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Cáceres, la magia de una ciudad por la que no pasan los años

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Cuando uno escribe sobre lugares como Cáceres tiene que realizar un esfuerzo especial por no caer en tópicos que ya causan rechazo de puro manidos: que si el viaje en el tiempo, que si la vuelta a siglos atrás...

Esa dificultad nace de que, en este caso, los tópicos resultan especialmente apropiados y ciertos: es difícil encontrar un casco viejo como el de Cáceres en el que no hay prácticamente nada que no parezca más que centenario, ni siquiera coches se ven en la mayoría de las callejuelas de piedra más allá de la muralla.

Y no estoy hablando de un casco viejo de tres callejas y dos rincones: la ciudad vieja es en Cáceres todo un imponente barrio por el que perderse, delimitado por la muralla y lleno de palacios de piedra, de pequeñas plazas recoletas, calles en cuesta con escalones y rincones que parecen –sí, no puedo resistirme más– de otra época.

Incluso más allá de la muralla hay calles, plazas y zonas que merecen visitarse y pasearse. Por supuesto la gran Plaza Mayor es uno de esos lugares, con su peculiar forma muy alargada, con el ayuntamiento cerrando uno de sus lados y la muralla y la entrada al casco viejo por el otro.

O la calle Pintores, que presume de que por ella paseó Felipe II y que hoy, quizá menos imperial pero más entretenida, es el lugar en el que hacer compras, tomar un helado o, simplemente, ver escaparates.

Por la noche

No sé si el calor que sufrí en Cáceres tuvo que ver, pero la ciudad me pareció especialmente deliciosa por la noche, con el fresco moderando los rigores del día y del duro sol extremeño.

La Plaza Mayor es entonces, más todavía, el punto de encuentro de los cacereños y los visitantes: se llena de terrazas de bares, restaurantes e incluso sitios de copeo, de grupos de personas de tertulia sentados en las escaleras del Ayuntamiento o del Arco de la Estrella.

Desde allí hay que volver a la zona dentro de la muralla y recorrer de nuevo las callejas que hemos conocido durante el día. Estarán más tranquilas, más solitarias todavía, serán distintas: otro Cáceres iluminado por las débiles farolas sale a nuestro encuentro y todavía nos gusta más que el del día, quizá porque lo recorremos sin calor y escuchando poco más que el sonido de nuestros pasos.

En el museo

Una de las cosas que no hay que dejar de ver en Cáceres es el Museo Provincial, una curiosa mezcla que une estar en un edificio excepcional, tener un diseño de la exposición com aire de antiguo gabinete de ciencias que hoy en día resulta de un anacronismo encantador y una colección tan variopinta como interesante.

En ella encontramos de todo: desde una parte etnográfica más entrañable que otra cosa hasta una romana realmente apreciable: mosaicos, estatuas y, sobre todo, un montón de estelas funerarias. Además, pintura antigua y moderna y algunas sorpresas más.

Pero lo más espectacular de todo el conjunto está en su subsuelo: un aljibe construido se supone que por los almohades y que hoy en día, superada la función práctica que al parecer mantuvo casi hasta el siglo XX, se ha convertido en un tranquilo y peculiar espacio, oscuro y silencioso, fresco y con un cierto aire de misterio con sus arcos de herraduras y columnas semisumergidas.

Un rincón en el subsuelo que parece prácticamente inalterado desde hace siglos, la misma sensación que encontraremos al volver a la superficie: la de una ciudad que ha tenido la suerte de parar el reloj mucho tiempo atrás y se nos ofrece hoy, intacta, en su mejor y más bello momento.

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comentarios
1 Angel Luis Pérez, día

Precioso el reportaje, pero, por favor, la Concatedral es Concatedral porque la sede de la Diócesis de Coria-Cáceres estaba, y sigue estando, en Coria. Plasencia es otro obispado... Corríjanlo, por favor, que esto en Coria es pecado mortal :)

2 Carmelo Jordá, día

Corregido!! Gracias Ángel Luis y disculpas a Coria, no sé en qué estaba pensando. Carmelo

3 Diego, día

Yo he tenido la enorme suerte de vivir en Cáceres durante más de siete años, y de trabajar precisamente en la parte antigua. Es un lugar encantador. Lo de las cigüeñas es impresionante. Ver los tejados de la Iglesia de Santiago un día de niebla es una cosa que nadie podría imaginar. No creo que exagere sino que problablemente me quede corto si digo que se pueden ver más de treinta cigüeñas esperando a que despeje la niebla para salir a volar. Parece un aeropuerto. También la parte antigua en algunas zonas como las escalinatas de la Iglesia de la Preciosa Sangre, en la Plaza de San Jorge, ofrece una hermosa vista de buena parte de la Sierra de Gredos, en invierno nevada. En la foto 27, lo que se ve iluminado al fondo es la Montaña. Hay una ermita en la que se guarda y venera a la Virgen de la Montaña, patrona de Cáceres, que todas las primaveras es descendida en procesión hasta la Concatedral. Desde la Montaña se tiene una magnífica vista de la ciudad de Cáceres y de buena parte de la provincia.

4 Alberto José, día

Cáceres es una ciudad que enamora facilmente, por la sencillez de sus gentes, el maravilloso entorno, que por favor conserve este espíritu siempre. A parte de la ciudad monumental tiene pequeños barrios como Llopis Iborra, el Espiri, el Vivero..., etc y otros donde se han sabido fundir todas las grandes virtudes de sus gentes.

5 Guillermo, día

Gracias por elegir mi ciudad, una gran desconocida!!!

6 Johan Nandi, día

Quien quiera conocer la parte antigua, tiene que hacerlo dos veces, una de dia y otra de noche,el paseo nocturno es simplemente mágico. Bienvenidos a Cáceres

7 Cacereño, día

Se agradece la intención, pero el reportaje no puede ser más justito, más superficial y más cargado de topicazos. Vamos, que cualquiera solo con visitar fotos y videos de Cáceres en internet lo puede hacer mejor.

8 mahuito, día

saludos para Pedro, profesor de aleman en Benidorm el año pasado,que bonita ciudad tienes...a ver cduando vuelves

9 joval, día

No puedo olvidar en las calurosas noches nuestras serenatas, muy bajito, con nuestras bandurrias, laudes y guitarras sentados en los pollos de San Mateo, !!!Que delicia¡¡¡

10 joval, día

No puedo olvidar en las noches veraniegas de Cáceres, nuestras serenatas (muy bajitas) con nuestras bandurrias, laudes y guitarras, sentados en los pollos de San Mateo !!!Que delicia¡¡¡

11 replica oakley sunglasses, día

Thank you very much.I like this site.

12 pecoso, día

espero disfrutar de esta ciudad en unos dias me han hablado estupendamente de ella.¡¡Que les parece a ustedes!!

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