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Turismo náutico: el tesoro de Extremadura que todavía te falta por descubrir

Cerca de 1.500 kilómetros de costa aguardan al viajero en Extremadura con humedales Ramsar y el embalse más grande de toda la Europa Occidental.

Cerca de 1.500 kilómetros de costa aguardan al viajero en Extremadura con humedales Ramsar y el embalse más grande de toda la Europa Occidental.
La impresionante playa de Orellana la Vieja, con bandera azul, en Extremadura. | Turismo de Extremadura

Como a tantas cosas buenas de la vida, hay que acercarse mucho a Extremadura –o al mapa– para descubrir lo que es uno de sus mayores secretos a voces: los 1.500 kilómetros de orillas navegables de una de las siete comunidades autónomas españolas que no tiene salida al mar, pero que ofrece toda una colección de mares interiores en los que disfrutar del baño y de los deportes náuticos en unas condiciones absolutamente privilegiadas.

Y más todavía en este 2026 en el que, tras un invierno lluvioso, los embalses están en su máximo esplendor, con reservas para actividades acuáticas que ya alcanzan hasta el mes de julio y con una variedad de posibilidades más que notable, desde alguno de los embalses más grandes de Europa a otros más pequeños pero que también tienen mucho que ofrecer.

La Costa Dulce y otros paraísos

Uno de los primeros es el de Orellana, que remansa las aguas del Guadiana en una superficie de más de 5.000 hectáreas y que está tan adaptado al uso lúdico y turístico que es llamado la "Costa Dulce".

Es uno de los más reconocidos y adaptados a la navegación –tanto que cuenta con su propio puerto deportivo– que puede hacerse tanto a vela y remo como a motor. Además, su espectacular playa en Orellana la Vieja está en una zona muy especial del embalse, con unas vistas de gran belleza sobre la masa de agua y con una distinción muy especial: fue la primera playa interior galardonada con una de las banderas azules de la Unión Europea, lo que da una idea de la calidad de las instalaciones y del excelente estado del agua y el entorno.

De esto último también habla otro hecho quizá todavía más llamativo: el embalse de Orellana es un sitio Ramsar, es decir, está considerado un humedal de importancia internacional por la vida salvaje a la que da cobijo.

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La playa en el embalse de Cancho del Fresno, cerca de Cáceres.

Otros ofrecen una infraestructura algo menos desarrollada, pero con el atractivo de no estar nada masificados, como el de García de Sola, el de Cíjara, el de Cancho del Fresno o el de La Serena, que además es el de mayor capacidad de toda España.

Y hablando de grandes masas de agua, el que se lleva la palma en esto es el embalse de Alqueva, que compartimos con Portugal y es el mayor no sólo de la península Ibérica, sino de toda Europa Occidental. Hay partes en las que tiene casi medio kilómetro de ancho, pero es que su longitud es de nada más y nada menos que 83 kilómetros. En total cubre una superficie de 250 kilómetros cuadrados.

Es famoso, entre otras cosas, porque en su momento hubo quien dijo que no se llenaría nunca, pero este invierno incluso se han tenido que abrir las compuertas para dar salida a la ingente cantidad de agua que han aportado las lluvias.

En un entorno bellísimo de dehesas, sierras, viñedos y olivares, es el lugar perfecto para el turismo activo y de naturaleza, además de que en sus alrededores se puede vivir y disfrutar de la cultura, el paisaje y la gastronomía de una zona muy particular de España y Portugal.

El placer de un baño natural

Además de navegar y de practicar deportes náuticos Extremadura es también el lugar perfecto para algo tan simple, pero tan difícil de encontrar a veces, como darse un buen baño en plena naturaleza.

Piscinas naturales, gargantas y también las playas de los propios embalses, algunas tan peculiares como la del de Proserpina, cerca de Mérida, y que se construyó hace más de 2.000 años para abastecer de agua a Emérita Augusta.

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La Garganta de los Infiernos en el Valle del Jerte.

En cuanto a los ríos, hay tantos sitios que merecen la pena que es difícil elegir sólo unos pocos, pero desde luego la Garganta de los Infiernos en el Valle del Jerte y con su impresionante disposición de rocas, cascadas y piscinas es un imprescindible.

Las aguas calmadas de la Garganta de Aladros, en Madrigal de la Vera, ofrecen un baño maravilloso disfrutando además de las vistas sobre su puente medieval. Y si lo que quieres es pasar un día en un entorno fantástico con tu familia, quizá lo mejor sea una zona de baño absolutamente paradisiaca que se encuentra en Navaconcejo, en pleno Valle del Jerte, y que tiene el divertido nombre de Benidorm.

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La Garganta de Aladros, en Madrigal de la Vera

En definitiva, puede que Extremadura no estuviese en tu radar para el turismo náutico o si buscabas la oportunidad de bañarte en un entorno privilegiado, pero no lo dudes: es el lugar perfecto para unas vacaciones en las que sumergirte por completo en un viaje alrededor del agua.

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