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20 años de 'Tómbola': el programa que lo cambió todo

El programa de Ximo Rovira es historia de la pequeña pantalla, la génesis de una nueva televisión, el descubrimiento del nuevo periodismo del corazón.

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El programa de Ximo Rovira es historia de la pequeña pantalla, la génesis de una nueva televisión, el descubrimiento del nuevo periodismo del corazón.
'Tómbola' | Imagen de televisión

13 de marzo de 1997. Un plató repleto de prestigiosas caras conocidas como Carmen Martínez Bordiú, Carmina Ordoñez, Antonia Dell'atte o Sofía Mazagatos. Como primera invitada, Chabeli Iglesias, la desaparecida hija de Julio Iglesias e Isabel Preysler, que asiste desconcertada a la particular forma de entrevistar de un variopinto grupo de colaboradores, que se niega a elogiar a la joven sólo por ser hija de y que destaca el inexistente talento de la invitada. "Esta señora no hace nada, no nos interesa nada de su vida. Nos estamos riendo de ella" dice una Karmele Marchante casi irreconocible. Indignada, Chabeli huye despavorida del plató pronunciando la mítica frase: "Yo lo siento mucho, me da vergüenza tu programa. Esta gente son gentuza". Mientras, Antonia Dell'atte pide piedad: "¡Es tan solo una niña!" Una huida que es historia de la pequeña pantalla, la génesis de una nueva televisión, el descubrimiento de una novedosa forma de hacer periodismo.

Así comenzaba su andadura en televisión el mítico programa del corazón Tómbola. Y al frente de todo ese caos, Ximo Rovira, un presentador con una gran trayectoria profesional que era el encargado de poner orden a ese desenfreno. Un maestro de ceremonias que a la vez ejercía de domador de fieras, no opinaba, era amable, pero gozaba de una capacidad sublime para sonsacar a los invitados jugosas declaraciones sin perder la sonrisa.

Un show que, aunque muchos catalogaron como la epítome de la telebasura, supuso una nueva manera de transmitir lo que sucede en el mundo del corazón. El estilo era menos amable, más bronco y grosero, pero divertido, y llevaba al límite a sus invitados para sacar lo mejor de ellos. A rebufo de su éxito, el formato fue y sigue siendo imitado hasta la saciedad en programas posteriores como Salsa Rosa, ¿Dónde estás corazón? o Sálvame, que a diferencia de Tómbola, no conseguirán pasar a la historia como el programa de corazón que consiguió revolucionar la televisión.

Cada semana, los espectadores se enfrentaban con expectación a un formato al que no estaban habituados, donde los colabores también se convertían en protagonistas y que terminó lanzando al estrellato a Lydia Lozano, Karmele Marchante, Jesús Mariñas y Ángel Antonio Herrera, en el programa hasta el final. De su boca, salían frases que aún perduran en la mente de la gente. ¿Quién no recuerda la coletilla acuñada por Mariñas: "que te calles Karmele"?

Poco podían imaginar sus productores la maquinaria de hacer billetes que habían creado. Las cifras de audiencias eran inusuales para las televisiones públicas que lo emitían simultáneamente. Tómbola tuvo una media en Canal 9 del 27% entre 1997 y 2004 y del 24% en Telemadrid entre 1997 y 2001. Además, por primera vez, un programa de televisión no ocultaba las astronómicas cifras que pagaba a sus colaboradores e invitados: "Se empezaron a pagar cantidades elevadas y los personajes sabían a lo que se arriesgaban. La única que no lo supo fue Chábeli, la hija de Isabel Preysler, porque fue el primer programa. Aunque también se llevó un dineral y tampoco había hecho nada en su vida", destaca Paloma Barrientos en la entrevista que ha ofrecido a Chic.

Más de mil personajes del corazón se pasearon por el plató de Tómbola. Algunos repitieron hasta 25 veces, como fue el caso de Sonia Monroy. Otros, como Carmina Ordóñez, llegaron a visitar el show 13 veces y, debido a su elevado caché, se convirtió en la invitada que más beneficio económico obtuvo del espacio.

Tal fue el impacto del programa, que incluso fue tema de debate entre los políticos españoles de la época. Los sindicatos y representantes del PSOE e Izquierda Unida se mostraron muy críticos con los contenidos del programa y su encaje dentro de una cadena pública. Sin embargo, los ingresos que generaba el programa eran insólitos para una cadena autonómica, que encontraron en Tómbola su gallina de los huevos de oro: "Dejábamos cada semana más de 55 millones de pesetas a Canal 9. Descontando los 17 de nuestro presupuesto, 10 como fijo y siete para invitados, quedaba un beneficio de 38 millones de pesetas. Tómbola fue para Telemadrid su mayor fuente de ingresos", destacaba su productor Ángel Moreno en el libro La vida es una tómbola.

Pero no fue sólo objeto de debate en el ámbito político autonómico. El secretario de Estado de Relaciones con la Cortes, José María Michavila, llegó a afirmar en febrero de 1999 que el Ministerio de Cultura consideraba altamente beneficioso el final del programa. Sin embargo, el presidente Mariano Rajoy, en aquellos años ministro de Educación y Cultura, confesó que aunque no veía el programa, entendía que hubiese gente a la que le gustara. Incluso la exministra Ana Mato, entonces portavoz de telecomunicaciones, denunció que en programas así se tratara "como mercancía a la mujer".

Años después, las cadenas generalistas se fijan en el formato y deciden copiarlo. Las cantidades que se pagan empiezan a crecer y comienza a ser inviable igualar las cifras que ofrecen a los famosos Telecinco y Antena 3. Por ello, Tómbola echa el cierre la noche del jueves 25 de noviembre con unas audiencias ya muy resentidas debido a la alta competencia. Dejando atrás siete años y ocho meses de programa. Más de 383 noches y 1.500 horas de puro directo. Sin embargo, más allá de las polémicas, de la política o de la calidad del producto, Tómbola siempre será el referente de todos los programas del corazón de la televisión de este país. Las historias que allí se contaron, las entrevistas que allí se vivieron, siguen siendo comentadas a día de hoy.

¿Telebasura? "La basura es algo que se tira, no algo que se consume", ya lo dijo Paolo Vasile.

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