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ESCÁNDALO EN TVE

Polémica en 'Masterchef': el programa se planta ante la concursante musulmana que se niega a cocinar cerdo

La concursante musulmana de MasterChef 14 recibe un delantal negro tras malgastar 150 euros en carne y avisa que no cocinará cerdo.

La concursante musulmana de MasterChef 14 recibe un delantal negro tras malgastar 150 euros en carne y avisa que no cocinará cerdo.
Soko, en Masterchef. | RTVE

La segunda gala de MasterChef 14 ha puesto bajo la lupa la actitud de Soko, cuya participación empieza a generar dudas por una mezcla de imprudencia económica y una rigidez ideológica que choca con la naturaleza del concurso. La enfermera gambiana protagonizó el primer gran escándalo de la edición al demostrar un preocupante desprecio por el valor de la materia prima: ante la ausencia de cordero, decidió que era buena idea "quemar" recursos de lujo arrojando piezas enteras de entrecot y solomillo a una olla para extraer un simple fondo de carne.

Lo que para cualquier aspirante a chef es una falta de técnica básica, para los jueces fue un insulto al presupuesto y al producto, llevando a Pepe Rodríguez a tasar esa sola olla en 150 euros y a calificar el resultado como un plato éticamente impagable por su despilfarro.

La reprimenda de Jordi Cruz, que no dudó en enviarla directamente a la eliminación con un delantal negro, fue solo el preludio de una polémica mayor basada en la falta de flexibilidad de la concursante. Tras el incidente, Soko reiteró que sus convicciones como musulmana están por encima de las dinámicas del programa, advirtiendo que se negará a manipular carne de cerdo bajo cualquier circunstancia. "Si alguien me pone cerdo, no pienso cocinar, haré un bizcocho de chocolate", sentenció, dejando claro que prefiere el boicot antes que adaptarse a la realidad de una cocina profesional en España.

Esta postura ha abierto un encendido debate sobre la coherencia de su participación: su negativa tajante a trabajar con un ingrediente esencial de la gastronomía occidental plantea un dilema sobre su encaje en la competición. Muchos espectadores ven en esta actitud una falta de compromiso con el formato, cuestionando si es lícito ocupar una plaza en un programa de cocina cuando ya se entra con la determinación de ignorar las reglas y los ingredientes que entren en conflicto con sus creencias.

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