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Chicote desenmascara a la familia más falsa

Chicote desenmascaró a una familia con problemas, pero también un tanto mentirosa. 

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Chicote desenmascara a la familia más falsa
Chicote media en el matrimonio | La Sexta

Donde hay confianza, hay asco. Pesadilla en la Cocina metió a Chicote de cabeza en el lugar más alienante imaginable: un pintoresco restaurante en la sierra cordobesa llamado El Rosal propiedad de Mari Carmen y Pedro Moreno, un matrimonio que rige con mano poco maestra los destinos de un negocio en el que no cabe un familiar más (Mari, la hija, es la camarera) y cuya tensión trasladan al resto de empleados.

Si en otras ocasiones el chef tuvo que hacer las veces de coach emocional e incluso psicólogo, esta vez fue consejero matrimonial y terapeuta familiar. Y también, ojo, detective, ya que tuvo que averiguar quién mentía y quién decía la verdad en un cúmulo de versiones contrapuestas de madre, padre e hija.

La historia es la siguiente: a Mari Carmen y Pedro, que viven encima del restaurante, les pilló la crisis y su salida fue el restaurante: sin embargo, todo fue poco a poco hacia abajo. Según Mari, su marido insulta a los clientes y se va de bares; según Pedro, a quien hay que meter en vereda es a su mujer. Nos queda la hija, que dice que la madre no le habla, aunque según la madre es la hija quien no cruza la mirada con ella. Las versiones de cada uno, incluida la hija, se contradicen: ¿quién está mintiendo a quién, y sobre todo, a Chicote?

Pero antes, a comer. Primera sorpresa del día: esta vez muchos de los platos están ricos, pero falla la cantidad: son demasiado grandes. Raciones gigantescas (un conejo entero, un flamenquín como un bumerán) tapadas por un montón de patatas, y que por su tamaño, en ocasiones no están bien cocinadas. Pero el problema fundamental no es ese sino la nefasta relación del trío protagonista, una familia mal avenida condenada a convivir en una cocina bastante amplia, todo hay que decirlo. Porque, por si no lo hemos dicho, la hija también es de armas tomar.

Llega la hora del servicio para comprobar la magnitud del desastre. ¿Resultado? Lío con las comandas ("un criptograma que no entiende ni Cristo Pichichi") y comidas que da igual que estén bien o mal, porque nunca llegan a salir. Chicote aquí mostró su arma secreta, un pequeño y modesto trozo de papel en el que reside la clave de todo y que el chef describió con un mimo que un cliente ordinario jamás hubiera imaginado. Sí, hablamos de la comanda. Un consejo básico y fundamental, pero en el que reside la clave para construir lo demás.

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La comanda | La Sexta

Y hablando de salir… ¿de dónde salen Pedro y Mari Carmen? Chicote sabe que hay algo ahí que impide levantar el vuelo al negocio: Pedro se arruinó con una reforma y tuvo que meterse en la restauración sin tener ni idea de cómo organizar un restaurante. La familia está destrozada y acorralada en un restaurante que no puede funcionar peor. El negocio, por tanto, puede ser el final definitivo de Pedro y Mari, pero también la oportunidad de salir adelante juntos… si es lo que desean, claro. Es la primera vez que Chicote antepone salvar a los propietarios por encima del propio local.

Porque lo importante es desenmascarar la enorme red de mentiras y rencillas que esta familia se cuenta a sí misma. La hija, Mari Carmen, trabaja gratis sin que su padre le pague, y guarda rencor a unos hermanos que hasta ahora nunca han aparecido. Y el matrimonio ni se escucha ni se expresa. Típico, ¿verdad?

Una vez establecido esto, llega la hora de cambiar. Nuevo aspecto, nueva carta, nueva actitud y nueva distribución del trabajo, con Pedro también en la cocina y las camareras en la barra. Tras no pocos problemas, las cosas salen adelante, más que nada porque ya son las doce y el programa se acaba. Tras una semana de trabajo, al menos la familia se habla... y tiene futuro.

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