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Rosa Belmonte

El camino de unos pocos

Hay muchos actores que han madurado muy bien. “Buenos genes y buenos cirujanos”, ha dicho siempre Jane Fonda.

Rosa Belmonte
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Hay muchos actores que han madurado muy bien. “Buenos genes y buenos cirujanos”, ha dicho siempre Jane Fonda.
Monica Belucci | Gtres

No hace falta que Brad Pitt se vista de Brioni para estar bueno. Aunque tenga 56 años. Ya estaba bueno con 27 o 28 años, cuando lo vimos en ‘Thelma y Louise’. Es ridículo resaltar lo de sus 56 años porque también habría que echar a la cara de los hombres normales sus 27. Tú no estabas así a los 27, tío, qué te importan los 56 de Brad. Y lo mismo con las mujeres. Tomemos a Monica Bellucci, sólo un año menor que Pitt. Si no hemos estado como la actriz italiana a los 30, ¿qué nos importa lo reguapa que esté ahora? Igual que nunca hemos tenido los ojos de Elizabeth Taylor. Por suerte, tampoco los de Bette Davis.  

Hay muchos actores que han madurado muy bien. “Buenos genes y buenos cirujanos”, ha dicho siempre Jane Fonda, de 82. Hace años también se quejaba de que sus arrugas eran en Robert Redford líneas de expresión. Él es un año mayor que ella. Pero eso lo dijo cuando ambos estaban en la cuarentena (que también significa tener de 40 a 49). Luego ella le ganó la carrera. También está ahí Tom Selleck, un señor mayor pero con pintaza. Más retocadas, pero también contraprogramando su edad, están Jane Seymour (el último fichaje de José Luis Moreno) o Morgan Fairchild.

Y luego están Kathleen Turner y Kelly McGillis. Y si nombro a esta, tengo que citar a Tom Cruise porque de él (es igual si da saltos de especialista o muestra el careto) se resalta siempre su eterna juventud, quizá conservada con caca de ruiseñor restregada por la cara. A Kathleen Turner la comparaban en su juventud esplendorosa (Ay, ‘Fuego en el cuerpo’) con Lauren Bacall. Delgadas ambas. El día que se conocieron, Turner se lo soltó: “Hola, soy tú de joven”. En realidad a quien se parecía Bacall de joven era a Slim Keith, la mujer de Howard Hawks, que había descubierto a Bacall en Harper’s Bazaar. Lauren Bacall era una copia de Slim Keith. De mayor y gorda, Kathleen Turner sigue siendo estupenda, sobre todo cuando habla. Por la voz y por lo que dice. Recuerda que en los 80 Trump le daba la mano muy fuerte y con el dedo índice le masajeaba la muñeca. “Tú apartabas la mano y te ibas. Qué asco”. Eso es de cuando era un sex symbol, cuando se enteró de que Michael Douglas, Jack Nicholson y Warren Beatty tenían una competición para ver quién se la tiraba antes. Ninguno.

Ya saben que se ha retomado ‘Top Gun’. Kelly McGillis sólo tiene cinco años más que Cruise, pero ha envejecido peor. Y engordado. En ‘Top Gun: Maverick’ han contado con Jennifer Connelly. También están, claro, Tom Cruise y Val Kilmer. Pero la gorda no. Ya no es aquella moza de ‘Top Gun’ y ‘Único testigo’. McGillis ha contado por qué no la han llamado. “Estoy vieja y gorda. Tengo el aspecto de una mujer de 62 años. Yo ahora me siento a gusto y mi valía no depende de mi belleza”.

Voy a repetir que me encantaría ver una película con Kathleen Turner y Kelly McGillis. Para todas las McGillis y Turner del mundo. Que tampoco serán muchas, porque no muchas han estado tan buenas como ellas.

Escribe David Trueba en Blitz que la juventud es juventud y la belleza va por otro camino. Brad Pitt y Monica Bellucci van por ese camino. Cary Grant, que tenía 55 años en Con la muerte en los talones, pensaba que era demasiado viejo para el papel. ¿Qué pensarán Pitt y Cruise de eso?

 

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