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Cristina Llanos, vocalista de Dover, habla de sus pensamientos suicidas: "Vivo porque no tengo huevos para matarme"

La artista presenta sus memorias La noche cayó y nadie pudo salvarme, donde narra algunos de los episodios más oscuros de su vida.

La artista presenta sus memorias La noche cayó y nadie pudo salvarme, donde narra algunos de los episodios más oscuros de su vida.
El grupo Dover en una imagen de archivo | Europa Press

Cristina Llanos, vocalista de Dover, ha roto su silencio para contar algunos de los episodios más duros y traumáticos de su vida. La cantante lo ha hecho en La noche cayó y nadie pudo salvarme, su libro de memorias, que se publica esta misma semana.

La artista, que formó el grupo musical junto a su hermana Amparo y vivió con el grupo su etapa de mayor éxito a mediados de los años 90 —después de la publicación de Devil came to me, su segundo álbum de estudio— recuerda en sus memorias algunos de los momentos más difíciles de su vida. El diario El Mundo ha adelantado varios fragmentos del libro.

Entre las revelaciones más impactantes, Llanos reconoce que ha tenido pensamientos suicidas y asegura que continúa viva porque no ha tenido el "coraje de suicidarse". "Yo no vivo a la fuerza. Vivo porque quiero (en teoría). Porque nadie puede obligar a vivir a un adulto en sus plenas facultades (también en teoría). Pero sobre todo vivo porque, aunque me avergüence admitírmelo a mí misma, no tengo huevos para matarme. El suicidio requiere mucho valor, pese a la estúpida creencia general de que se trata de un acto de cobardía (hay que joderse) [...] Resumiendo, si yo tuviera el coraje de matarme lo habría hecho hace mucho tiempo", cuenta en sus memorias.

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La cantante también relata el ambiente de violencia que sufrió durante años por parte de su padre. En sus memorias, describe episodios que, según su testimonio, incluyeron "insultos, patadas, empujones y los tirones de pelo" hasta a las peleas cuerpo a cuerpo y las cabezas metidas en el lavavajillas de la casa.

Uno de los episodios que recuerda ocurrió después de una agresión por parte de su padre. Llanos explica que este se encontraba "Ciego de cólera, como se ponía cuando se sentía desafiado. Ni siquiera se dio cuenta de que estaba llorando. Me agarró por el cuello de lo que fuera que llevaba puesto, el abrigo, supongo, no recuerdo si me dio tiempo a quitármelo, me estampó contra la esquina que hacían la pared de la cama y el armario empotrado, y a un centímetro de mi cara, con la voz llena de resentimiento y de un algo enfermizo, dijo: 'ándate con cuidado, Cristinita, que ahora no están tu madre ni tu hermana para defenderte'", detalla.

Según cuenta la artista, aquel episodio tuvo lugar después de haber sufrido una agresión sexual al bajarse de un autobús. En sus memorias, describe las consecuencias de aquel suceso y el proceso de aislamiento que emprendió para tratar de afrontar lo ocurrido.

"Con el cuerpo dolorido y trastornado, me levanté de la cama, me duché con mucho asco de tener que tocar lo que había tocado ese, y acto seguido comencé el proceso de, por un lado, cerrar mi puerta al exterior bajo siete llaves, y, por el otro, hacer como que aquello no había sucedido, de cara a los demás y a mí misma", narra.

La experiencia, relata Llanos, tuvo un profundo impacto en su día a día y en su estado emocional: "A partir de ese momento, las noches se volvieron aterradoras e interminables, los días agotadores. No sabía qué sentir. No entendía qué sentía. No lo podía demostrar abiertamente. Solo quería morirme. Lloraba y lloraba en silencio hasta que me dormía exhausta y un par de horas después llegaba el día siguiente", concluye.

Las memorias también abordan la relación de su padre con su hermano Mariano, que era adicto a la cocaína y falleció en 2023. Sobre la situación que vivió su hermano, Llanos escribe: "Se le iba la olla, ya lo he dicho muchas veces, pero es importante que esto quede claro. No comprendía la realidad que le rodeaba o creaba él mismo. Loco perdido nació, loco perdido se irá a la tumba".

La publicación de La noche cayó y nadie pudo salvarme supone así un ejercicio de memoria con el que Cristina Llanos recupera episodios especialmente dolorosos de su vida personal, años después de la desaparición de Dover.

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