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BOCHORNO EN LA TELEVISIÓN PÚBLICA

Objetivo, salvar a Zapatero: una vergonzosa campaña de bulos y desinformación inunda la parrilla de TVE

La corporación utiliza toda su parrilla, desde los matinales hasta los informativos, para desacreditar la investigación del caso Plus Ultra.

La corporación utiliza toda su parrilla, desde los matinales hasta los informativos, para desacreditar la investigación del caso Plus Ultra.
Javier Ruiz, Jesús Cintora y Silvia Itxaurrondo. | RTVE

El terremoto político e institucional provocado por la reciente imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por parte del magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama en el marco del caso Plus Ultra —con acusaciones tan graves como organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental— ha encontrado un dique de contención mediático sin precedentes en la radiotelevisión pública. Lejos de la pretendida neutralidad que por ley se le exige a la corporación, Televisión Española (TVE) ha desplegado una estrategia defensiva integral a lo largo y ancho de toda su parrilla de programación. Esta ofensiva mediática, que busca amortiguar el impacto del escándalo y salvaguardar la figura del exlíder socialista, se está articulando mediante la difusión coordinada de contraargumentos que rozan el bulo, la asimilación del proceso a un supuesto "golpe de Estado judicial" y la apelación constante a las teorías del lawfare o persecución política.

La reacción en los pasillos de Torrespaña ya es descrita por algunos de sus propios profesionales como un absoluto bochorno ético, reconociendo que los límites del rigor informativo se han traspasado por completo en un intento desesperado de control de daños que ha contaminado desde los magacines matinales hasta los programas de debate nocturno.

El matinal ‘Mañaneros’

En el espacio matinal Mañaneros, la cobertura pivotó rápidamente desde los hechos probados de la investigación de la UDEF hacia la construcción de un relato alternativo. A través de intervenciones de analistas de cabecera como Javier Ruiz, el programa desvió la atención de los cinco delitos de corrupción imputados a Zapatero enfocándose en desacreditar el origen de la causa, vinculándola de forma torticera y desinformada a denuncias previas de colectivos como Manos Limpias, un argumento que la propia web oficial de RTVE replicó de forma masiva antes de verse obligada a matizar la información ante las evidentes incoherencias jurídicas. En este espacio se llegó a sugerir de forma abierta que el auto del juez Calama respondía a una maniobra coordinada de "golpismo judicial" destinada a socavar los cimientos del actual Ejecutivo, minimizando de manera sistemática los registros policiales en las oficinas del expresidente en la calle Ferraz y en la empresa de marketing de sus hijas.

"Esta es la base de la investigación", llegó a decir Javier Ruiz al informar sobre la imputación, haciendo referencia al programa Horizonte, de Iker Jiménez. "El rigor es tal que se dice 'en un programa llamado Horizontes', cuando el programa se llama Horizonte. Dicen que 'lo emite la cadena La Sexta', pero el programa se emite en Cuatro", continuó, escandalizado, Javier Ruiz. "Y dicen que es recogida por un medio como El Debate. Esta es la base y sobre esta base se construye algo que se eleva a clave internacional diciendo que hay un youtuber que publica una cuenta de Zapatero en Pacific Bank, una cuenta sin especificar", añadió tratando de desviar el foco de lo que recogen realmente esas páginas.

Otra de sus colaboradoras habituales, Rosa Villacastín, no dudó en acusar al Partido Popular de estar detrás del asunto mientras Javier Ruiz asentía a sus palabras sin recibir réplica alguna: "El PP hace lo que ha hecho siempre. Les da igual el método, pero lo consiguen porque tienen la ayuda de muchos jueces".

El ‘debate’ político con Intxaurrondo

Casi en paralelo, la franja de debate político de La Hora de La 1, capitaneada por Silvia Intxaurrondo, intensificó la narrativa de la conspiración de la extrema derecha. En lugar de desgranar los 88 folios del auto de imputación o detallar los presuntos vínculos patrimoniales del entorno de Zapatero con el entramado del empresario Julio Martínez Martínez y las derivadas de la financiación venezolana destapadas por Víctor de Aldama, la mesa de análisis se transformó en un alegato sobre la indefensión del exmandatario.

