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Una escapada a las Hoces del Duratón, la histórica Sepúlveda y su maravillosa gastronomía

A poco más de cien kilómetros de Madrid, el Parque Natural de las Hoces del Duratón contiene los ingredientes perfectos para pasar un día inolvidable.

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Una escapada a las Hoces del Duratón y la histórica Sepúlveda

El Parque Natural de las Hoces del río Duratón está situado en el noreste de la provincia de Segovia, muy cerca de la localidad de Sepúlveda. En esta zona el río ha erosionado un profundo cañón, que en algunos lugares alcanza más de 100 metros de desnivel. A algunos les recordará mucho a la zona de Arribes del Duero aunque en un tamaño más pequeño. Este entorno fue declarado Parque Natural el 27 de junio de 1989 por las Cortes de Castilla y León.

Si el río Duratón es el artífice de este entorno natural tan especial, los protagonistas secundarios, aunque no menos importantes son los buitres. La colonia de buitres leonados establecida en el área protegida está considerada como la mayor de Europa y se ha convertido en uno de los principales atractivos del parque y para algunos el principal motivo de visita a la zona.

El parque ocupa una superficie de 5.037 hectáreas que se extiende por los municipios de Sepúlveda, Sebúlcor y Carrascal del Río, todos de la provincia de Segovia. Junto a su riqueza natural mantiene un importante patrimonio cultural que le convierten en un destino turístico, histórico y de ocio importante en la Comunidad y alrededores. Entre sus monumentos destacan sobre todo la ermita de San Frutos y el monasterio de Nuestra Señora de la Hoz.

El más sencillo recorrido a pie por las Hoces del Duratón se inicia en la explanada de tierra en la que termina el camino de Villaseca. Es posible acceder en coche, a través de un camino de arena y durante unos diez minutos y estacionarlo en un pequeño aparcamiento gratuito. Desde allí hay que encaminarse en dirección al espolón rocoso, rodeado de impresionantes precipicios, sobre el que se alza la ermita de San Frutos. Tras cruzar por un puente de piedra una profunda grieta, llamada La Cuchillada, se asciende al antiguo recinto monástico.

Pero no sólo el Parque Natural de Las Hoces del Duratón se compone del obligado paseo hasta la ermita de San Frutos. Su extensión ofrece varias zonas de reserva a las que para poder transitar por alguna de ellas (del 31 de enero al 31 de julio) es necesario solicitar una autorización en la Casa del Parque Natural.

Además, el piragüismo es una de las actividades más practicadas en el interior del parque. Al realizarse en una de las zonas de reserva, del 1 de enero al 31 de julio, si se quiere acceder a nivel particular deberá solicitarse un permiso. Pero es muy recomendable contratar una de las empresas que realizan esta actividad durante todo el año y que se encargarán de los permisos pertinentes.

Antes de acceder al parque y disfrutar de su belleza natural es recomendable visitar previamente la Casa del Parque, ubicada en la Iglesia De Santiago, donde se puede ver una magnífica exposición sobre las Hoces y pedir todo tipo de información para el viajero.

Sepúlveda, vigilante villa orgullosa de su pasado

Es uno de los lugares más sorprendentes de la geografía castellana por lo característico de su emplazamiento. El histórico pueblo de Sepúlveda se sitúa sobre una enorme peña que asoma al Río Duratón y fue durante décadas enclave defensivo en la historia de Castilla. Sepúlveda, centro de la histórica y antaño importante Comunidad de Villa y Tierra del mismo nombre, mantiene viva su esencia y sobre todo su fama a la hora de elegir un buen lugar para degustar un exquisito cordero. Además forma parte de la lista de los llamados Pueblos más bonitos de España. Pasear por sus empinadas calles empedradas y llegar a su emblemática Plaza de España es detenerse en el tiempo, regresar por un momento a su glorioso pasado medieval en el que personajes como Fernán González, Afonso VI o los Reyes Católicos tuvieron un papel importante.

Fruto del esplendor de Sepúlveda en la Edad Media es la existencia de 15 iglesias. Sepúlveda, al igual que Sevilla, Toledo, Segovia y tantas ciudades medievales, era una mezcla de tres pueblos y religiones diversas: la cristiana, la musulmana y la judía. En la actualidad los restaurantes superan en número a las iglesias ya que permanecen abiertos 19 establecimientos, donde está asegurada la exquisita gastronomía caracterizada por la tradición y la sencillez de estas tierras donde degustar un buen cordero asado con una técnica y esmero perfeccionada durante siglos. Cocinas como las de Figón Zute Mayor, Casa Román o el Asador El Panadero han conseguido que su fama gastronómica traspase las fronteras de la Comunidad Autónoma y reciban comensales de todos los rincones de España.

Naturaleza, historia y gastronomía forman un trío bien engrasado para considerar que esta región merece ser descubierta por los cinco sentidos. La escapada ideal de un día es posible.

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