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Katy Mikhailova

De primeras veces, lunares y color

El desfile de colorido que he podido apreciar en vivo supera cualquier expectativa vislumbrada en papel couché.

El desfile de colorido que he podido apreciar en vivo supera cualquier expectativa vislumbrada en papel couché.
Victoria Federica | Instagram

La Feria de Abril es una eterna fiesta llena de color, alegría, glamour y fantasía. Aquí no hay nadie triste, porque la tristeza brilla con lunares y al son de sevillanas maridadas con rebujito. Ha sido mi primera Feria, y les aseguro que la primera de muchas. El desfile de colorido que he podido apreciar en vivo (Instagram es otra historia) supera cualquier expectativa vislumbrada en papel couché, porque la feria es mucho más que los vestidos que ha llevado Victoria Federica (¡y qué outfits! Cada día más mujer y más guapa).

Durante esta semana en Sevilla he observado el fenómeno a la inversa de lo que sucede en la playa. En bikini la vulgaridad aflora; con vestido de gitana (ellas) y de traje (ellos), la elegancia, aunque no exista en sí misma en la persona en cuestión, de alguna forma sucede y el señorío aparece en silencio y sin buscarlo.

Es difícil de explicar. Y es que la Feria de Abril parece el único carnaval en el que, con ropa que no es de diario, la gente no parece disfrazada.

Aun con barreras imposibles para muchos (ni a las casetas se accede sin invitación ni un paseo en coche de caballo es accesible para la gente a pie de calle), aun con ello, podríamos estar ante la fiesta más importante del mundo.

Las alpargatas son un "must have" para soportar horas y horas de paseos y bailes. No es obligatorio llevar vestido de gitana, pero sí de alguna forma mimetizarse con el contexto.

Y es he optado por un pantalón negro con flecos flamencos, una blusa fucsia con lunares y flor en la cabeza. Al día siguiente, un vestido negro de flamenco (volantes en la falda y las muñecas), sobrio pero elegante, válido para un primer contacto con Sevilla en mayo con esencia de abril.

Los primeros días Agatha Ruiz de la Prada también se sumaba a los lunares, rescatando una mítica sudadera creada por ella (naranja oscuro con lunares amarillos) años atrás, combinado con una falda de flamenca con lunares rojiblancos. Acompañada de Toñi Moreno, no quiso perderse la que es (probablemente) nuestra fiesta más divertida.

Mientras, Fabiola Martínez se dejaba ver también por diferentes casetas, con esa sencillez que habla por sí sola. Le contaba que mi vestido era negro, a lo que me decía "el negro es ahora tendencia".

Carmen Lomana elegía un vestido blanco de la marca "Mi abril" de Lourdes Montes y Rocío Terry. Y mi queridísima Bea Fanjul por primera vez transformaba su espíritu vasco en lunares color turquesa con blanco: deseo y fantasía materializada en tejido y emociones de la famosa Rocío Peralta, una de las diseñadoras más cotizadas. He aquí la virtud camaleónica de la diputada más joven que tenemos. Y más valiente.

Les hablo de las que son amigas, porque de celebrities sin ton ni son ya hablan todas las revistas de corazón. Ahora ha nacido una estrella que es una tal Marta Riesco a la que yo conozco de Punto Pelota, y la pereza que siento con este tema sobrepasa mis ganas de analizarla. Como ella, cientos de personajes y "personajas" hambrientos de paparazzi.

Conciertos de flamenco a altas horas de la noche, en casetas recónditas repletas de gente ansiosa por vivir y celebrar la vida, son otros de los encantos de esta experiencia que recuerda que hay muchas "primeras veces", pero nada que se asemeje a la Feria de Abril. Porque la Feria de Sevilla es familia, es belleza, es arte, es unidad, es pasión y es alegría. Hasta el año que viene, Sevilla.

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