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Laponia: un viaje al fin del mundo para ver el Sol de Medianoche

La región de Laponia, en Finlandia, rebosa vida y frescor en verano y es bañada por el famoso sol de medianoche.

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Laponia: un viaje al fin del mundo para ver el Sol de Medianoche
El espectáculo del Sol de Medianoche en la Laponia finlandesa

Finlandia es sinónimo de naturaleza en estado puro y el verano es una de las estaciones del año más bonitas y espectaculares para pasar unos días en este maravilloso y poco poblado país, cubierto casi en su totalidad por un infinito horizonte de bosques y lagos.

Aunque durante algunos meses de invierno se puede viajar desde Madrid al Círculo Polar Ártico en vuelo directo, en verano es necesario coger un vuelo interno desde Helsinki hasta Kuusamo, muy cerca del límite del Círculo, y desde allí poder moverse por esta parte del país. En mi caso disfruté de un moderno y cómodo avión de hélices desde Helsinki, la vibrante capital del país, para llegar, en poco más de una hora, a la interminable inmensidad de la naturaleza en su versión más fresca y verde que es posible imaginar.

Además del contacto directo con la naturaleza más cruda y viva, uno de los principales motivos para viajar al norte de Europa, en concreto a la Laponia finlandesa es la oportunidad de ver, sentir y experimentar de primera mano el fenómeno del sol de medianoche.

Este maravilloso y desconcertante fenómeno es causado por la inclinación del eje de la Tierra en relación a su órbita alrededor del sol, y, como resultado, en ambos polos, Norte y Sur, en todo el año sólo amanece una vez y anochece una vez. En Finlandia, los meses de verano son los meses en que el sol de medianoche es más espectacular. Cuanto más al norte se viaje, más tiempo se mantendrá el sol rojizo sobre el horizonte.

En cualquier viaje, la primera vez que se descubre un lugar, una cultura o un espacio natural es un momento mágico e irrepetible. En este caso, el primer contacto con el sol de medianoche trascendió la magia para llegar al misticismo. En la tarde del primer día en Finlandia, durante el traslado en furgoneta hacia el hotel, los minutos pasaban en el reloj digital del interior del vehículo que nos llevaba por las solitarias carreteras de Laponia, con la sensación de que la noche no llegaba nunca (y en verdad es así) ya que el sol se iba acercando en un eterno descenso al horizonte, para no ponerse del todo. La luz y los colores anaranjados minutos después de la media noche me recordaron a los de un caluroso atardecer veraniego en la meseta española, con la extraña sensación de esperar un final que nunca iba a llegar.

Cuando las noches tienen casi la luz del día, es posible hacer prácticamente las mismas cosas que harías durante el día: la peculiaridad está en el tipo de luz ya que es increíblemente diferente: caminar por el bosque sin problema, nadar en un lago o jugar al golf. El sol toma un tenue color amarillo rojizo, casi como durante el amanecer o el atardecer, y todo lo que te rodea está bañado de una luz cálida y brillante, aunque con una intensidad diferente a un atardecer o amanecer convencional.

En las zonas más septentrionales de la Laponia finlandesa, el sol se mantiene en el horizonte durante más de 70 días seguidos. Al sur del círculo polar ártico, el sol se esconde bajo el horizonte unas horas cada noche, pero nunca llega la oscuridad.

Una forma excelente para poder disfrutar de cada minuto del sol de medianoche, mientras el cuerpo aguante, es pasando un par de días en una cabaña en medio del bosque y en medio de la nada. Naali Lodge, en la zona de Posio, es un buen ejemplo de este tipo de refugios, situado entre dos impresionantes lagos de agua cristalina y en medio de un bosque casi virgen. A los finlandeses les encanta la tranquilidad, y es muy recomendable que los viajeros experimenten también unos días sin prisas al estilo nórdico, saliendo de la rutina y el estrés diario para conectar con la naturaleza y apreciar el paso del tiempo sin más preocupaciones que las imprescindibles.

La primera noche bajo el sol de medianoche que pasé en Laponia experimenté una extraña sensación de que la tarde no tenía fin. Una rareza que hace que la mente te diga que aún no es el momento de ir a descansar, pero tu cuerpo por otro lado te esté dando señales de todo lo contrario. La mayoría de los recién llegados pueden tener problemas para conciliar el sueño durante esta primera e irrepetible noche durante este fenómeno, seguramente como consecuencia de la extraña luz rojiza que lo baña todo y la emoción de vivir algo tan sorprendente.

En el hemisferio norte somos muy afortunados de poder experimentar uno de los fenómenos naturales más magníficos y raros que se pueden observar. No sólo en Finlandia es posible ver el sol de medianoche, también en Alaska, Canadá, Groenlandia, Noruega, Suecia o Rusia. Algo prácticamente imposible en hemisferio sur, a no ser que sea desde alguna base científica de la Antártida.

Una cuarta parte de Finlandia se encuentra al norte del círculo polar ártico, y en esta zona del país el Sol no se oculta durante varios meses en verano. Su ciudad más conocida es Rovaniemi, sobre todo en invierno, ya que es donde vive Papá Noel con sus famosos renos, aunque eso es otra historia. En esta parte del país se ubica la pequeña montaña casi solitaria de Ruka, en Kuusamo, con 490 metros (eso en Finlandia es toda una montaña) desde la que ver los incontables páramos hasta donde llega la vista bañados por la luz del sol de medianoche, es una de esas imágenes que dejan huella en la memoria de los viajeros.

Como dato curioso los niños finlandeses, durante las noches de verano no suelen tener hora fija para meterse en la cama. Si ya es complicado conseguir que los más pequeños se duerman, con la brillante luz del día eterno la opción más lógica es que duerman lo que quieran, ya tendrán muchos meses de oscuro invierno para cerrar sus pequeños ojos.

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