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Katy Mikhailova

Photoshop y victimismo oportunista

A algunas el photoshop les ha tratado bien; a otras, no tanto, pero todas nos hemos beneficiado de él en algún momento.

Katy Mikhailova
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A algunas el photoshop les ha tratado bien; a otras, no tanto, pero todas nos hemos beneficiado de él en algún momento.
Kate Winslet | Cordon Press

Muchas sois producto del Photoshop, víctimas pero también creación de esta técnica de retoque de fotografía. Durante años, décadas, os habéis beneficiado, amigas del mundo de la imagen, de estas técnicas para aparentar ser más jóvenes, más perfectas y, por qué no, más guapas. A algunas el photoshop les ha tratado bien; a otras, no tanto, como fue el sonado y ya paradigmático caso de Inma Cuesta del que hablé hace dos semanas.

Pero es de tal hipocresía venir a echar pestes contra el photoshop que resulta, cuando menos, patético. Después de lo de Inma vino el contrato de "autenticidad y verdad" de Kate Winslet. Y es que, al parecer, la actriz de Titanic ha firmado una cláusula con L’Oreal con el fin de "acabar" -entrecomillado mío- con la manipulación digital, dado que su objetivo y su deseo es "contar la verdad" -vuelvo a entrecomillar- sobre quién es a "las nuevas generaciones que merecen tener líderes fuertes" -entrecomillado a modo de cita textual de las palabras de la actriz-.

¡Y qué chahi-piruli-Juan-Pelotilla queda todo ese cuento de la verdad y demás! Amiga, no sé de qué verdad estamos hablando en esta industria. Una en la que para estar "a la altura" hay que pasar hambre y someterse, en bastantes ocasiones, a intervenciones quirúrgicas. Una industria -como otras tantas, ¡ojo!- hermética, snob y absolutamente hipócrita. Un mundo en el que, si no eres nadie, los que están por encima de ti te ningunean -algo que pasa, que conste, en otros nichos de mercado-. Verdad es la te llevas a casa, verdad es la que podrás transmitir a tus hijos, tu futuros nietos, tu marido y todo ser cercano a ti, pero, desgraciadamente, y siendo algo pesimista, lo que vemos de ti, Kate, y de otras tantas como tú, no son más que sombras de algo que podría ser cierto y auténtico o incierto y falso.

Has sido víctima y amante del retoque fotográfico. Te has casado con él y ahora te quieres divorciar temporalmente. Lo de temporalmente es una hipótesis mía. Contrato con L’Oreal de "verdad", pero en unas semanas, quizá meses, a ver quién se va a creer tu portada de Vogue. Que eres bella por fuera, y probablemente por dentro, no lo negamos; que seas una buena actriz tampoco. Pero que después de haberte sometido, probablemente, a los encantos del colágeno en la piel para borrar años de tu rostro, nos vengas a hablar de la "verdad" y de ser un ejemplo me parece bastante ridículo. Podemos especular sobre el fenómeno de que esta bonita filosofía es beneficiosa para la marca y que tú vuelvas al "candelabro". ¿Cuánto durarás sin someterte a un retoque? Esa es la pregunta y esa será la única verdad. Ojalá esté yo equivocada.

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