
El sector del vino español se encuentra profundamente conmocionado tras la trágica pérdida de Iván Sanz Cid, director ejecutivo de la reconocida bodega Dehesa de los Canónigos, quien falleció este fin de semana a los 48 años en un devastador accidente de tráfico en la autovía A-67, a la altura de la localidad palentina de Herrera de Pisuerga. En el vehículo viajaba junto a toda su familia, perdiendo también la vida su esposa, Irene Garijo, y dos de sus hijos, de 17 y 14 años. La única superviviente del terrible siniestro ha sido la hija menor de la pareja, una niña de 9 años que actualmente se encuentra ingresada en estado estable dentro de la gravedad en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital de Burgos, donde tuvo que ser intervenida quirúrgicamente tras ser evacuada en helicóptero, según los datos facilitados por la propia bodega.
Mientras la pequeña continúa con su recuperación, las muestras de dolor y los homenajes no se han hecho esperar. Numerosos seres queridos, amigos y personalidades del ámbito público se trasladaron al tanatorio Las Contiendas de Valladolid para ofrecer sus condolencias a los familiares directos. La consternación ha inundado también las redes sociales, donde se han sucedido los mensajes de despedida de personas muy cercanas al entorno de los fallecidos. Entre ellos destaca el conmovido adiós del veterano presentador de televisión José Ribagorda, quien mantenía un vínculo de profunda amistad con el bodeguero y los suyos. El comunicador expresó su dolor a través del perfil oficial de su proyecto gastronómico asegurando: "Lloramos en casa desconsoladamente desde ayer por la pérdida cruel e inhumana de una familia que era nuestra familia. Una familia bodeguera de bien, honesta, trabajadora y de profundos valores. Iván, Irene, Irenita y Alvarito, viviréis siempre en nosotros". En esa misma publicación, el periodista quiso mostrar su gratitud por los años compartidos añadiendo: "Gracias de corazón por la infinidad de buenos momentos que nos habéis dado. Gracias por habernos hecho tan felices. ¡Qué inmenso vacío nos dejáis! ¡Qué injusta es la vida! Las viñas de Dehesa de los Canónigos lloran sin parar; nosotros, con ellas".
A este lamento se sumó la periodista Loles Silva, directora de contenidos del mismo portal gastronómico, quien manifestó una enorme desolación al escribir: "Cuando la vida te arranca la vida. Desolados, hemos perdido a nuestros amigos hermanos y a nuestros niños. No hay explicación, no hay nada, solo un aterrador vacío. Tantos momentos de felicidad hemos compartido, tanto nos hemos querido. El alma se nos ha roto". De igual manera, el popular presentador Carlos Sobera, muy vinculado a la firma vinícola en calidad de padrino de la misma, quiso hacer público su pésame mediante unas breves pero rotundas palabras dirigidas al perfil de la bodega en las que manifestó: "Mi querida familia, os envío todo mi cariño, ánimo y un grandísimo abrazo. Aquí estamos para lo que necesitéis. Lo siento en el alma".
Por su parte, el meteorólogo Roberto Brasero tuvo la oportunidad de recordar la figura de Iván Sanz durante una intervención televisiva, definiéndolo ante los espectadores como un hombre muy afable, muy de hacerte sentir bien, muy entrañable y asegurando que era muy buena gente.
Respecto a las circunstancias que rodearon el siniestro, las informaciones disponibles apuntan a que la familia se encontraba realizando el trayecto de regreso desde Santander hacia Valladolid cuando el coche se salió de la calzada y dio varias vueltas de campana, provocando la muerte casi instantánea de cuatro de sus ocupantes y haciendo inútiles los esfuerzos de los servicios de emergencia, bomberos y sanitarios desplazados al lugar. Aunque la investigación pertinente continúa en curso para esclarecer con exactitud las causas del suceso, los primeros indicios y las principales hipótesis de las autoridades sugieren que el accidente pudo deberse a un despiste o a un posible episodio de somnolencia por parte del conductor. Los restos mortales de la familia serán despedidos definitivamente en un funeral programado para el miércoles 8 de julio en la Catedral de Valladolid, en lo que se prevé como una de las jornadas más dolorosas para todos sus allegados y el entorno del vino en la región.



