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Lágrimas, nervios y una discusión a gritos: los secretos de la boda de Makoke y Gonzalo Fernández

La pareja celebró su enlace en Ibiza ante más de cien invitados tras superar varios aplazamientos por motivos judiciales y de salud.

La pareja celebró su enlace en Ibiza ante más de cien invitados tras superar varios aplazamientos por motivos judiciales y de salud.
Boda de Gonzalo y Makoke. | Telecinco

Makoke y Gonzalo Fernández ya se han convertido oficialmente en marido y mujer tras formalizar su unión en una ceremonia íntima reservada para su círculo más cercano y celebrar, tan solo un día después, su boda por todo lo alto en la isla de Ibiza. El enlace, que estuvo rodeado de familiares, amigos y numerosos rostros conocidos del panorama social, contó con el programa ¡De Viernes! como testigo directo, espacio que mostró en exclusiva los momentos más significativos de una jornada marcada por la emoción, la naturalidad y el inconfundible espíritu mediterráneo. Este esperado día, previsto inicialmente para el año pasado, tuvo que posponerse en un primer momento por el delicado estado de salud de Marina, pareja de Javier Tudela, y posteriormente por los problemas judiciales que afectaron tanto a Makoke como a su ahora marido, unas circunstancias ya superadas que han permitido a la pareja vivir por fin el momento que llevaban tanto tiempo esperando.

La celebración principal tuvo lugar en Na Xamena, una espectacular hacienda situada en lo alto de la isla que cuenta con un anfiteatro y un mirador suspendido sobre el mar, un enclave con un gran simbolismo para la pareja ya que Ibiza fue el escenario donde nació su historia de amor. La disposición abierta y natural del espacio otorgó a la boda un carácter íntimo a pesar de reunir a 115 invitados, muchos de los cuales se desplazaron desde distintos puntos de España. Entre los asistentes se encontraban tanto amigos anónimos como rostros populares de la televisión y la vida pública, entre ellos Arantxa de Benito, Estefanía Luyk, Pelayo Díaz o Marta López, quienes conectaron en directo con el espacio televisivo El Tiempo Justo para compartir algunos detalles del enlace. Para la ocasión, la invitación especificaba un código de vestimenta muy concreto que estipulaba que los hombres debían vestir traje claro o guayabera, mientras que las mujeres podían optar por diseños largos o midi elegantes.

Una de las personas que acaparó gran parte de las miradas y cuyas declaraciones resultaron de lo más destacadas fue Anita Matamoros, la hija de Makoke. Anita habló con el programa ¡De Viernes! para explicar cómo se estaba viviendo la celebración desde dentro y compartir sus impresiones sobre el ambiente festivo, asegurando que "La ceremonia ha sido muy divertida, muy emotiva porque la hija de Gonzalo ha dado un discurso y las amigas de mi madre también. Está siendo un día radiante por todos los lados". Asimismo, reveló que su propia madre le había pedido participar activamente en el transcurso del enlace, explicando que "Me dijo mi madre que si podía leer y le dije que sí, por supuesto. He querido que sea un discurso emotivo, pero con un poquito de chispa". En sus declaraciones, la joven también detalló la actitud de los novios en los instantes previos a darse el sí, quiero, comentando que "Son muy nerviosos los dos. Gonzalo estaba atacado; mi madre quizá estaba más tranquila". Para asistir a este día tan especial, Anita Matamoros lució un vestido estampado en tonos verdes y azules con un cuello de volantes que enmarcaba su rostro como si fuera una flor, completando su estilismo de inspiración ibicenca con unos labios rojos y un recogido con trenzas.

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Tres vestidos

La gran protagonista de la jornada lució tres vestidos diferentes a lo largo de la celebración, cada uno con un significado y un estilo distinto, tal y como la propia Makoke confesó a los presentadores Santi Acosta y Beatriz Archidona. Para el momento estrictamente del enlace, la colaboradora se decantó por un diseño que ella misma definió como "mucho más clásico", tratándose de un vestido liso, ajustado y elegante con escote Bardot y una pequeña flor en el centro del escote. Con el pelo suelto peinado con ondas, un velo fino y un ramo delicado en tonos blancos y rosas, se vivieron momentos muy divertidos durante la ceremonia, como el pequeño lío surgido con las alianzas cuando los novios dudaron sobre la mano correcta en la que debían colocarlas. Tras resolver la anécdota, fueron declarados marido y mujer y protagonizaron un romántico beso con el atardecer de fondo mientras los invitados estallaban en vítores hacia los recién casados.

