Menú

Desvelan el destino del banquete de boda de Juan Ortega y Carmen Otte

Poco a poco se conocen más detalles de la boda fallida del torero con la que fue su novia durante 10 años.

Poco a poco se conocen más detalles de la boda fallida del torero con la que fue su novia durante 10 años.
El torero Juan Ortega | Instagram

Siguen saliendo a la luz detalles del la espantada del torero Juan Ortega el día de su boda con la cardióloga Carmen Otte Alba. La historia ha impactado no solo a la novia, sino también a familiares y amigos que se desplazaron a Jerez de la Frontera para disfrutar de un enlace que finalmente no se celebró por las dudas del novio.

Se conoce que el torero habló con el sacerdote poco antes y le hizo saber las dudas que tenía respecto a su matrimonio. Este le aconsejó que no se casase e inmediatamente el torero llamó a Carmen y a sus padres para comunicarles su decisión. Tal y como desveló Libertad digital en exclusiva, Ortega cogió su coche, cargó sus pertenencias (incluido el traje de novio) y puso rumbo a Sevilla, a la casa que comparte con la que iba convertirse en su mujer.

¿Qué pasó con el banquete que estaba preparado para los 500 invitados? Estaba previsto que las Bodegas González Byass acogieran el evento en el que se serviría un completo convite pero los trabajadores se quedaron en el sitio. Marcos Ruiz, miembro de un grupo flamenco originario de Jerez, ha desvelado cuál fue el destino de toda esa comida y bebidas que nunca se llegaron a servir.

Según Ruiz, el sábado se encontraba en una Zambomba flamenca celebrada en la misma bodega y su evento recibió la comida de la boda. "Nos pusimos morados porque todo lo que no se consumió en la boda nos lo llevaron a nuestra Zambomba. El nuestro era un evento de 500 personas y lo vivimos allí, todos muy sorprendidos", desveló. "Yo no he comido más entrantes en mi vida. Se suspende media hora antes, con todo organizado... Nos pusimos morados", bromeó ante las cámaras de Europa Press.

La boda fallida se convirtió en la comidilla del otro evento, en el que casualmente había muchos aficionados taurino. La casualidad hizo que aquel día comieran por dos. "La calidad de los entrantes era buenísima, la comida exquisita. Aquello prometía ser una señora boda. Lástima por la chica pero oye, cosas que pasan", opinó.

En Chic

    0
    comentarios