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El delicado problema de salud por el que Diego Matamoros abandonó la boda de su padre

El hijo de Kiko Matamoros llegó tarde a la boda de su padre por una "indisposición". Arrastra desde hace días varias problemas de salud.

El hijo de Kiko Matamoros llegó tarde a la boda de su padre por una "indisposición". Arrastra desde hace días varias problemas de salud.
Diego, acompañado por su novia Marta Riumbau | Gtres

El pasado viernes 2 de junio Diego Matamoros llegó a la Basílica de San Miguel de Madrid muy apurado. El hijo de Kiko Matamoros tenía que leer en la ceremonia religiosa en la que su padre sellaría su amor por Marta López Álamo ante los ojos de Dios, pero su llamativa ausencia a las puertas del templo hizo saltar las alarmas.

Su novia, la influencer Marta Riumbau, posó sola ante para los fotógrafos allí congregados durante varios minutos, aunque Diego terminó llegando bastante abrumado y justificando su indisposición por culpa de "una mala comida". Tras un fin de semana intenso, Matamoros hijo ha explicado los problemas de salud que lleva arrastrando una temporada y que casi le hicieron perderse la boda de su padre.

"Desde el viernes ando bastante mal, con arritmias, temblores, vómitos… de todo", ha desvelado en Instagram. Ahora mismo desconoce cuál es el origen del malestar que le ha hecho pasar tres días complicados. "Sigo con dolores y calambres. Si sigo así, tendré que ir al médico", reconoció. A punto estuvo de perderse la ceremonia y acudir al las Urgencias del hospital, aunque decidió no perderse el gran día de Kiko.

"Llegué con las lecturas ya empezadas. Le había pasado a mi hermana Laura mi texto por si no me daba tiempo a llegar, pero al menos pude leerlo yo", añadió. Del convite y la fiesta posterior en el Hotel Ritz decidió retirarse pronto. "Duré dos horas y media o tres. Me tuve que ir a casa porque estaba hecho un trapo".

No es la primera vez que Diego habla abiertamente de sus problemas de salud. Hace alrededor de un año reveló que sufre una "enfermedad congénita degenerativa relacionada con hernias discales y la médula espinal". Sufrió un episodio por el que sí tuvo que acudir al hospital sin miramientos. "Mi espalda comenzó a fallar de nuevo, me fallaron las piernas y me quedé en el suelo sin poder moverme", explicó, contando cómo después de una hora de sufrimiento y de arrastrarse con gran esfuerzo, pudo coger su teléfono para llamar a su familia, a su pareja y a la ambulancia.

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