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Poda radical en el primer 'Top Chef' por culpa de una merluza

La primera entrega de Top Chef 4 no entró en las cocinas y se quedó en el exterior. Dos concursantes se quedaron fuera. 

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La primera entrega de Top Chef 4 no entró en las cocinas y se quedó en el exterior. Dos concursantes se quedaron fuera. 
Eva, con su ave de caza | Atresmedia

La cuarta edición de Top Chef llegó la noche el miércoles con mucha ambición: la de convertirse en la prueba televisiva más exigente para los aficionados a los talent culinarios… y sobre todo distinta, o eso subrayaron los tres jueces Alberto Chicote, Susi Díaz y Paco Roncero a la hora de inaugurar una nueva temporada en pleno Museo del Ferrocarril madrileño.

Y desde luego, empezar, la cosa empezó deprisa, con los catorce contendientes compitiendo a cara de perro para sobrevivir a una primera eliminación destinada a dejar a las puertas del concurso a un buen número de chefs. Dos de los catorce iniciales, elegidos todos entre los mejores del país y seleccionados entre más de 10.000 cocineros, se quedaron fuera en el primer programa tras una segunda prueba destinada a hacer una poda radical. De modo que no, mejor no se encariñen con los Top Chefs.

Bien es cierto que el premio lo merecía. 30.000 euros en productos Lidl, la creación de una línea de productos para ese supermercado y un completo menaje de electrodomésticos Bosch, entre otras lindezas, y así hasta llegar a 100.000 euros en premios materiales y quizá lo más goloso de todo: la publicación de su propio libro de cocina.

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Roncero, en plena faena | Atresmedia

Ya hemos dicho que Top Chef 4 comenzó deprisa, repartiendo las invitaciones a los catorce cocineros de toda España. Chicote lo hizo con Mónica, del italiano Ars Vivendi; Susi Díaz se desplazó al Salamanca de Víctor Gutiérrez; David Marcano la recibió de Paco Roncero. Y a los demás los conocimos sobre la marcha, ya en plena faena, que no era otra que cocinar un ave de caza distinta para cada uno de los siete grupos de dos formados para la ocasión: un pato, o bien una becada, una pintada, tórtola o paloma torcaz, todos ellos pájaros muy diferentes entre sí que requerían mucho conocimiento.

Fátima, de La Atrevida, que se reveló enseguida como la veterana –y tirana– del grupo, sufrió al ver cómo Eva, jefa de cocina con tan solo 23 años, le quitaba la primera prueba; Filipetti, del Haiku Qadaqués, el personaje de esta edición desde el comienzo. La luchadora, sin duda María Rosa, que ha superado dos cánceres y que podría tener mucho que decir gracias a su fuerza de voluntad. Melissa, del Del Mar, era la despistada y, además, sufrió un par de cortes con el cuchillo. Tuvo que ceder ante el empuje de Tomás, del Domgim, quizá de los más competitivos pero siempre en honor al recuerdo de su padre. Todos ellos y otros como el entrañable Richard Alcayde (La Pesquera) y el chef privado para sibaritas Pablo Montoro, se enfrentaron a cara de perro en una competición a contrarreloj.

La merluza elimina a dos cocineros

En la segunda de las pruebas, dos de los cocineros no entrarían en la siguiente fase. Y la culpable sería la merluza, a preparar con un ingrediente fundamental y distinto en cada caso para cada uno de los siete restantes. Cactus, pomelo, arándano, caqui, tamarindo, coliflor, papaya…

Unos lo encajaron mejor y otros peor (Melissa no pudo con el cactus), pero fue Rakel, del Karak, quien sufrió más de la cuenta al cebarse todos con ella, tanto Chicote en su veredicto (sirvió la merluza cruda) como Fátima, siempre atenta a aprovecharse de los sentimientos a flor de piel de la chica. Al final, el propio Chicote haría justicia dejando fuera la veterana Fátima y el inexperto Xavi, de la Tapa Teka, que acabaron su aventura en el primer programa.

Doce concursantes y muchas pruebas por venir en la cuarta temporada de Top Chef, que arranca de verdad con la promesa de la cocina más exigente del mundo.

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