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Miquel Iceta a Bertín Osborne: "Bajito, gordito, calvito y gay. No me veía candidato"

Miquel Iceta habló del proceso catalán y de su vida personal y política con Bertín Osborne. 

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Miquel Iceta habló del proceso catalán y de su vida personal y política con Bertín Osborne. 
Iceta y Bertín | Telecinco

Miquel Iceta, "este tiene que ser todo un personaje". Palabras de Bertín Osborne, que recibió a la hora de la cena al candidato socialista, que reconoció llevarse "bien, con las diferencias que toca, pero personalmente muy bien" con Arrimadas, que desapareció de la casa alquilada por Bertín en Barcelona apenas unas horas antes. "La gente se queda con el baile y hago alguna otra cosa", dijo reflexionando sobre la imagen que existe de él. ¿Se conoce al verdadero Iceta? "No, es difícil", reconoció el político. "Algo conocen, pero del todo no".

De familia burguesa y muy religiosa, Iceta fue a los Escolapios, pero "como tenía que confesar que tenía relaciones con chicos, lo acabé dejando". Su padre murió de un cáncer fulminante cuando él era aún joven, un dolor por la pérdida que –según un amigo– le llegó muy fuerte pero "años después". "Nunca le dije que era gay, aunque sé que era cómplice de que me dedicara a la política".

Estudió química pero ya entonces su sueño era tener una librería. Se afilió al partido socialista "más pequeño de todos, el de Tierno". "Se produce un cambio en mi vida: a Narcís Serra le nombran vicepresidente y me pide que vaya a Madrid. No lo pensé un segundo, eran palabras mayores (…) A Felipe le veíamos solo dos días al año, el día de Navidad y el de su cumpleaños".

Iceta jamás se imaginó como candidato. "Un tipo bajito, gordito, calvito, que es gay. No me veía candidato. Y cuando fui candidato la primera vez en 2015, con las encuestas fatal, yo disfruté. Toda la vida negándome por algún tipo de complejo, lo disfruté un montón". Y a propósito del tema de la homosexualidad, dice que hay homofobia en las redes, y que pese a los avances, quedan algunos cambios culturales por hacer.

Y llegó el tema del baile, algo que pese a todo le vino "de miedo". La primera vez, Pedro Sánchez pensó: "Este tío se ha vuelto loco". "Entonces no sabía que lo iba a hacer, pero la segunda la gente lo pedía. No puedo bailar en todos los actos". Reconoce que los del comité de campaña se asustaron después de que El Intermedio quiso invitarlo para bailar. ¿Imagen frívola, o la posibilidad de llegar a más gente? "Me pasó una cosa muy chusca, los electores que menos me conocían en las encuestas eran los socialistas. Y bailar me dio una entrada que no teníamos".

El diagnóstico de lo que ha ocurrido con Puigdemont es que "le falló Esquerra, la CUP, gente de su partido". Iceta habló también de algunas cuestiones internas del partido, como su relación de "admiración" por Susana Díaz. "Es una fuerza de la naturaleza. Es verdad que en las últimas primarias hubiera preferido que optase por ella y no estuviese neutral. Ahora estamos algo más fríos. Pero cuando estás con ella te puede". Su gran apoyo, queda claro, ha sido Pedro Sánchez, que siempre se ha interesado por él, y Núria Marín, la alcaldesa de Hospitalet y mujer de máxima confianza en el partido.

Precisamente Marín se dejó caer a la hora de la cena para conversar con la pareja. "Miquel es demasiado autosuficiente", citó como último defecto de su amigo. El 21-D –dijo el candidato– "Cataluña se juega seguir el camino al desastre o empezar a cambiar de rumbo". Iceta, para acabar y antes de jugar al futbolín con Bertín, dijo no entender a Cataluña sin España "ni a España sin Cataluña". Y brindaron los tres.

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