Desde estos micrófonos se insistió en que el proceso judicial forma parte del "ciclo del bulo" y de una "persecución ideológica" impulsada por organizaciones ultraderechistas. Se obvió deliberadamente el peso de las pruebas de la Policía Nacional para centrar el discurso en que la justicia española sufre una alarmante politización, equiparando la actuación de la Audiencia Nacional con herramientas de guerra política orientadas a anular la trayectoria democrática del socialismo. La consigna unánime en el plató fue presentar a Zapatero no como un investigado por graves delitos económicos, sino como una víctima propiciatoria de un entramado de jueces reaccionarios. Aquí un ejemplo de cómo la presentadora pone en duda el sistema judicial de nuestro país:

Las proclamas de Mercedes Milá

La estrategia de blanqueamiento y desvío de atención alcanzó cotas de propaganda aún más explícitas en los programas de la tarde y de corte cultural, evidenciando que la orden de proteger la imagen del expresidente afectaba a la totalidad de los contenidos de la cadena. Un ejemplo paradigmático de esta directriz se vivió con la intervención de la veterana presentadora Mercedes Milá, quien en horario de máxima audiencia utilizó la pantalla pública para lanzar encendidas proclamas en favor del investigado, calificándolo como un "tío de primera" y arremetiendo sin tapujos contra el sistema judicial, al que tachó directamente de ser "un desastre". Esta apelación a la emotividad y a las virtudes personales del expresidente ha funcionado como un resorte sistemático en la programación para neutralizar la gravedad de las imputaciones penales, sustituyendo el análisis técnico-legal por defensas enconadas basadas en su papel histórico en la defensa de los derechos humanos. Estas mismas palabras las repitió un día después en su visita exprés al programa Directo al Grano, presentado por Gonzalo Miró.

Telediarios y especiales de TVE

Sin embargo, el punto más controvertido de esta campaña de desinformación institucional ha sido la utilización de elementos externos y sucesos de otras cadenas para armar la contraofensiva dentro de los propios telediarios y especiales de TVE. La corporación pública ha instrumentalizado polémicas ajenas para desacreditar cualquier atisbo de crítica o revelación periodística sobre la corrupción que salpica al PSOE. Se ha aludido de forma insistente a las teorías conspirativas surgidas en redes sociales y a supuestos bulos propagados en espacios de la competencia, como los debates en torno a las revelaciones de Aldama en programas como Horizonte de Cuatro o las intervenciones del comunicador Albert Castillón en plataformas digitales.

TVE ha utilizado estas controversias periféricas como un espantapájaros argumental: al magnificar y denunciar supuestas falsedades cometidas por creadores de contenido o canales privados, la televisión estatal pretende sembrar la idea de que toda la investigación del caso Plus Ultra carece de base real y es tan solo el producto de una fábrica de mentiras mediáticas diseñada por la oposición.

Cintora y ‘Malas Lenguas’

Otro espacio en el que no se ha dudado en calificar como "golpe de Estado" a la imputación de Zapatero es Malas Lenguas, presentado por Jesús Cintora en La 2. Allí, tertulianos como Ernesto Ekaizer o Sarah Santaolalla han clamado contra el juez, alertando una vez más sobre el peligro que corre la democracia en nuestro país, todo ello sin que el presentador intervenga para poner fin a sus bulos.

"En estos momentos veo todo legal", dijo la ‘analista’ política Sarah Santaolalla.

La gravedad de esta cobertura unificada radica en el vacío informativo deliberado que se ha impuesto sobre los detalles más espinosos de la causa. Mientras la prensa digital y las redes sociales bullen con los datos de las ramificaciones internacionales del caso y los movimientos de la Fiscalía, los informativos de TVE han pasado de puntillas sobre los indicios de organización criminal y blanqueo de capitales, prefiriendo dedicar sus bloques políticos a reproducir las declaraciones de los ministros del Gobierno que tildan la causa de "disparatada". Al unificar el mensaje en todos sus programas, desde los matinales hasta los nocturnos, la televisión pública española no solo ha renunciado a su función de control del poder, sino que se ha erigido en el principal escudo protector de un expresidente imputado, asumiendo sin filtros el vocabulario de la confrontación estamental y normalizando acusaciones de prevaricación y golpismo contra los tribunales con tal de salvar la narrativa del partido del Gobierno.

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