
Begoña García-Vaquero ya tiene el verano totalmente organizado. "Va a ser un no parar, pero yo soy así. La boda de Nieves Álvarez ha sido impresionante, lo hemos pasado muy bien. Ahora toca descansar. Pedro estuvo antes viendo a Morante de la Puebla en Pamplona, y ahora estaremos unos días en Marbella, que nos encanta; después nos iremos a Santander unos días, y de ahí a las islas griegas, y terminaremos de nuevo en Marbella, que es mi paraíso. A mí me gusta moverme y a mi marido no le queda otra (risas)". Así son sus planes.
En temas profesionales todo va bien; como es sabido, desde hace tiempo la emblemática chocolatería de San Ginés es propiedad del empresario, y el mundo del churro lo han llevado desde hace unos años a Austin (Texas) y un segundo en Miami, y el negocio no ha podido tener más éxito.

"Allí está nuestro hijo Gonzalo, que ya tiene 26 años, lo lleva con su hermano americano, y los dos hacen un magnífico equipo. Es muy trabajador; cierto es que le echo mucho de menos, pero la vida es así. Estamos todos muy contentos, él se fue a hacer secundaria a EEUU, y después la carrera en Boston, y al final, se ha quedado allí en contra de mi voluntad. A mí me gustaría que regresara, pero de momento no lo consigo".
