
La revista Semana ha publicado unas esperadas imágenes que confirman la excelente sintonía entre María del Monte e Isa Pantoja. Tras disfrutar de la Semana Santa en compañía, la artista ha regresado a sus compromisos y ha atendido a los medios de comunicación a su llegada al aeropuerto de Sevilla. Lejos de esquivar las preguntas, ha abordado el tema con la naturalidad que la caracteriza, subrayando que su cariño hacia la joven permanece inquebrantable a pesar del paso del tiempo y de los conflictos familiares ajenos.
Ante los micrófonos de la prensa, la intérprete ha reconocido que la cita fue muy especial. "Es un momento precioso, que no te quepa la menor duda. Pero nuestras cosas son nuestras", ha aclarado, evidenciando su deseo de proteger la intimidad de ambas frente al revuelo mediático. Pese a la expectación generada, no se ha mostrado en absoluto contrariada por el hecho de que los fotógrafos captaran este reencuentro en las calles andaluzas durante los días festivos.
"De verdad que es que no os voy a decir nada. Eso ha salido, pues, me parece maravilloso, no tengo nada que decir. Yo no le he dicho a nadie que lo saque y si lo hacen no es nada malo, mucho menos", ha explicado la folclórica. De este modo, resta dramatismo a la publicación de las instantáneas, dejando claro que su relación personal no es un secreto, aunque prefieran vivirla con total discreción.
El vínculo entre ambas tiene unas raíces muy profundas, ya que la sevillana es la madrina de la colaboradora de televisión. Aunque la histórica amistad que unió a la cantante con Isabel Pantoja se rompió de forma abrupta hace décadas, el afecto hacia su ahijada nunca ha desaparecido. "Conmigo ha contado siempre. Sin lugar a duda. Pase lo que pase. Ella y yo, ella y yo, ella y yo. Y nadie más", ha sentenciado con firmeza, ofreciendo un rotundo mensaje de apoyo incondicional.
Estas declaraciones adquieren especial relevancia en el contexto actual del clan familiar. En las últimas semanas se ha producido un tímido acercamiento entre la madre y el hijo mayor, mientras que la hija menor parece haber quedado en un plano de mayor distanciamiento. Preguntada por cómo vive la joven esta complicada situación, la andaluza ha optado por la prudencia más absoluta. "Es una niña muy buena. Ella que nos diga cómo está. Yo no soy quién para hablar de mí... ¿Quién voy a ser para hablar de los demás? Ella que nos lo diga y ya está", ha concluido, cediendo todo el protagonismo a la verdadera implicada.
