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Arantxa del Sol y Finito de Córdoba, un matrimonio muy unido desde hace 23 años

Por razones que ni siquiera ella comprende, Arantxa del Sol dejó de recibir ofertas de trabajo en la televisión.

Por razones que ni siquiera ella comprende, Arantxa del Sol dejó de recibir ofertas de trabajo en la televisión.
Arancha del Sol y Finito de Córdoba | Gtres

La que fue una conocida presentadora de televisión Arantxa del Sol ha participado recientemente en el programa Supervivientes, del que fue expulsada tras pasar cincuenta y seis días en Honduras. Casada desde hace veintitrés años con el matador de toros Finito de Córdoba. El matrimonio ha hecho frente a ciertos rumores que relacionaban a ambos con otras parejas. Burda mentira porque son muy felices junto a sus dos hijos.

Arantxa del Sol, ante la falta de ofertas profesionales desde hace bastante tiempo decidió de común acuerdo con su esposo tomar parte en el mencionado espacio de la cadena Telecinco. Una manera en su intento de recuperar la popularidad perdida tiempo atrás. Lo que no se esperaba al final es que la relacionaran maliciosamente con uno de los participantes en Supervivientes, Ángel Cristo Jr. y que incluso la novia de éste, Ana Herminia, declarara que tuvo un romance con Finito de Córdoba. Es cierto que se les vio juntos alguna vez, pero sin mayor trascendencia.

Al margen de ese chisme, Arancha, en los días previos a su vuelta a España, recibió la inesperada visita de Finito en la playa hondureña de Limbo, emotivo reencuentro de esta pareja que goza de una absoluta estabilidad sentimental. Si bien es verdad que en alguna ocasión circuló la especie de que atravesaban una crisis. Como en tantos y tantos matrimonios, vaya. A su regreso de Supervivientes, Arantxa confesó que había perdido diez kilos. Al tiempo que manifestaba lo siguiente: "El amor de mi vida es Juan, mi marido y mis pilares fundamentales, nuestros dos hijos".

María Arantzazu Maciñeira de Lucas es asturiana, de Cangas de Onís, donde nació hace ahora cincuenta y dos años, que cumple este 20 de mayo. Se vino a vivir a Madrid. Contaba haber estudiado en la Universidad de Alcalá de Henares. Pero ella albergaba su deseo de introducirse en el medio artístico. El año 1989 fue elegida Miss Madrid. Ello la animó para esos sueños, comenzando por ser azafata de El precio justo, en 1991, cuando lo animaba con su maestría Joaquín Prat (padre), desde donde se convirtió en presentadora de varios espacios televisivos (Vivan los novios, Vip noche, Humor cinco estrellas, La batalla de las estrellas, La chica de la primavera. Asimismo intervino como prometedora actriz en las series Esencia de poder y El pasado es mañana, a comienzos del presente nuevo siglo. Su entrada en el cine fue más testimonial, en dos películas, una junto a Arturo Fernández, Aquí, el que no corre, vuela y otra El pelotazo nacional, dirigida por Mariano Ozores. Su debut teatral lo fue en Brujas, en 2010, en un montaje de Manuel Galiana.

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Arancha del Sol en sus tiempos televisivos

Toda esa intensa actividad, ya decíamos que le proporcionó una continuada popularidad, como se acreditaba en las revistas semanales, de corte rosa, que aumentó al casarse con un afamado torero, Finito de Córdoba. Guapa, telegénica, simpática, salió una temporada, en la segunda mitad de los años 90, con el hijo de un rico empresario judío, Álvaro Hachuel. Años atrás, en un partido de fútbol benéfico celebrado en el campo del madrileño Rayo Vallecano, entre artistas y toreros, conoció a Finito de Córdoba. Volvieron a encontrarse más adelante; en 1999, los fotografiaron en actitud cariñosa los reporteros del corazón. Y el 20 de octubre de 2001 escucharon la epístola de San Pablo en la ceremonia religiosa celebrada en una iglesia de Córdoba, donde se congregaron varios cientos de invitados, entre ellos conocidos matadores de toros, colegas del novio.

La pareja tendría dos hijos: Lucía, nacida en 2002 y Juan Rodrigo, en 2008. Si Arantxa del Sol acaparaba la atención de la prensa rosa, Finito de Córdoba, antes de casarse, sólo aparecía en las revistas taurinas (prensa hoy casi desaparecida), pues gozaba de gran predicamento en su profesión. De nombre Juan Serrano Pineda, vino al mundo en Sabadell, hace cincuenta y dos años (la misma edad que Arancha) en el seno de una familia andaluza emigrante en Cataluña. Con doce años, el futuro torero se trasladó con los suyos a Córdoba. Y cuando iniciada su juventud se convirtió en novillero lo hizo con el sobrenombre de Finito de Córdoba. Bien entendido que siempre fue delgado. En lejanos tiempos, siglo XIX, también recuerda uno que existió en los ruedos un tal Antonio Carmona "El Gordito". Váyase un apodo por otro relacionado con el peso.

A comienzos del siglo XXI Finito de Córdoba hacía el paseíllo en los más importantes cosos españoles e hispanoamericanos, siendo en 2001 el líder en el escalafón de matadores del grupo especial con ciento dos corridas toreadas. Fue siempre un diestro de corte artístico y la crítica vaticinaba que llegaría muy lejos. Luego, su trayectoria fue apagándose lentamente, hubo alguna temporada que apenas lo contrataban y en tiempos recientes, al ser uno de los matadores más veteranos de alternativa, que tomó hace treinta y tres años, era requerido para encabezar las ternas, habida cuenta que otros colegas suyos entre las figuras, prefieren estar acartelados en segundo lugar. En una de sus tardes infortunadas, en Ávila, cuando al comienzo del Covid resultó ser el primer matador en torear, un espectador en la plaza de toros de Ávila, le afeó su poca disposición en el ruedo, exhibiendo su localidad.

Como insistiera en su actitud, Finito ordenó a uno de sus peones que le entregara veinte euros al airado que no dejaba de criticarlo. Todos los toreros, en general, en particular aquellos que triunfan, tienen siempre admiradoras que se acercan a ellos en los hoteles donde se hospedan. Son requeridos en fiestas de todo tipo. Y en una de ellas, Finito de Córdoba, antes de conocer por supuesto a Arancha del Sol, conoció a Ana Obregón. Aunque ambos lo negaron, se asegura vivieron un corto romance. También compartió íntima amistad con Marián Camino, hija de Paco y hermana de Rafael.

Finito y Arancha vivieron unos años en Madrid, en el barrio de Salamanca. Una tarde, paseando por el barrio de Salamanca, me crucé con el torero, que empujaba un carrito de bebé, donde iba uno de sus hijos. Luego de un largo tiempo se instalaron en Córdoba, en un confortable chalé. Por razones que ni siquiera ella comprende, dejó de recibir ofertas de trabajo en la televisión, como decíamos al comienzo de este texto. Finito, en cambio, se ha resistido a retirarse, aunque haya toreado ya poco.

Muy familiares, no entendieron por qué el año 2005 en un programa del corazón, se aseguraba en boca de un tertuliano, que se separaban. La pareja no lo dudó, demandando a la cadena donde se había producido tal infundio. Ganó el juicio, indemnizada en 2011 con cien mil euros, porque se demostró que Finito no había sido infiel a Arancha. Y así hasta el presente ha transcurrido la vida matrimonial de la presentadora y el torero, que siguen muy enamorados.

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