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Newgrange, la Irlanda más mágica y antigua

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El valle del Boyne es un idílico paisaje irlandés de suaves colinas extremadamente verdes rotas aquí y allá por algunos árboles, pequeños bosques y vallas de viejas tablas de madera.

La zona ocupa un lugar muy especial en la historia de Irlanda y no por una, sino por dos razones: la primera, que en el mismo valle se desarrolló una batalla crucial que marcó el devenir de la propia Irlanda y también de Inglaterra, asentando un dominio inglés protestante en la verde Eire que duraría unos 220 años más.

La segunda es la existencia de un lugar muy especial, con no poca carga mágica y con nada más y nada menos que cinco milenios a sus espaldas, Newgrange. Cinco mil años que son, para que se hagan ustedes una idea, quinientos más de los que tienen la Pirámide de Keops o Stonehenge, el famoso monumento en la vecina Inglaterra.

Así que probablemente Newgrange sea, si usted lo visita, el más antiguo lugar hecho por el hombre en el que haya estado a lo largo de su vida, algo que a un servidor –y creo que a cualquier viajero que sea algo más que una simple maleta- le sobrecoge.

Además de eso, que no es poco, el lugar tiene ciertas virtudes paisajísticas, por así decirlo: situado en la cima de una de las colinas de las que les hablaba antes, desde allí se disfruta de una bonita panorámica sobre el valle; y su pared de cantos blancos, como un empedrado, supone un bonito contraste con el verde rabioso que lo rodea.

¿Cómo y qué es Newgrange?

Bueno, después de tanto rollo les explicaré que Newgrange es lo que se denomina una tumba de corredor que tiene una estructura circular. Se diría que es una extensión casi natural de la colina en la que está ubicado.

Aproximadamente la mitad de la circunferencia está cubierta por un muro que en su base es de grandes rocas oscuras para después elevarse varios metros con una especie de empedrado de pequeños y brillantes guijarros blancos salteados, aquí y allá, con algunos oscuros. Las piedras oscuras de la base tienen grabados de formas geométricas de ignotos significados. Buena parte de esto se ha reconstruido con los propios materiales originales, que estaban desperdigados en la zona.

Tiene una puerta monumental, o al menos todo lo monumental que algo podría ser allá por el año 3.000 antes de Cristo. Una vez traspasado el umbral nos adentramos en un estrechísimo pasillo que nos lleva hasta una cámara amplia y con un techo en el que, amontonando hábilmente grandes rocas, se ha construido una llamativa bóveda.

Se especula, porque al parecer no se tiene la completa seguridad, de que era una tumba o al menos, un espacio ritual relacionado con la muerte, los enterramientos o las cremaciones.

El solsticio

Una de las características más sorprendentes de Newgrange es lo que ocurre en el solsticio de invierno: durante varios días alrededor del 21 de diciembre al amanecer un rayo de sol ilumina directamente parte del interior de la cámara central, entrando por una apertura por encima del pasadizo de entrada y atravesando el propio túnel.

El fenómeno es sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que el pasillo del que les hablaba tiene casi veinte metros de longitud y una estrechez por la que un adulto como yo, que tampoco estoy especialmente gordo, pasa con dificultad.

Y se repite con precisión año tras año, década tras década, siglo tras siglo y milenio tras milenio desde hace 5.000 años: no está mal en cuanto a conocimientos de astronomía, sobre todo para la época.

Por cierto, es posible ver el fenómeno en directo, allí, dentro de Newgrange, en la misteriosa cámara más allá del estrecho pasillo. Sólo tienen que ganar un sorteo por delante de miles de entusiastas. Si no ganan o no están allí justo esos días tendrán que conformarse con una imitación a base de bombilla. No es lo mismo, de acuerdo, pero pueden hacerse una idea y, si le ponen un poco de imaginación, igual incluso se me emocionan.

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