El segundo vestido de la novia, diseñado por Juan Vidal, fue el que Makoke mostró ante las cámaras de Telecinco. Este modelo, mucho más relajado y vinculado al espíritu de la isla, destacaba por un escote pronunciado, mangas amplias y abullonadas, abotonadura central y una falda ligera con abertura frontal, sustituyendo además el velo por una corona de flores para aportar un toque de estilo boho chic. Al referirse a este cambio, la novia comentó que "Este es mucho más Ibiza y mucho más Makoke", provocando la reacción de un Gonzalo totalmente embelesado que admitió que se le caía la mandíbula y que su esposa estaba increíble. Respecto al tercer vestido, apenas se ofrecieron detalles, más allá de confirmarse que sería el elegido para disfrutar de la parte más festiva y tardía de la noche.

Makoke se mostró visiblemente emocionada y notablemente afónica durante la jornada, puesto que casarse con Gonzalo Fernández era un sueño hecho realidad para ella. Al expresar sus sentimientos, manifestó estar "super feliz y que no le cabía tanta felicidad en el cuerpo", destacando la alegría de encontrarse con las personas que más quiere en el mundo, sobre todo con sus hijos y con su marido, entonando con gran orgullo esta última palabra. Gonzalo tampoco pudo ocultar su emoción ante las cámaras y confesó haber se quedado en shock la primera vez que vio aparecer a la colaboradora vestida de blanco.

Uno de los gestos más significativos y cargados de emotividad de toda la ceremonia fue la entrega del ramo nupcial, el cual Makoke decidió otorgar a Marina, la pareja de su hijo Javier Tudela. La novia justificó esta bonita decisión explicando que "Creo que se lo merece después de haber tenido dos hijos y de hacerme una de las mujeres más felices del mundo. Uno se siente pleno cuando se convierte en abuelo". Entre risas y en tono de broma, la colaboradora televisiva añadió que a su hijo le había hecho una jugarreta pero que ya se tienen que casar. La celebración continuó de manera animada hasta altas horas de la madrugada y, en un ambiente mucho más relajado, los novios pudieron disfrutar plenamente de un día que llevaban esperando un año entero. Tras superar los sucesivos aplazamientos y contratiempos, Makoke y Gonzalo festejaron su amor arropados por sus seres queridos en una noche en la que la novia, según sus propias palabras, llegó a explotar de felicidad, poniendo así el broche de oro a una jornada completamente inolvidable para todos los presentes.

Una gran discusión horas antes de la celebración

Horas antes de que comenzara la gran celebración en Na Xamena, la tensión también hizo acto de presencia, un complicado episodio que los propios protagonistas no dudaron en contar abiertamente ante las cámaras de Telecinco. Según explicaron, los nervios previos al enlace terminaron desencadenando una acalorada discusión entre Makoke y Gonzalo apenas unas horas antes de vestirse de blanco. Así lo contaron en el programa de Telecinco El Tiempo Justo horas antes: "Hubo gritos. Makoke se enfada hasta tal punto que le dice por audio de WhatsApp: 'ya no tengo ilusión por casarme'". El motivo del desencuentro estuvo relacionado con los últimos preparativos y la intensa presión de coordinar un evento de tal magnitud en la isla, lo que provocó un choque de opiniones que amenazó con empañar los momentos previos a la ceremonia y que reflejó los lógicos momentos de estrés que vive cualquier pareja antes de darse el sí, quiero.

Afortunadamente, el bache duró poco y ambos supieron reconducir la situación antes de que llegaran los invitados. Al recordarlo frente a los micrófonos del canal de televisión, la pareja restó importancia al asunto y lo achacó por completo al cansancio acumulado y a la acumulación de emociones de los días anteriores. Lejos de ocultarlo, decidieron compartir la anécdota de manera natural, demostrando que la realidad de su boda también incluía esos instantes de vulnerabilidad y desahogo que, finalmente, quedaron en una simple anécdota disipada por completo en cuanto se vieron vestidos de novios listos para sellar su amor.

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