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Villalobos y Arriola

¿Qué tendrán que decir nuestros vates de tan célebre matrimonio?

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Estas recientes declaraciones de Celia Villalobos: "Lo que no cabe en mi partido es quien dice no al aborto", han levantado algunas ampollas, aunque no tantas como sus imágenes jugando al Candy Crush en pleno Debate sobre el Estado de la Nación.

Nuestros vates de guardia, pendientes siempre del enfoque humano, han querido extender sus comentarios al esposo de doña Celia, Pedro Arriola, muñidor y artífice de las esencias peperas.

A PEDRO ARRIOLA
por Fray Josepho

Puedo escribir los versos más tristes esta tarde.
Escribir, por ejemplo: "Mirad a Pedro Arriola".
Imaginadlo en casa ˗¡que el Santo Dios lo guarde!˗
con su mujer en bata, tumbada a la bartola…

Puedo escribir los versos más tristes y sombríos.
Humedecer con lágrimas mis doloridos trovos,
para cantar los méritos, el ánimo y los bríos
del único marido de Celia Villalobos.

Puedo escribir los versos más tristes. Más dolientes.
Más grises. Más mohínos. Más apesadumbrados.
Los sondeos de Pedro, tan estupefacientes,
se entienden desde el germen de sus ojos cansados.

Puedo escribir los versos más tristes y afligidos,
como un gimiente bálsamo con el que se conforte
el hombre que es modelo y espejo de maridos.
El cónyuge impertérrito. El ejemplar consorte.

Puedo escribir mis versos, Sanfuá. Claro que puedo.
¡Ya sé que yo soy célibe, pero sé hacerme cargo!
¡Y consolar al hombre que a usted le importa un bledo,
con mi poema mustio, patético y amargo!

MATRIMONIO MODELO
por Monsieur de Sans-Foy

Como Tania con Pablo, Villalobos y Arriola
son dos almas gemelas, de la misma ralea.
Nos dirán, Fray Josepho, lo que mola y no mola,
porque ser de derechas es la cosa más fea.

Son personas volcadas en el culto mariano:
el marido le enseña nuevos pasos de baile,
la señora le dice que "hay que ser más mundano,
Presidente, cojones, que pareces un fraile".

Matrimonio modelo, parejita piloto:
la señora se sienta, presidiendo el Congreso,
y el marido se encarga de vendernos la moto...
que, al morder la aceituna, ni notemos el hueso.

El marido es el soplo de Vulcano en la fragua:
la importancia que tiene manejar por detrás.
La señora no calla ni debajo del agua.
Si hay que estar en silencio, jugará al Candy Crush.

Juan Ramón, el poeta, que era tío de Arriola,
siempre fue tras la inmensa, colosal minoría.
Su sobrino refunda la derecha española.
Que le vote la izquierda. Que le vote su tía.

Siga a este par en Twitter: @FrayJosepho, @MonsieurSansFoy.

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