manosearlas. El muy baboso… Y resulta que por la mencionada clínica habían pasado personajes del fuste del golfista Tiger Woods, la modelo Elle McPherson, las estrellas Kate Moss y Selena Gómez… Pacientes con adicción al sexo todos, todas y todes, como los llamamos en atención a la muy ilustre y posible académica de la Lengua Ministra de Igualdad.

En ayuda a Kevin Spacey un hermano suyo salió a defenderle en un periódico alegando que su padre era una especie de nazi que los maltrataba desde la niñez, lo que pudo ocasionar al futuro actor un trauma que luego siendo adulto ha desembocado en ese frenesí por acostarse con todo varón que se le pusiera a tiro.

El futuro como actor de tan viscoso tipo lo vemos más negro que el carbón en noche de Reyes. Ha contactado con Franco Nero y Vanessa Redgrave para rodar una película en Italia donde haría de policía. El proyecto está en el aire.

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