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Los trenes se van pareciendo a los aviones... en lo malo

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Este sábado perdí un tren por primera vez en mi vida, todo hay que decirlo, y eso que siempre voy muy muy justo con la hora. De hecho, lo más curioso del tema es que aunque sea increíble en esta ocasión había salido de casa con tiempo más que de sobra.

Quizá los que me conozcan piense que mi con puntualidad de llegar siempre 5 ó 10 minutos tarde lo raro es que esté alguna vez a tiempo, pero en 37 años me he mantenido con una tasa de éxito bastante razonable respecto de los transportes públicos: como les decía nunca había perdido un tren, hasta el sábado; sólo una vez llegué tarde al avión (y hay una buena excusa: España estaba jugándose el pase a semifinales del Mundial con Corea, aunque todos sabemos cómo acabó aquella historia...); y también perdí en cierta ocasión un autobús, pero la culpa fue de un cercanías que llegó tarde.

Pero no es de mis puntualidad / impuntualidad de lo que quiero hablarles sino de cómo los trenes, que con la extensión de los AVEs se están convirtiendo en la forma más confortable de viajar por España, parece que quieran imitar las cosas malas del medio de transporte al que naturalmente están sustituyendo en distancias medias: el avión.

Les cuento el porqué: aunque esta mañana he llegado a la estación antes de que partiera el tren he tenido que buscar a un funcionario para que me abriese las puertas de los tornos que impiden el paso a los andenes. Una vez allí, justo un minuto antes de la hora de salida, el tren me esperaba... completamente cerrado.

A pesar de que han pasado tres o cuatro minutos y de que le estaba suplicando a un funcionario que había llegado a tiempo el tren no ha abierto sus puertas por no sé que puñetas de mecanismo automático. Resultado: me quedé en tierra pese a coincidir con el tren en el andén.

Tras un engorroso cambio de billete de más de una hora de espera (en esto los trenes no se parecen a los aviones, son mucho peores) he cogido el siguiente tren a mi destino, varias horas después. Para cogerlo he llegado con tiempo a la estación (esta vez sí) y así he podido disfrutar de las nuevas comodidades que nos ofrece esta RENFE tan moderna.

Para empezar, ya para llegar a los andenes tienes que mostrar tu billete a una señorita, con lo que accedes a la zona de los "elegidos", donde pasarás un incómodo rato de espera en una sala bastante infecta, sin suficientes asientos y con un ambiente de sótano triste capaz de deprimir a la cigarra del cuento en pleno mes de agosto.

Allí, tras una nueva cola fatalmente organizada y bastante aglomerada otro empleado de RENFE ha comprobado mi billete por segunda vez y me ha permitido entrar al anden, donde tras una tercera espera, de nuevo sin suficientes asientos, por fin he podido subir al tren.

¿Recuerdan aquellos tiempos en los que con tu billete y sin trámites previos simplemente ibas al andén y cogías tu tren? Han pasado, aunque no en otros lugares: por ejemplo en Holanda, donde estuve hace poco, coger un tren sigue siendo algo así de sencillo.

Supongo que muchos de ustedes estarán pensando que todas estas paradas y controles tienen alguna relación con la seguridad, pero les aseguro que podría haber pasado mi mochila con 15 kilos de dinamita y no se habría enterado nadie, eso sin querer pensar en lo que podría llevar debajo de una chilaba o, ya puestos a dar un toque más local, una sotana de esas largas como las de antes.

La otra opción que se me ocurre es que todo sea una estrategia para justificar puestos de trabajo que en realidad son muy poco productivos (antes de subir al tren hay ya tres o cuatro personas de la compañía que antes no estaban) y, si bien es algo simplista no me parece ésta una posibilidad tan descabellada, siendo como es RENFE una compañía pública...

En definitiva, vamos progresando y todo mejora, al menos en teoría, pero da la sensación de que parte de ese progreso tiene que cebarse en los clientes, para los que acceder al servicio que necesitan se vuelve más incómodo.

Los trenes corren mucho más, sí, pero al paso que vamos habrá que ir a la estación una hora antes, como al aeropuerto. Vamos, que se han tomado tan en serio eso de que los aviones son su competencia que han empezado a imitarlos... en lo malo.

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comentarios
1 Bejota, día

Todavía recuerdo aquellos tiempos -¿diez años, quince?- en los que te plantabas en las taquillas de la estación de Sants en Barcelona y pedías un billete de idea y vuelta para cualquier punto de Europa y te lo daban. Billete abierto. Y tú hacías los trasbordos a tu antojo, subiendo y bajandote según te interesae tomar este o aquel tren o, mejor, un café en tal o cual pueblo. Pero luego los de la SNCF decidieron que para coger los trenes nocturnos había que tener reserva previa y todo se fastidió. Ahora te tienes que plantar en la taquilla diciendo que quieres irte a tal hora en ese tren y volver a tal hora en aquel otro. Y encima es más caro que ir en avión.

2 tepulove, día

En fin, que sería de nosotros sin la seguridad, en trenes que han costado un riñon, que cualquiera campe a sus anchas. Con que hubieras pasado el control cinco minutos antes, no hubieras tenido problemas. Tienes que aprender que vives en sociedad y si todos llegaramos con el mismo tiempo, seguro que no saldría el tren en la hora prevista.

3 al, día

#2, pues ya ves que no es la seguridad el problema (¿y que tiene que ver que el tren costara un riñón, pagado por todos? La seguridad es por las personas). Y que ha llegado al control a tiempo y no estaba en ninguna cola de entrada (que, por otro lado, debería ser mínima). En mi ciudad no hay ese problema, ya que el único tren que va a la capital de España no tiene control de ese tipo. Eso sí, tarda 11 horas en recorrer 600 km, y es fácil que salga más caro que el avión... En fin, lo peor es eso de que tiene que "aprender a vivir en sociedad"; tal como lo dices parece ser que tiene que aprender a vivir sometido a normas que pueden ser absurdas (no verifica el objetivo de seguridad, que, por cierto, es imposible) y además no se cumplen (en este caso, le han impedido la entrada al transporte aún llegando a tiempo).

4 Kufisto, día

buenas tardes

5 Francisco Miranda, día

Evidentemente los trenes actuales son ideales para todos aquellos a los que no les gusta el tren como medio de transporte. El personal que sobra en la alta velocidad escasea en las cercanías... Un saludo desde http://turytransport.blogspot.com, donde he criticado muchas veces el nuevo tren con inconvenientes de avión.

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