
Mercedes Milá ha visitado esta semana el podcast de RTVE Play ¡Menudo Cuadro!, conducido por David Andújar, David Insua y Carlota Corredera, coincidiendo con el traslado a La 1 de su programa de La 2, Me Meto en un Jardín, un movimiento que la propia presentadora no ha dudado en calificar de "milagro". Milá aprovechó el espacio para opinar con su habitual ligereza sobre diversos temas de la actualidad cultural y política, moviéndose con comodidad en el terreno de la polémica y la anécdota personal. Durante la conversación, la periodista abordó desde supuestas tensiones internas en la Cadena SER, detalles económicos y sentimentales de su larga etapa al frente de Gran Hermano, así como una efusiva declaración de amor a su jefe, Pedro Sánchez.
En la promoción de su nuevo proyecto televisivo, la comunicadora destacó como principal virtud la libertad formal de la que dispone, reconociendo que "lo que más he disfrutado es poder preguntar todo lo que me daba la gana y sin límite de tiempo", una prerrogativa que a menudo se traduce en interviews marcadas más por el lucimiento y la opinión de la propia entrevistadora que por el análisis riguroso. Entre los contenidos adelantados, mencionó un encuentro con el político Miguel Ángel Revilla, cuyo tono crítico hacia la figura de Juan Carlos I fue ensalzado por Milá al afirmar: "No sabes cómo habla del rey emérito, te vas a quedar congelada. Es impresionante lo reivindicativo que es y yo digo que ojalá lo vea el emérito para que le dé por pensar". Asimismo, justificó su admiración hacia el cántabro asegurando que el político tuvo "valor y se tiró al agua todas las veces que hizo falta".
Al valorar una hipotética entrevista con el monarca emérito, la presentadora reconoció que estaría "feliz de la vida" de hacerlo si fuese una conversación "sin faja", aunque asumió de antemano de forma categórica que el encuentro real carecería de autenticidad al añadir que "como va a ser una falsa entrevista sí o sí...". En contraste con esta postura hacia el anterior jefe del Estado, mostró una abierta condescendencia y admiración hacia la reina Letizia, a quien definió como "una persona que ha sufrido enormemente en esa casa, le han hecho la vida muy difícil y ha salido para adelante", justificando su simpatía en las dificultades institucionales que, a su juicio, ha tenido que superar la consorte.
Adora a Pedro Sánchez
Las valoraciones políticas de Milá continuaron con una marcada inclinación al abordar la figura de Pedro Sánchez. La periodista no ocultó su fascinación por el mandatario, afirmando que le "encantaría" entrevistarlo "porque no conozco un caso de político en acción que haya sido resistente y resiliente a todo el mecanismo de la derecha con la intención de destrozarlo, sacarlo de donde está y a ver si ganamos las elecciones (...)". "Le adoro, quiero mucho a Pedro Sánchez. Estoy totalmente a favor de él", aseguró muy emocionada.
A pesar de que sus intervenciones suelen caracterizarse por la inmediatez y el impulso emocional, sugirió que un encuentro con él requeriría una preparación meticulosa, apuntando que "esa entrevista hay que prepararla muy bien, no puedes hacerla a la ligera" y adelantando que una de sus primeras preguntas sería sobre Zapatero.
Por increíble que parezca, todavía quedaban jardines en los que Mercedes Milá no se había metido. Hoy lo ha hecho en @menudo_cuadro (RTVE Play), y ha sido fuerte: «En mi último #GranHermano cobraba 60.000€ por programa». pic.twitter.com/lALVChI5Co
— Poco Pasa TV (@Pocopasatv) June 2, 2026
Esta complacencia hacia la actual dirección del Ejecutivo contrastó con su frontal rechazo hacia el expresidente Felipe González, a quien admitió con total naturalidad no hacer "caso desde hace mucho tiempo". Ante la pregunta de Carlota Corredera sobre si se refería al que fue presidente del Gobierno, Milá replicó de manera tajante: "No, porque lo ha dicho con una arrogancia [sobre las elecciones anticipadas]. A mí me gustaba el otro", descalificando las opiniones recientes del veterano líder socialista y marcando distancia bajo el argumento de que prefería la versión política del pasado.



