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El funeral del marqués de Urquijo Jr, que convivió con su ex en el chalet donde asesinaron a sus padres

Este miércoles tiene lugar el funeral por el hijo de los marqueses de Urquijo.

Este miércoles tiene lugar el funeral por el hijo de los marqueses de Urquijo.
Juan Manuel Urquijo | Atresmedia

Este miércoles, 21 de septiembre, se celebra el funeral por el eterno descanso de Juan Manuel Urquijo de la Sierra, cuyos padres fueron asesinados vilmente el 1 de agosto 1980, execrable crimen tras cuyo juicio únicamente se encontró culpable "o en compañía de otros", a Rafael Escobedo, quien preso en el Penal del Dueso (Cantabria) apareció ahorcado en su celda. ¿Se suicidó… o "lo suicidaron", en expresión nada gramatical?

Juan Manuel, que heredó el marquesado de Urquijo, de cuarta generación, aunque era dos años menor que su hermana Myriam, fallecía a consecuencia de una bronconeumonía derivada del covid 19, cuando se han cumplido cuarenta y dos años del dramático final de sus progenitores.

A sus sesenta y cuatro años, Juan Manuel Urquijo llevaba cinco separado de su esposa, Rocío Caruncho Fontela, con quien contrajo matrimonio en 2000 en la Iglesia madrileña de Los Jerónimos. Padres de tres hijos. Ella figuraba como socia en varias de las empresas presididas por su marido, quien por sus estudios de Derecho y Empresariales dedicó su vida profesional a la banca, diversificando sus negocios. Pasaba largas temporadas en Panamá donde estaba al frente de la agencia Pacific Credit Rating. Sus inversiones le fueron muy productivas. Sin embargo no consiguió vender el chalé donde residían sus padres, Manuel de la Sierra y Torres y María Lourdes de Urquijo y Morenés. Probablemente porque a ningún probable comprador le apatecía adquirir una vivienda donde se había cometido aquella matanza, tan difundida en los medios de comunicación, situada en el Camino Viejo de Húmera, 27, de la lujosa zona de Somosaguas, a las afueras de Madrid. Ni siquiera su ya citada hermana Myriam quiso nunca volver a pisar tal mansión familiar. Ello supuso para Juan Manuel quedarse para sí el chalé, donde continuó compartiéndolo con su ex esposa, con quien mantenía buenas relaciones.

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Imagen del lugar del crimen | Archivo

El citado día de la muerte de los marqueses de Urquijo Juan Manuel, entonces con veintidós años, estaba en Londres, donde residía, trabajando en una sucursal bancaria de su familia, decisión que estuvo originada porque en casa se llevaba muy mal con su padre. Éste, a pesar de su gran fortuna, escatimaba al máximo el dinero que daba a sus dos hijos para sus gastos; exigua cantidad que los obligaba a alternar en condiciones humillantes con sus amigos de la alta sociedad madrileña.

Juan Manuel había conocido a Rafael Escobedo antes de que se convirtiera en su cuñado. Eran buenos amigos. Rafi, como era llamado familiarmente, defraudó a Myriam Urquijo en su matrimonio, cuando ya los marqueses habían advertido a su hija que no le convenía aquel chico rubito, que fumaba constantemente, divertido, pero sin oficio. Myriam se salió con la suya, y luego lamentó su elección. No obstante, Rafi y Juan Manuel siguieron viéndose.

Las largas investigaciones policiales, con ostensibles fallos en la instrucción judicial, implicaron a unos posibles sospechosos, pero al final, como decíamos al principio, sólo fue condenado Rafi. Los hijos de los marqueses procuraron mantenerse unidos sin hacer comentarios significativos a la prensa. Repartieron la herencia, Myriam se fue a vivir con un norteamericano llamado Dick, del que se separó a los pocos años, tras mantener con él negocios que les fueron ruinosos. El cambio, Juan Manuel supo sacer partido del dinero del que dispuso. Al principio de aquel caso, quienes especulaban con los que podrían haber sido inductores del crimen, salieron a relucir loss nombres de los hijos. La justicia no tuvo en cuenta tales conjeturas.

De Juan Manuel y de Myriam nada se sabía antes de aquel asesinato. Después, aquel, más tímido, siguió con su conducta discreta, sin atender a los reporteros que lo perseguían; en cambio, Myram se convirtió durante dos o tres años en habitual de la prensa rosa, donde se encontraba a su gusto, y en sus apariciones en televisión. Su figura se fue difuminando y ya casi nadie la recuerda, salvo acaso si alguna vez se rememora el drama de sus padres.

De Juan Manuel Urquijo de la Sierra poco o nada se sabía de sus andanzas en los últimos años. La noticia de su muerte lo ha devuelto a las secciones necrológicas de la prensa.

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