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El reinado del terror de Sole, la hostelera que hizo tirar la toalla a Chicote

Sole, en la imagen, logró que Chicote tirase la toalla por primera vez en Pesadilla en la cocina. 

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Sole, en la imagen, logró que Chicote tirase la toalla por primera vez en Pesadilla en la cocina. 
Conozcan a Sole... si se atreven | Atresmedia

Hay diferentes versiones sobre por qué el Café de Zamora, un bar ubicado en pleno casco antiguo de la ciudad, simplemente dejó de funcionar. Sole, una veterana empresaria con más de treinta años al frente del negocio, insiste en que son sus empleados, mientras estos miran para otro lado y se limitan a aguantar las broncas de la propietaria. El caso es que el negocio ha visto cómo los clientes habituales abandonaban el local en beneficio de los turistas de paso y clientes casuales. Zamora es una ciudad pequeña y los comentarios vuelan. Chicote al rescate.

¿La comida? No especialmente bien, pero tampoco demasiado mal. En algunos casos buena comida castellana que no disgustó a Chicote, en otros simplemente congelados directos al microondas. Aunque la pobreza del local, agobiante y opresivo, era evidente, con unos baños indicados con papel pegado y unas butacas a punto de asesinar a un cliente, hemos visto ediciones más salvajes de Pesadilla en la cocina. En comparación con otras, lo que pasó con la carta, adornada con platos traducidos al spanglish como "sausages to the earth" (salchichas a la tierra) o "cod to the tranca" (bacalao a la tranca), era más bien un detalle divertido.

Pero aquí tenemos que hablar de Sole, cuyo fuerte no son los idiomas pero tampoco las relaciones personales. Porque si ustedes sufrieron a la clásica profesora sádica y severa sin duda la reconocerían reencarnada en Sole, una mujer imposible que ha acabado expulsando a los clientes del local y liquidando incluso a ¡25 empleados en apenas tres meses!

Oh, Soledad. Chicote se reunió con los empleados y sin Sole, a la que sacó del primer servicio con resultados incontestables. Una vez la jefa volvió a la cocina, la banda sonora de gritos y el mal ambiente volvieron a convertir el Zamora en un infierno. Pocas veces ha estado tan claro el problema en Pesadilla en la cocina, un show que el jueves giró en torno a una persona imposible que ha instaurado un reinado del terror en su restaurante.

¿Y qué hacer ante semejante hueso? Chicote sacó a relucir su lado de coach sensible para tratar de indagar en la psique del enemigo. Tras unas lágrimas y unas reformas para darle aspecto rústico (y otros taburetes) al local, el nuevo servicio arrancó con renovada ilusión… que duró unos cinco minutos. Chicote dio la apropiada cera a la propietaria durante la noche, pero esta decidió hacer el "pues ahora no respiro" y acabó pronto con la paciencia del chef.

Al final, el Zamora de Sole pasará a la historia como el primero en el que la dueña mandó a paseo a Chicote. Como lo leen. Pese a un personal que al final se reveló eficiente y una carta renovada y prometedora, la dueña se las arregló para arruinar la labor del coach anulando los esfuerzos de todos los demás. Y dejando a los espectadores en ascuas sobre el futuro del local.

Claro que lo contrario también nos hubiera dejado con la duda. Porque Sole es el mal y el mal siempre vuelve, eso todos lo sabemos, y por eso todos nos fuimos a la cama con los chillidos de Sole resonando en nuestro rocoso inconsciente.

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