
El célebre diseñador italiano Valentino Garavani, quien perdió la vida el pasado mes de enero a los 93 años, dejó dispuesto el destino final de su inmenso patrimonio. Según ha revelado en las últimas horas la prensa italiana, el creador decidió designar como única heredera a una fundación propia con sede en Liechtenstein, garantizando así que su legado material y económico se mantenga unificado bajo una misma estructura administrativa.
Al no contar con herederos forzosos, el maestro de la alta costura formalizó sus últimas voluntades el 29 de marzo de 2023, prácticamente dos años antes de su fallecimiento. Este testamento fue entregado a un notario de la localidad suiza de Gstaad, un refugio habitual para figuras de alto poder adquisitivo donde el propio modista pasaba largas temporadas a lo largo del año.
El documento notarial, cuyos detalles han sido desvelados por el diario milanés Il Corriere della Sera, confirma la asignación de una fortuna valorada en cientos de millones de euros a favor de la Valentino Garavani - Giancarlo Giammetti Foundation. Esta entidad corporativa se encuentra instituida formalmente en Vaduz, la capital del pequeño Principado centroeuropeo, conocido por su régimen fiscal favorable y su enorme opacidad en la gestión de grandes patrimonios.
El legado transferido a esta sociedad incluye no solo ingentes cantidades de liquidez, sino también un extraordinario catálogo de activos inmobiliarios y bienes de lujo. Entre ellos se cuentan exclusivas villas, obras de arte de incalculable valor, un castillo en territorio francés y un enorme yate de su propiedad, una embarcación bautizada como TM Blue One que el diseñador utilizaba recurrentemente para sus vacaciones en el mar Mediterráneo. Además, la corporación pasará a controlar su histórica residencia en la Vía Apia Antica de Roma, una majestuosa mansión de 30 habitaciones.

Cabe destacar que esta institución radicada en Liechtenstein es de naturaleza distinta a la que el creador poseía junto a su histórico socio comercial y expareja, Giancarlo Giammetti. Desde el año 2016, ambos gestionaban en la capital de Italia una fundación destinada a canalizar las labores filantrópicas del modista. A partir de ahora, la sociedad de Vaduz será también la matriz encargada de supervisar y dirigir las operaciones benéficas de dicha entidad romana.
Pese a que la fundación absorbe la práctica totalidad del caudal hereditario, el rotativo italiano señala la alta probabilidad de que el testador haya incluido disposiciones secundarias o instrucciones privadas para repartir parte de la liquidez y ciertos bienes personales entre su círculo más íntimo y familiar. En este reducido grupo de personas de confianza figuran su última pareja, Vernon Bruce Hoeksema, el mencionado Giancarlo Giammetti y su sobrino Piero Villani, hijo de su difunta hermana Wanda.
Por su parte, el control comercial de la emblemática firma de moda que lleva su nombre —fundada en Roma en 1960— hace tiempo que dejó de pertenecer a su creador. En la actualidad, el accionariado de la marca está en manos de un fondo de inversión del Estado de Catar, que posee el 70 % del capital, mientras que el resto pertenece al gigante francés del lujo Kering, un conglomerado empresarial que también agrupa a firmas globales como Gucci o Yves Saint Laurent.

