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En el origen del mejor vino: así es una vendimia tradicional en La Rioja

Un recorrido entre viñedos por La Rioja Alta y Alavesa entre San Vicente de la Sonsierra y Labastida.

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Un recorrido entre viñedos por La Rioja Alta y Alavesa entre San Vicente de la Sonsierra y Labastida.
En el origen del mejor vino: así es una vendimia tradicional en La Rioja Alta

La Rioja, como denominación de origen, es sinónimo de buen vino. Tanto la parte de La Rioja Alavesa (en el País Vasco) como La Rioja Alta (en La Rioja), es una región muy especial del norte de España, famosa además de por su gran producción vinícola, por sus parajes naturales, por sus patatas, sus alubias pochas y otros productos de la tierra. Carlos Moro, vinicultor y bodeguero, es el guía en este viaje exprés por uno de los rincones más famosos del mundo para empaparse de la cultura del vino.

San Vicente de la Sonsierra se emplaza, rodeado de viñedos, en un lugar privilegiado de La Rioja Alta y su historia está ligada al vino. Es un pueblo de poco más de 1.000 habitantes y que tiene en su haber más puntos de la lista Parker, que publica en su famosa revista Wine Advocate, por sus vinos, que habitantes en el pueblo.

La localidad riojana cuenta con una historia centenaria y uno de los patrimonios más ricos de toda la zona. Sus campos están repletos de restos y yacimientos arqueológicos, muchos de ellos asociados con el cultivo milenario del vino. En esta parte de La Rioja los romanos comenzaron a cultivar la vid hace 2.000 años, aunque es gracias a los monjes cistercienses provenientes de Borgoña (Francia) a quien se debe la forma tradicional de cultivo. La fundación del pueblo de San Vicente se remonta al siglo XII, en 1170, cuando el Rey de Navarra Sancho VI ordena la construcción de un castillo en lo que era la frontera entre el reino de Navarra y de Castilla. San Vicente posee tumbas, lagares y la sorprendente figura de sus Picaos, famosos durante la Semana Santa por su extraordinaria forma de celebrar tan señalada festividad. La iglesia y el castillo, que curiosamente fue construido por Ferrán Moro, un antecesor de Carlos Moro, aunque "no está datado" bromea. Según el propio empresario "partiendo de las viñas, de la idiosincrasia de esta tierra, queríamos hacer algo que nos sirviese a nosotros".

Por su parte, Labastida destaca, además de por su importancia vinícola, por su ermita del Santo Cristo con aspecto de fortaleza medieval que se contempla desde toda la comarca, por su casco histórico y por su gran número de casas solariegas, el mayor de toda La Rioja Alavesa. Labastida, es una localidad de paseo tranquilo y libre de aglomeraciones de turistas y forma parte de varias rutas enoturísticas de La Rioja Alavesa. Un paseo por esta localidad sorprenderá gratamente a sus visitantes.

Carlos Moro funda Bodega Matarromera en 1988 en Valbuena de Duero (Valladolid), en el corazón mismo de la Ribera del Duero. Además de esta, el empresario y bodeguero creó otras seis bodegas en Ribera del Duero y otras denominaciones como Cigales. Es en 2014 cuando este vallisoletano funda la bodega Carlos Moro en San Vicente de la Sonsierra, dando un paso adelante y adentrándose en la denominación de origen más famosa de España, Rioja, con el añadido de ser originario de una denominación diferente, la de Ribera del Duero.

Según el bodeguero "había que elegir el mejor lugar y ese rincón tenía que ser San Vicente de la Sonsierra". "En La Rioja se hacen vinos de muy alta calidad y otros muchos de calidad estándar. Nosotros aportábamos algo en lo que somos líderes mundiales, en investigación".

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El bodeguero Carlos Moro, en una de sus fincas. | David Alonso.

De sus 20 hectáreas de viñedo propias y setenta y cinco controladas, un equipo de enólogos es responsable de seleccionar un listado de grandes pagos en el margen izquierdo del Ebro con epicentro en el bonito pueblo de San Vicente de la Sonsierra.

El entorno natural y la orografía siempre son importantes a la hora de elegir un lugar idóneo para un viñedo. Es por ello que la ladera sur de la sierra de Cantabria ofrece una protección natural para las plantaciones ya que frena los aires fríos que llegan desde el Cantábrico y cuando descargan la lluvia pasan para el otro lado, es decir, donde se sitúan los viñedos. Con lo cual el ambiente es mucho más sano para el vino. Es importante porque se genera una corriente que seca la lluvia rápidamente y no hay acumulación de agua en los viñedos.

La vendimia tradicional

En un día casi perfecto, soleado y con una temperatura propia de la zona para los primeros días de octubre, el mismo Carlos Moro nos acompaña para realizar una jornada de vendimia tradicional en una de sus viñedos catalogados como singulares, el de Garugele, con el castillo de San Vicente de la Sonsierra de fondo.

Una cuadrilla de trabajadores llega al terreno y sin preámbulos ni dudas cada uno de sus trabajadores comienza su labor como si de una orquesta se tratase, sin prisa y también sin pausa. Con una destreza impecable los vendimiadores cortan cada racimo uno a uno, sin ayuda de máquinas ni aparatos, hasta llenar una cesta de 12 kilos que el encargado del camión espera sin descuidarse.

Mientras los trabajadores continúan su labor, Carlos explica algunos detalles de la materia prima de sus laureados vinos: la uva. "El rabillo es importante, si está seco, si es verde, todo cuenta. El color y el aspecto del racimo también tienen que ser tenidos en cuenta".

A la hora de analizar exhaustivamente una uva, a este empresario le gusta comprobar la piel, que es donde están los contenidos más importantes del fruto. "Es necesario ver la consistencia de la uva, ver el sabor, si raspa o no raspa", añade y se dispone a dar una pequeña clase básica en este sentido: "En este momento no estamos buscando una sobremaduración. Buscamos vinos más frescos, más frutales. Estas son las uvas del viñedo Garugele. Aquí no se utiliza ningún producto químico".

La primera selección de la uva se realiza en viñedo ya que no toda la uva va a la bodega para después hacer en la mesa de selección otra criba. La uva que ha pasado ya es la mejor posible, se despabila y entra en los depósitos.

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Una vista desde la bodega. | D.A.

La bodega

La historia de la familia vinícola Carlos Moro está plagada de tradición y de cultura del vino. Con unas raíces enológicas que se remontan al siglo XII en la Ribera del Duero que se han transmitido de generación en generación hasta nuestros días.

La bodega que la empresa posee en La Rioja se ubica en una ladera con vistas a la localidad de San Vicente y destaca por tener un calado subterráneo de 1.200 metros cuadrados y capacidad para más de 2.000 barricas. Este complejo tiene también una sala de catas desde donde contemplar la zona de forma panorámica, con vistas al castillo, al pueblo y a los viñedos. Una completa experiencia para los amantes del buen vino y también para los que acaban de descubrir este maravilloso mundo.

Según afirman los responsables de la empresa, es muy posible que la tendencia es que se vaya suprimiendo de las botellas la etiqueta de categoría de crianzas y reservas y se sustituya por el concepto de vino de autor. Es una cuestión cultural y somos muy dados a separar y clasificar las cosas. Ese concepto de wine maker está mucho más extendido.

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