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Una decisión insignificante de Víctor con Rakel podría definir todo 'Top Chef'

Víctor, poco dado a los detalles, tuvo uno con Rakel que podría definir toda la temporada de Top Chef.

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Víctor, poco dado a los detalles, tuvo uno con Rakel que podría definir toda la temporada de Top Chef.
El momento crucial de Top Chef | Atresmedia

Solo quedan tres de catorce que empezaron. Víctor, Montoro y Rakel son los semifinalistas que se vieron las caras en la duodécima edición de esta temporada de Top Chef, que por si no lo habían deducido, se empieza a acabar. Y esta vez, como comprenderán, es la guerra. Los pinches fueron, como consecuencia, un tanto especiales, por aquello de darle algo de salsa especial: los tres ganadores de las ediciones previas del talent show acompañaron a los tres en una prueba de fuego sin inmunidad pero con un importante privilegio en juego.

Pero no adelantemos acontecimientos. La primera prueba permitió ver en acción a los tres jueces, Alberto Chicote, Susi Díaz y Paco Roncero, que comenzaron a cocinar un plato que luego los tres semifinalistas tuvieron que continuar. La cosa quedó así: Susi-Rakel, Montoro-Roncero y Chicote-Víctor, media hora cada uno de ellos. Suena divertido, ¿no? Pero la prueba era difícil, realmente difícil, con los aspirantes tratando de meterse en la cabeza de su respectivo juez. Y recuerden que a estas alturas la situación es ya de guerra total, sobre todo entre Rakel y Víctor, probablemente los dos aspirantes que se verán las caras la semana que viene.

Nunca habíamos visto cocinar a los tres jueces, y mucho menos corretear angustiados mirando al cronómetro. Sus platos fueron una bordelesa dentro del tuétano con arroz (Chicote), un sobrio bogavante en salsa de pomelo (Roncero) y un gazpacho templado con coliflor (Susi). La idea de la prueba era, en realidad, no era verles sufrir a ellos –que más bien no– sino que los aspirantes captasen la idea y supieran continuar adecuadamente el plato.

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Chicote por los suelos | Atresmedia

El minimalismo de Roncero se le atragantó a Montoro, más rebuscado él, y que apenas se encontró un par de elementos a combinar en la mesa. Todo lo contrario que Rakel, que disfrutó de lo lindo con el chicharrón que le habían dejado. Pero quien destacó fue Víctor, que muy listo él supo catalogar todas las señales dejadas por el de Pesadilla en la cocina. Así contado parece previsible ¿no? Pues esperen un momento, porque Víctor no acertó ni una. Lo importante, en todo caso, es que el plato esté rico.

Resulta que lo de Rakel estaba bueno, pero tampoco brillante, más o menos como lo de Montoro, demasiado ácido. Lo mismo que Víctor, que tampoco acertó e incluso osó llamar "burdo" a la propuesta de presentar el arroz en el hueso vaciado de Chicote, si bien no lo dijo a la cara. ¡Ay, cobarde! No se parecía ninguno de los tres, pero el mejor y más sabroso fue el de ¡sorpresa! Rakel, que no hace sino tomar ventaja sobre sus competidores.

El favor que Victor podría pagar caro

Segunda prueba: partiendo del pasaje de un libro y con la ayuda de los ganadores de las tres ediciones previas, Marcel Ress (3ª), David García (2ª) y Begoña Rodrigo (1ª) los tres supervivientes se fueron al Ateneo del Barrio de las Letras madrileño para hacer un menú literario. ¿Y los libros? Lógicamente, uno de El Quijote (que eligió Rakel para sí misma, que para eso tenía privilegios), otro El Lazarillo (que la ganadora adjudicó a Montoro) y La Regenta (Víctor). Sorprendentemente, el primero no estaba muy conforme, mientras Víctor asintió satisfecho: conoce perfectamente la gastronomía de la zona donde se desarrolla el libro.

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Los tres finalistas | Atresmedia

Se trataba de preparar un menú que apareciese en los respectivos volúmenes. El Mar y Montaña de salmón y perdiz que le tocó a Montoro fue el hueso duro de roer de la prueba. Y luego no encontró su especia deseada, el agar agar. Los nervios cundieron en su equipo. El plato pobre de Víctor apuntaba maneras, como todo lo que hace el propietario del Víctor Gutiérrez.

Y aquí vino el gesto que podría definir el desenlace de todo Top Chef: Rakel pidió una botella de caldo a Víctor de las tres que tenía, e inesperadamente, el muy competitivo chef se la cedió. Un gesto anecdótico que podría cambiarlo todo, un arrebato de generosidad inesperado en un chef no particularmente humilde que, sin embargo, podría dar un giro a toda la temporada en su contra. ¿Estamos ante un momento clave que va a pemitir a Rakel llegar a la final y, quizá, vencer al cocinero?

Y más teniendo en cuenta que los jueces (nada menos que Berasategui y otros supercocineros españoles como Eneko Atxa) consideraron de manera unánime como espléndidas las lentejas de Rakel. El de Montoro, pese a los problemas, salió estupendamente gracias a su toque de castaña, y más teniendo en cuenta que era el más complicado de los tres platos.

Y aquí llegamos a Víctor, que vive cerca del Tormes, presentó un plato del Lazarillo consistente en pan, nabo y longaniza... que también fue brillante. Pero había que elegir un ganador para apartar a los dos que se batirían el cobre en la tercera prueba, la de la última oportunidad: y ahí se van de cabeza Montoro y Víctor, dejando a Rakel como la gran triunfadora de la noche con sus lentejas. En efecto, Víctor pagó caro su arrebato de generosidad, que estamos seguros no se va a repetir en una buena temporada. Rakel, primera finalista.

Última oportunidad

Ahora tocaba convertir un refrán sobre comida en un plato a la altura de una semifinal, y qué mejor cocinero refranero que Arguiñano in person, que hizo acto de aparición para soltar un par de rimas (y chistes verdes sobre el miembro de los percebes). Total, que a Montoro, "pedir peras al olmo", y a Víctor, "de la mar el salmón y de la tierra el jamón", y con eso nos plantamos en el desenlace. Ingredientes dispares para uno de los últimos platos de la edición, el que dará el paso a la gran final.

Cocina tradicional de Montoro, muy confiado esta vez con una crema con sofrito de carne en una calabaza, contra la opción de vanguardia de Víctor, que desde el principio estuvo inesperadamente descolocado y desconfiado con su salmón de toque cítrico con gelatina de jamón. Dos platos excelentes ambos, pero uno tenía que salir y el elegido para hacerlo fue Montoro, lo que enfrenta a Víctor con su gran rival desde hace semanas: Rakel. Se aceptan apuestas.

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Montoro, fuera de Top Chef | Atresmedia

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