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Katy Mikhailova

El no-piercing de la reina, la tontuna de Pedroche y la paz en el mundo

Un toque de "modernez" en medio de la caspa y la casta nunca viene de más.

Un toque de "modernez" en medio de la caspa y la casta nunca viene de más.
Doña Letizia | Gtres

Hemos arrancado la semana con intensidad. Empezando por el pendiente constitucional de la reina Letizia. Los medios hablan de piercing, cuando para mí, de toda la vida, es un pendiente más, pero en la oreja, en la izquierda. Yo llevo 4, en la izquierda también. Me gusta tan poco la izquierda que la agujereo. En mi caso no es un acto de rebeldía, sino fruto del aburrimiento. En cualquier corner de la firma Agatha en un centro de El Corte Inglés uno puede comprar un pendiente y que, además, sea adherido al lóbulo en cuestión de pocos minutos: lóbulo izquierdo o derecho, por unos 50 euros. Quizá el agujero de la reina sea menos económico. Pero: ¿qué esperan que les diga? Que la reina sea noticia por agujerearse el lóbulo izquierdo me parece que es síntoma de falta de noticias. Yo lo cubro, sí, porque lo mío va de frivolidades que aspiran a arrancar una sonrisa y a regalar una reflexión.

No es un piercing en el ombligo o en la nariz. No es la ordinariez de Oriini Kaipara, la primera presentadora de telediario en prime time en el mundo entero, que aparecía días antes de finalizar 2021 con espeluznantes tatuajes en la cara, dando la nota y las noticias. Esto solo puede ocurrir en Nueva Zelanda. No. Hablamos de un simbólico y elegante brillante en la oreja, en medio de un acto tan formal como la Pascua Militar, como cada 6 de enero, que ya venía precedido por otras anécdotas insignificantes: a poco de acceder al Salón del Trono del Palacio Real la consorte del Rey perdía el broche, siendo el propio Felipe VI quien rescataba el complemento de la reina Letizia. No tenemos más temas de los que hablar y escribir. No. Un toque de "modernez" en medio de la caspa y la casta nunca viene de más.

Ahora bien, la que se ha quedado más a gusto que un arbusto es Cristina Pedroche que otro año más, después del espectáculo de las Campa-nadas y la calvicie impuesta, vuelve a subir un post a su Instagram para desahogarse de lo mal que le sientan las críticas. Un discurso absolutamente contradictorio, además, dado que arranca destacando que por primera vez su show ha sido líder de audiencia, pero después prosigue reflexionando acerca de que eso le da igual y que lo que espera ella, tan campechana y vallecana, es un ‘ole tú’. Pues nada, olé tú, la calva y la madre del cordero. Me pregunto si seguiría Atresmedia contando con ella si en materia de audiencias hubiera sido todo un fracaso. Pero, nada, a ella la mantienen dando las Campa-nadas por su bondad y porque cree en la paz en el mundo.

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