
José Antonio Carmona Carmona era un referente en el mundo de la guitarra flamenca. Un gran artista más conocido como Pepe el Habichuela, según me cuentan, rodeado por sus familiares en Madrid. Tenia 82 años, granadino de nacimiento, formaba parte de una estirpe del flamenco, porque era hijo, hermano y nieto de guitarristas.
Padre de José Miguel Carmona, uno de los miembros del grupo Ketama, y por consiguiente tío de Antonio Carmona. Llevaba unos años apartado de los escenarios debido a su enfermedad.
Recibió la Medalla al Mérito de las Bellas Artes y la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio hace casi una década. El mundo del flamenco, con su desaparición, está de luto.
DEP
Un referente del flamenco en España
José Antonio Carmona Carmona, conocido artísticamente como Pepe Habichuela, nació en Granada en 1944 y es una de las figuras más influyentes y respetadas en la historia de la guitarra flamenca. Miembro insigne de una de las dinastías más importantes del género —la saga de los Habichuela—, heredó el arte de su abuelo y creció rodeado de música junto a sus hermanos Juan, Luis y Carlos. Desde sus inicios en los tablaos de Granada y su posterior consolidación en Madrid, destacó por una sensibilidad extraordinaria, una pulsación limpia y un profundo conocimiento de los cantes tradicionales.
A lo largo de su trayectoria, revolucionó el toque de acompañamiento al convertirse en el socio musical perfecto para los grandes nombres del flamenco. Su alianza artística con Enrique Morente marcó un hito definitivo en la música española, dando luz a trabajos fundamentales como el álbum Despegando (1977), donde la ortodoxia se abrió paso hacia la vanguardia. Además de acompañar a leyendas como Camarón de la Isla, Pepe fue un pionero en romper fronteras culturales, adentrándose en el jazz junto al trompetista estadounidense Don Cherry o explorando la música india en su aclamado disco Yerbagüena.
Reconocido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, su legado abarca tanto sus obras en solitario —destacando A mandeli— como su papel indiscutible en la evolución del flamenco moderno. Su estilo, caracterizado por un compás impecable y un lirismo lleno de duende, sirvió de puente entre el toque clásico del siglo XX y las nuevas vertientes del género, influyendo directamente en las siguientes generaciones, entre las que destaca su propio hijo, Josemi Carmona, y el grupo Ketama.

