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Kiko Matamoros confiesa el momento más triste de su vida: "No me lo perdono"

El superviviente se emocionó recordando algunos de los momentos más complicados de su vida.

El superviviente se emocionó recordando algunos de los momentos más complicados de su vida.
Kiko Matamoros en 'Supervivientes' | Telecinco

El puente de las emocionas ha vuelto a Supervivientes 2022, una mecánica mítica del reality de Telecinco en el que los concursantes tienen que enfrentarse a varios peldaños en los que repasan los capítulos más intensos de su vida. Una de las más esperadas por Kiko Matamoros que pese a tener "pudor", le parece una "buena terapia" para los supervivientes que ya llevan más de dos meses y medio en Honduras, tiempo en el que han reflexionado sobre aspectos de su vida que quieren cambiar.

En el primer peldaño, con la palabra 'vergüenza', el colaborador de Sálvame y Viva la vida entonó "el mea culpa" en su labor como padre, especialmente con Anita Matamoros con la que actualmente no tiene relación: "Creo que no he sabido estar a la altura de lo que mis hijos se hubieran merecido. Ahora estoy muy orgulloso de la relación que tengo con cuatro de los cinco hijos que tengo. He descubierto tarde a una hija maravillosa gracias a la intervención de Marta, mi pareja", comenzó muy emocionado.

Kiko lamentó no haberse "esforzado más" por haber estado junto a sus hijos a los largo de estos años e hizo una dura reflexión sobre el paso del tiempo: "La vida pasa. Con 40 años piensas que todo se puede resolver, pero eso es mentira. Cuando te das cuenta, ni tus hijos han disfrutado de ti ni tú de ellos. Nada ni nadie se merece eso". Y se mostró arrepentido por haber "desbaratado las cosas" y haber dificultado que sus hijos hereden el patrimonio que a él le gustaría legarles.

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En el escalón 'arrepentimiento', aprovechó para pedir disculpas a sus hermanos por exponer las intimidades de su familia y haber juzgado "tan duramente" a su padre: "He aprendido a quererle cuando ya estaba muerto". Además, recordó que fue "incapaz" de atender a su madre durante su último año y medio de vida: "La descuidé mucho, fue muy cobarde. El otro día, viendo a mis compañeros, pensé que las madres vivas te escriben, pero las muertas te hablan. Yo no tuve cojones de asistirla el último año y medio, espaciaba las visitas y ella no me reconocía. No me lo perdono. Aunque sé que ella a mí sí. Ni siquiera he sido capaz de esparcir sus cenizas, no he tenido fuerzas".

Finalmente habló sobre el punto en el que se encuentran sus adicciones: "He jugado con la muerte a la ruleta rusa. He sido adicto durante 50 años a la cocaína y fumador de 3 paquetes diarios durante casi 40 años. Estoy en fase de recuperación. Tenía las mucosas casi necrosadas antes de entrar. Empecé una rehabilitación mes y medio antes de llegar aquí. La droga es posible que no mate tan violentamente como se dice, pero mata y hace mucho daño".

Para despedir el puente de las emociones Kiko recibió cartas de cuatro de sus cinco hijos, momento que aprovechó para mándale un mensaje a Ana, la hija que no envió misiva: "No la olvido, forma parte de mi vida y yo de la suya, y así será per saecula saeculorum. No somos los primeros que tenemos un problema de entendimiento. Yo la llevo en el corazón, si necesita algo estaré ahí quiera o no".

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